jueves, 3 de junio de 2010

Yo no te lo voy a contar



Estoy segura de que te gustaría que te relatara una historia de dos chicas con minifalda, y coleta, comiendo una piruleta, y mostrándote como juegan a cosas prohibidas entre ellas.

Casi segura, de que las espiarías entre cortinas para ver como se acarician el cuerpo joven e inocente.

Pues no, no es eso lo que voy a relatarte, mientras en tus pupilas aún está la imagen de las dos chicas amándose sin pudor, a escondidas, tocándose y dándose placer una a la otra, mientras sus conejitos perfectos y de color rosado, se abren mostrando una parte de su entrada, por la que se dan placer, acariciando, pasándose la lengua, y humedeciéndose para poco después meterse un vibrador por esas rajas escurridizas y mojadas por las salivas de la otra.

No eso no es lo que te voy a relatar.

Quiero quitarte de la mente, el ver como se acercan a tí, inocentes, pero maliciosas, con esa mirada de niñas buenas que sin querer exclaman.

¡Yo me lo como todo!

No es mi intención, que te imagines a las dos por debajo de tu cintura mientras estás sentado en tu sofá, y cuatro ojos intensos y profundos se concentran en una misma cosa, en tu pene, mirándote y desafiando tus pensamientos, incluso adelantándose a tus deseos.

Adentrando tu sexo por sus gargantas, mientras los cuatro pezones rozan tus piernas.

No quiero que pienses en el placer que sientes al penetrar los huecos de sus culos con tus dedos, mientras ellas gimen y se calientan con más fuerza, demostrándote como aumenta el ritmo de su mamada compartida, al subir de tono su excitación.

Incluso, quiero quitarte de la cabeza el tono desafiante y de reto que entre las dos se demuestran, intentando comer una más que la otra.

Una chupa tu glande, mientras la otra sujetándolo busca tus huevos, se introduce uno entero, y hace de la bolita un caramelo, removiéndolo despacio pero hábilmente por la boca.

Olvídate de tus dedos entrando y saliendo de cuatro agujeros todos para tí.

Cuatro tetas, firmes, cuatro ojos dulces, sensuales, dos bocas y dos lenguas.

Cuatro manos, que no dejan solo ni un centímetro de tu piel.

La piel de tu verga es arrastrada hacia abajo por dos lenguas paralelas, cada una por un extremo, hasta que se rozan y delante de tus ojos se entretienen en unirse para poco después centrarse una vez más sobre tu glande e intentar introducirlas por la minúscula boca de éste, que expulsa tu líquido lubricador, mezclándose con la saliva que ellas dejan escampada por tu piel.

Y ves otra vez como se pelean por quien de las dos se mete más adentro tu pene enorme.

Sé que esa idea te gusta, pero no quiero hacer un relato sobre este tema.

Quiero que te quites de la cabeza el placer de ver como cuando llega el momento después de penetrar en los dos conejos, saltando e intercambiándolos, pasas a adentrarte por los dos anos, con tu verga y con tus dedos, mientras penetras a una la otra se centra en tus huevos los chupa cada vez que sales y así mantiene su lengua larga para poder darte placer.

Olvídate de dejar a una y entrar por el ano de la otra.

Olvídate, de esparcir tu leche por la cara de las dos, mientras ves como sus lenguas la atraen y poco después la comparten, para iniciar una vez más delante de tus ojos su juego de niñas.

Empezando así a acariciarse, a rozar sus conejos mientras tú te recuperas, chuparse los pezones.

Y esparcirse con masajes tu leche aún en sus cuerpos.

No quiero contarte eso.

No es mi deseo que te imagines en medio de las dos, mientras los pezones te apuntan y sus conejos te llaman.

No es mi intención que pienses en hacerlas tuyas y que imagines a dos chicas masturbándose para tí.

Por lo que pienso que mejor dejo esta historia para otro día.

En la que dos chicas no jueguen delante de tus ojos, mirándote y chupando tu polla enorme, mientras tú te llenas de placer y esparces tu esencia.

No sueñes con eso.

Por que yo no te lo voy a contar.

Deseo. Año 2004.

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