jueves, 3 de junio de 2010

Vivir para ver



Si es que a veces la gente se lo busca.

No tenía pareja estable por aquella época, pero como hombre que soy, cuando una se ponía a tiro, te aseguro que no salía sin su merecido.

Siempre éramos tres los amigos que salíamos de fiesta, en una de aquellas salidas una chica no muy llamativa no se alejaba de nuestro lado.

Pronto nos dimos cuenta de lo que buscaba y como que a caballo regalado no le mires el diente, fuimos a por ella.

La chica no dejaba de pavonear, caminar e incitarme, estaba más claro que el agua que era a mí a quien quería, pero yo estaba con dos amigos más no los podía dejar en la estacada, y menos cuando nuestro lema era “uno para todos y todos para uno”.

Me di cuenta por las cosas que hacía de lo cachonda que estaba, para nada era mi tipo, pero la boca la tenía de putona, mientras la miraba sonriendo mi interior decía y pensaba que bien la tienes que mamar zorra.

La invité a otra copa, ya andaba muy subida de tono, pero creí conveniente darle más líquido a la moza, por si era de las que después de calentar braguetas se echaba atras.

No estaba dispuesto a eso.

Estaba cada vez más claro del palo que iba, mis manos comenzaron a pasearse por su cuerpo delante de todo el mundo y ella no las apartaba, esta tía quiere una buena dosis de polla.

Llegó al punto exacto, entonces fue cuando comencé a meterle mano por todas partes de su cuerpo, las tetas, las piernas y al llegar cerca de su coño noté el calor que desprendía, no jugué más, no fuera a ser que la chica se enfriara.

Le pedí salir fuera pero antes me despedí de mis amigos.

Entramos en mi coche y lo aparqué en la parte de atrás del recinto, estaba muy oscuro y solitario, allí pasé hasta de besarla, estaba claro que iba por faena.

Le saqué mi polla y ella se abalanzó, la chupaba mientras que con una de sus manos se quitaba la ropa, yo sólo me dedicaba a disfrutar de mi placer.

Ella parecía tener prisa, tuve que frenarla.

Me mamó de una forma diferente, rápido, ansiosa, y a pesar de tener mi corrida, me supo a poco.

En ese momento supongo que ella esperaba que yo la follara, le metiera mi polla por su mojado conejo.

Pero lo que hice fue bajarme del coche y abrirle la puerta.

Me miró con cara de deseo y salió, la recosté sobre la chapa y allí comencé a tocarla, gemía y gritaba por lo que tuve que taparle la boca, mientras que no paraba de agitarse.

Entonces llegaron mis amigos, y uno de ellos que ya tenía su polla en la mano se la metió en la boca, ese era el mejor remedio para quitar yo mi mano, después el otro se tumbó en el suelo y ella se sentó sobre su cuerpo, no le costó meterla la muy puta estaba completamente mojada y con la boca llena así no alarmaba a nadie.

Nunca había visto en directo una escena así, mi polla comenzó a crecer otra vez.

Miré a mi amigo, a el que se la chupaba y éste se arrodilló, de manera que ella pudiera chupársela ya que a la vez se la estaban metiendo por el coño tuvo que levantar el culo, yo me coloqué tras ellos, mirando y masturbándome, escupí mi saliva sobre mi verga y otra vez en su culo.

Con un dedo calculé mientras que ella al notar mi dedo gritó, por lo que mi amigo se la metió más adentro todavía.

Entonces completamente entonado.

Abrí mis piernas, y de esa manera ya que ella estaba ocupada, por todas partes, le rompí el culo.

La vi llorar pero sólo fueron unos minutos.

Estuve apunto de sacarla, pero cuando lo iba ha hacer, te lo juro, la muy puta, comenzó a saltar con fuerza, bueno, con la poca que podía ya que con dos pollas clavándosela y una más en la boca, poca fuerza podía hacer.

Le gustaba, y a mi ese contacto tan apretado que apenas me dejaba bombear.

Vi a mi amigo descargar su leche en su boca, eso me gustó tanto que dejé mi propia carga en su culo, no tardé, por donde yo la metía era muy estrecho, y eso da un placer enorme.

La saqué para escurrirla sobre su espalda, mis rodillas me dolían.

Y ya liberada de dos pollas comenzó a saltar como endemoniada, mi otro amigo tuvo que separarla de su cuerpo, se la estaba doblando.

La chica soltaba leche por todas partes, se quedó recostada acariciándose, y no acababa.

Nosotros no queríamos dejarla allí, pero parecía no acabar nunca.

Por lo que salimos del lugar mientras ella continuaba con sus juegos en solitario.

No la he visto más.

Vivir para ver, ya lo decía mi madre.

Deseo. Año 2004.

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