
Pues la otra noche estaba yo trabajando en el ordenador. Normalmente suelo tener la radio puesta. Esta vez la emisora que suelo poner no conecta porque tienen el servidor "flipao" y busco en Internet otra cadena. Cansado de buscar acabo poniendo una de esas radios que se tiran todo el rato hablando básicamente de tonterías. Pero de golpe y porrazo pego un bote en el asiento y acabo tomando notas ... Resulta que llama una chica desconsolada. Y le dice a la locutora:
- Hola, me llamo tal y tal y llamo de tal sitio.
- Hola, buenas noches. ¿Qué nos cuentas?
- Pues mira llamo porque me ha dejado el novio.
- ¡Vaya, lo siento! ¿y cómo ha sido eso?, le pregunta casi automáticamente.
- Pues mira mi novio me ha dicho que me deja porque dice que soy una ninfómana, asegura la oyente.
- ¿Quéeeee dices?, le pregunta sobresaltada.
- Pues eso que me han dejado porque dice que soy una ninfómana.
- Ya, ya, eso ya lo he entendido antes. Pero, tú ¿qué le haces?, continúa aturdida.
- Pues yo se lo hago unas tres o cuatro veces cada vez, contesta.
- ¡Ya! tres o cuatro veces, dices, cada vez pero será una vez de vez en cuando o algo así, dice quitando leña al asunto.
- ¡No! ¡No! de vez en cuando no. Unas dos o tres veces cada día, contesta matizando la cantidad.
- No comprendo. Dices que se lo haces tres o cuatro veces unas dos o tres veces al día. ¿Es así?
- Sí claro. Es así.
- ¡Ya! pero ¿durante cuánto tiempo ha sido eso? ya pregunta perpleja la locutora radiofónica.
- Pues desde hace ya bastante tiempo desde que empezamos a ser novios.
- Ya entiendo, ya. ¿Y tu novio qué dice?, supongo que la pregunta la hace con rin-tin-tín.
- Pues me rechaza y me dice que no lo quiere hacer más conmigo y que me deja porque dice que soy una ninfómana, asegura con tristeza. ¿Pero a qué no es mucho, verdad?
- Mira mujer eso depende, contesta esquiva sin saber por dónde salir airosa. ¿Y sólo te ha pasado esto con él? ya pregunta con retorcimiento.
- ¡No! ¡Qué va! El otro novio que tuve también me dejó por lo mismo.
- Comprendo, lo comprendo. Pues mira mujer. Espero que resuelvas ese problema que tienes. Dejo la línea y el email abierto para ver si alguien te puede ayudar un poco con tu problema, termina la conversación derrotada.
- Gracias, de verdad, sí a ver si alguien me puede ayudar.
Como comprendereis ante tanta desolación no cabía más posiblidad que "echar un cable" a tan desconsolada chica. ¿No creeis lo mismo? Dicho y hecho. Mando un email a la emisora socorriendo a semejante desgraciada con estos problemas tan acuciantes. Poco tarda en contestarme la emisora que me comunica que me dirije el email directamente hacia el suyo. Casualidades de la vida. La chica en cuestión vivía cerca de mi casa y quedamos al día siguiente en la suya para que la pudiera aconsejar en el problema acuciante que la tenía desconcertada.
Después de presentarnos estuvimos hablando un poco de nuestros trabajos. Yo le comenté que soy webmaster. Hago webs para adultos y que estos temas los entiendo muy bien por el oficio que tengo. Ella comprendiendo que mi opinión es de mucha calidad me resume, más o menos, la misma historia que había contado el día anterior en la radio.
- Mira, le digo yo, de todas formas lo mejor que hay para saber si una persona es ninfómana o no es comprobándolo sobre la marcha, ¿entiendes?
- Sí claro, me contesta ella.
- Y es que si tu actividad sexual es normal pues yo de tí estaría tranquila. Pero si durante tu excitación tú muestras alguna cosa anormal luego sí que podríamos pensar que puedes ser algo ninfómana.
- Ya, me contesta ella.
- Pero la única manera que hay de saberlo es viéndolo en la realidad.
- ¿Y cómo lo podrías ver? Es que me interesa mucho saber tu opinión al respecto ...
- Pues mira, ¡tranquila! Si quieres súbete la falda, te quito las braguitas y te lamo un poco tu coño para ver si tu excitación es normal. ¿Te parece bien?
- ¡Oh! sí, gracias. Me parece muy bien.
Empiezo a lamerla bien. Su excitación es normal y al rato cuando se siente satisfecha y a punto me pide tomar la iniciativa. Yo le dejo que lo haga para ver como responde. Se sienta sobre mí y me cabalga a su ritmo. Es una chica morena preciosa. Y la verdad es que folla muy bien. Se la ve que le gusta el folleteo pero todo es francamente normal.
Total que sucede lo que tenía que suceder y es que después de un buen polvo me corrí en el interior de su apetitoso coño.
La nena está excitada y yo también. Todo normal. Descansamos un poco saboreando las mieles del placer tumbados y con una sonrisa en la boca. Ella se ve que no ha tenido suficiente. Va contorneándose a mi alrededor. Me va cogiendo con la mano mi polla y la sacude de vez en cuando. Yo como sé que la chica suele querer más me espero una continuación y me tiene la situación muy caliente. La verdad es que no tardo mucho en excitarme. Ella cuando ya ha conseguido ponerla erecta me propone que se la clave estando ella tumbada en el suelo. Su postura me excita tanto que al rato estamos de nuevo follando a placer.
