miércoles, 2 de junio de 2010

Ya falta menos



A todos nos da mucho morbo leer la primera vez de alguien, nos hace recordar la nuestra, como yo me he excitado leyendo las de los demás, tengo intenciones de dejar la mía propia, espero que alguna buena paja proporcione, esa es la idea para compartirla.

Tengo una amiga inseparable desde la infancia, digamos que las dos en aspecto somos totalmente diferentes pero igual de hermosas, cada una a nuestra manera.

Cada verano, solemos tomarnos una semana para nosotras solas en una finca que tienen en el campo sus padres, no es en pleno verano, pero para nosotras es la mejor época ya que estamos completamente solas, con más libertad, siendo nosotras mismas.

Un poco alejado de la finca, tenemos un lugar al que nos encanta llamarlo nuestro rincón, precioso, alejado, difícil de encontrar y bajo nuestra roca preferida un pequeño lago que coronaba al paso del río.

Como cada tarde, después de comer, nos acercábamos para darnos un buen baño y después quedarnos dormidas entre las hojas y los matorrales completamente desnudas.

Pero una de esas tardes, el destino nos tenía preparada una sorpresa.

Ya estábamos desnudas, casi entrando en la fase del sueño, cuando a lo lejos unos sonidos nos llamaron la atención, las dos mirándonos con esos ojos pícaros nos acercamos al borde de nuestra roca a ver que se podía distinguir.

Era un cuerpo, lejano, pero se distinguía un cuerpo, yo por mi parte recé para que fuera el de un hombre, y acerté, al salir del agua estaba tan desnudo como nosotras, supongo que el frío no le dejó crecer el musculo de entre sus piernas, pero al sentarse para secarse, poco a poco a medida que se pasaba la toalla, y pasaba su manos por su pene, esté comenzaba a dar señales de vida, mis ojos se abrían como platos, yo había visto, tocado, comido, pero aún ninguna me había penetrado y eso que lo deseaba.

Noté como mi sexo se humedecía, miré a mi amiga que con una señal de párpados me indicó que tenía la misma sensación.

Se puede decir que a las dos se nos caía la baba.

El chico, comenzó a desahogarse en solitario, mientras nosotras nos moríamos de ganas de que nos metiera esa polla, por que ese era el nombre que por su tamaño se merecía.

Ante nuestros ojos, se fue después a finalizar su solitaria paja.

Nos quedamos atónitas, la tarde siguiente regresamos al lugar, pero esta vez nos colocamos en un rincón donde se nos podía ver perfectamente.

El plan era claro, llegar primero, bañarnos denudas y posar para esa presencia por la que rezábamos, acudiera.

Tardaba, ya creíamos que esa tarde no se daría su baño, pero cuando casi estábamos pensando en regresar, el pisar de unas hojas secas nos hizo hacernos las dormidas.

Se acercaban esos pasos, por un momento pensé que no podrían ser de él, pero continuaba esperanzada en que sí, tenían que serlo.

No había mucho más lugar, por lo que se acomodó lejos pero a una distancia muy corta, sin decir nada ya que nosotras simulábamos dormir, se desnudó y entró en el pequeño lago, con el chapoteo alzamos la vista.

El chico salió, nos saludó y se secó como la tarde anterior, pero esta vez no le subía el aparato.

No podíamos dejar que se marchara, por lo que yo comencé a dirigir la palabra con alguna frase estúpida.

Estaba caliente y necesitaba retenerlo, él me respondió, le indiqué que se acercara, y así lo hizo, estábamos los tres desnudos, y su aparato comenzaba a crecer, nos pidió perdón, a lo que mi amiga, mucho más lanzada que yo, le dijo que ella le haría un apaño.

Vi como se amorraba su filón, mientras él, con las manos buscaba mis pechos, yo se los ofrecía en bandeja, mientras también le di mi lengua para hacer el recorrido de su boca.

Estaba ardiente, y deseé lamer algo, por lo que me coloqué tras mi amiga y con mis manos le separé los cachetes del culo dejando que mi lengua lamiera desde el ano hasta su raja, entrando por ella, eso hacía que se excitara más y chupara con más fuerza el pene erecto.

Pero necesitaba amorrarme a esa pieza larga de piel que escupía, y la compartí con ella, el chico suspiraba, mientras estiraba el pelo de cada una, nuestras lenguas se unían y hacían de momento algo muy erótico.

Dos mujeres para una sola verga.

Aparté a mi amiga, ella sabía que yo deseba ser penetrada y salté encima del cuerpo del chico colocando su verga entre mis piernas, lentamente me senté, mi amiga lo hizo en su cara, mis manos agarraban los pechos de ella, mientras se contorneaban al sentir la lengua del chico por su vagina.

Yo cabalgaba, hasta que sin esperarlo, sentí mi primer orgasmo por penetración.

¡BINGO!

Entonces, salí para mamar mi propio flujo de su verga, mi amiga le mostró su culo y él la enfundó por detrás, mientras yo miraba, no pude más y también lamí el ano del muchacho, que estalló a la primera vez que introduje mi lengua por esa zona tan negra.

Mi amiga no había acabado, necesitaba algo más, me dediqué a darle caricias, a comerme su raja, y entonces noté como algo me entraba por mi estrecho culo, era también mi primera vez, me dolió, grité, pero poco a poco esos gritos fuero suspiros, gemidos, me concentré otra vez en el clítoris de ella y lo estiré con mis labios, estalló, bebí su flujo, comí el semen, y me sentí llena.

Durante una semana, la escena se repitió cada tarde.

Lástima de que se nos agotara el tiempo, nosotras teníamos que regresar por que la finca estaba alquilada.

Eso pasó el año pasado, lo cuento ahora, por que falta un mes para regresar a la finca.

A pesar de que durante este año mi vida sexual ha sido muy intensa, no me puedo quitar de la mente esa semana, la primera de mi vida, espero encontrarlo esperándonos, desudo, excitado.

Ya falta menos.

Deseo. Año 2004.

No hay comentarios:

Entradas más populares del blog