
Como cada sábado mi marido se queda una noche más mirando la televisión hasta muy tarde. Sé lo que hace pero no oso decirle nada. Siempre con algún simpático o infantil pretexto se queda en el salón. Yo me voy sola a la habitación y pronto me quedo dormida. Pero la verdad es que hace tiempo que sé que en realidad lo que hace es ver la película X que hacen en las cadenas por satélite. A mí me gustaría que encontrara placer conmigo pero sistemáticamente prefiere la televisión. Hoy estoy resuelta a terminar con este asunto. Voy a competir duramente con la televisión y veremos quien gana la partida. Esta noche se ha quedado una vez más viendo la tele. Yo me he ido a la cocina a tomarme un café bien cargado para esperarle hasta la hora que venga a la cama. Luego la espera en la habitación la he pasado masturbándome y poniéndome bien caliente. Tanto que estoy que rebiento si no me follan. Estoy peor que una gata en celo. Oigo como ha terminado la película. Ya entra en la habitación. Su sorpresa es mayúscula. Nunca se ha encontrado con esta situación. Le estoy esperando super-caliente y muy sexy. Con la mirada entiende bien lo que estoy esperando.
Sé que a él le gusta mucho chuparme las tetas y mi coño pero normalmente no le dejo hacerlo. Hoy estoy decidida a permitírselo si lo intenta. Quiero recuperar a mi marido y para ello voy a demostrarle que soy la persona más caliente que se pueda imaginar. Y no sé si lee mis pensamientos o qué pero se dirije directamente a mis pezones. Sin dejar de lamérmelos me va quitando suavemente la poca ropa que llevo encima. No tardaré en quedarme completamente desnuda sobre él. Quiero excitarlo. Con mi desnudo cuerpo le voy a masajear bien. Noto con mi coño que su polla se endereza aunque le cuesta un poco porque seguramente el muy mamón se ha estado masturbando mientras veía la peli porno de la tele. De todas maneras, cuando me pongo una polla entre mis piernas no hay nadie que no acabe excitándose.
Para ponerlo bien a tono voy a excitarlo como nunca lo haya estado. Le voy a poner mi coño en su boca para que me extasíe. Él lo sabe hacer muy bien pero a mí me suele dar verguenza y no le suelo dejar que me lo haga. Hoy voy a superar mis temores y le pongo directamente mi coño en sus labios.
Realmente estoy tonta. Me excita de tal forma que noto cómo se me humedece el coño inmediatamente.
Y la cuestión es que parece que no tiene prisa y cada vez estoy más y más húmeda. Me llegan los primeros temblores de placer. Él lo nota y en lugar de follarme prefiere que me llegue el orgasmo. Nunca había sentido algo igual.
Estoy ya a punto de correrme y le pido, no mejor dicho, le suplico que me folle.
Por fin me folla. Su gran polla se desliza dentro de mí bañada en mi acuoso coño y me corro inmediatamente. Aaaaaaaaaaaaaaaaa!!!!!!!!!! ¡Qué flipe!
Ahora le toca a él. Pero parece que mis convulsiones y estremecimientos de mi orgasmo le han excitado sobremanera. Su corrida es muy larga y me echa todo su semen en mi interior. Noto como su polla se agranda a cada lechazo. Su cara de agradecimiento lo dice todo. Creo que la televisión tiene ya una dura competencia ...
Miquel J. Pavón i Besalú. Año 2002.
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