Es una clavada la que le hago que la recordaré toda mi vida. Ella se retorcía de placer. Yo esperaba mi segunda corrida que, evidentemente, me tardaba en llegar. Esa era la situación que parecía desear. Por el motivo que sea le cuesta que le llegue un orgasmo y no quiere acabar una buena sesión de sexo sin un orgasmo "com-il-faut". Sigue siendo la cosa lo más normal del mundo. Hasta creo que muchas chicas deberían ser así. Pero esta vez sí que le llegó el orgasmo y a mí me llegó la corrida casi a la vez. ¡Qué follada! ¡Ahhhhh!. Estoy como en el cielo. Me he "pegao" dos polvos seguidos alucinantes. ¿Qué más quiero? Estoy ahora muy bien. Tumbado y descansando. Placentero. Ella está orgásmica. No deja de vibrar de placer. Se va retorciendo a ritmos acompasados. Tiene los ojos entreabiertos. Rebosa felicidad. Unos minutos más tarde se me va acercando. Me empieza a masajear con su cuerpo felinamente. Una y otra vez me frota su cuerpo con el mío. Juega con sus pezones y los restriega sobre mí de un lado a otro. En uno de sus descensos va hacia mi desinchada polla. La verdad es que esta noche ha trabajado ya mucho la pobre. Pero ella con la punta de su pezón me frota una y otra vez mi glande. Con su mano me descapulla la polla muy suavemente. Es un cosquilleo muy simpático y a la vez muy excitador. Por arte de encanto mi miembro va creciendo rápidamente. Tanto que muy pronto está entonado de nuevo. No lo entiendo pero la cuestión es que estoy erecto una vez más. Ella con una maliciosa sonrisa se acerca a mí para besarme. La muy puñetera lo ha conseguido. Esta vez no tiene prisa en penetrarme. Continúa su juego anterior ahora con su lubricado coño. Lo pasea por mi glande una y otra vez sin acabar de penetrarme. Lo moja bien con sus jugos vaginales. Es una erección tal la que ha conseguido que es incluso mayor que las dos veces anteriores. Incluso me duele la polla de lo hinchada que la tengo. Me entran unas ganas tremendas de penetrarla y al final ella accede ...
Esta vez es la naturaleza la que manda. Ya la puedo follar todo lo que quiera que no me corro ni por casualidad. Yo diría que es imposible ya. Pero mi amante se ve que es una experta en estas cuestiones y me propone que le folle el culo.
- Verás lo estrechito que es. Seguro que te corres en él.
Le abro primero un poco con el dedo el culo y cuando lo veo ya preparado la tumbo en el suelo para empezar mi enculada ...
Su estrecho culo y mi actividad frenética penetrándola hasta los mismísimos huevos consiguen que me corra una tercera vez. Esta vez una vez termino me caigo casi desmayado al suelo. Me quedo tembloroso durante muchísimo rato. La verdad es que no sé qué puedo haber eyaculado ya ... ¡nada! pienso yo. Pero la cuestión es que ahí estoy orgásmico perdido. Ella se me acurruca a mi lado cuando se le pasa la excitación del momento y charlamos un rato.
- ¿Te ha gustado?, empieza ella.
- ¿Huy! sí muchísimo, le contesto yo.
- ¿Y crees que soy ninfómana según tu experiencia?
- Mira, mujer, yo de tí estaría muy tranquila en este aspecto, le contesto con franqueza. No veo nada que no sea normal. Eres una preciosa chica que sabe satisfacer muy bien a los hombres y nada más. Y es que follas como una diosa.
- Gracias. Eres muy mono. Me gusta que me digas esto. Estoy ahora muchísimo más tranquila.
- Has conseguido que me corra esta noche tres veces. Aún no sé qué semen me debe haber salido esta última vez. Pero ha sido una noche muy bonita para no olvidar, le contesto yo a mi rollo.
- ¡Huy! cariño. Es verdad. Que te has quedado con las ganas de saber el semen que te sale al final. Cómo no me he dado yo cuenta de ello. No te preocupes. Esto tiene un arreglo fácil, continúa ella.
- ¿Arreglo? ¿Qué vas a arreglar?, le pregunto yo intrigadísimo.
Pero ya no llego a tiempo ... Se me ha puesto sobre mí y se va directa hacia mi inexistente polla. Miento, quizás. Porque algo debe haber encontrado. Con su lengua me la trabaja con una maestría sin igual. Consigue seguro que los muertos se levanten porque mi polla hace precisamente esto: levantarse. No deja de mamármela una y otra vez. Es un gustazo que no sé explicaros el que me da.
¿Te gusta así cariño? Me pregunta unas veces. Las otras se interesa por si me duele. La verdad es que no. Pronto señalo con mi miembro los aires atmosféricos ...
- ¿La tienes a punto cariño?, me pregunta tiernamente.
- Huy sí, mírala. Yo ya no puedo más, de verdad, le contesto yo.
- Pues ahora verás el semen que te queda ......
- AAAAAAAaaaaaaaagggggggghhhhhhhhhhhhhh!!!!!!.
¡Qué puntazo final!
- No es que seas una ninfómana, le explico con mi maestría, es que cuando te polveas un tío lo haces como ninguna. Simplemente es eso lo que te pasa.
Me da un cariñosísimo beso en la boca y me dice:
- ¡Eres un Sol! Quédate a dormir esta noche conmigo que mañana tendrás un sabroso desayuno ...
- ¿Sí? ????????
Miquel J. Pavón i Besalú. Año 2002.
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