
Pero fíjate como pueden pasar las cosas.
De la manera más inexplicable y tonta, con esto quiero decir que te puedes pasar todo un día buscando algo y no encontrarlo y cuando menos te lo propones salirte al paso.
Yo hacía una semana que andaba tras un buen conejo, estaba cansado de masturbarme y a menudo uno necesita encontrar carne a la que tocar, oler, gustar, hacía unos días que me había dado por vencido ya que me pasaba las noches en las discotecas y no me gustaba el ganado, las buenas estaban pilladas y las que quedaban no me decían nada, mejor me pajeaba solito, espero explicarme bien.
Ya intentando olvidar tanta búsqueda cansada, una tarde me decidí desfogarme corriendo eso me renueva fuerzas y estaba precisamente en una época en la que necesitaba cambiar de aires.
Era pleno verano, durante el día trabajaba y aprovechando que oscurecía más tarde preferí correr por la tarde a pegarme el madrugón.
Imagínate como están las plazas y las calles, en una tarde calurosa, llenas de gente, de madres y niños por todas partes.
No sé en que andaba yo pensando, la cuestión es que me tropecé y caí de la manera más tonta que puedas imaginar, y yo precisamente con mi tamaño no paso desapercibido, el golpe fue espantoso, además de doloroso, dudé durante unos minutos si levantarme o quedarme acostado hasta que se me pasara un poco la vergüenza.
Se me acercó una chica mientras miraba mi pierna lastimada, muy amable se ofreció a ayudarme, me giré para darle las gracias pero no, cuando la vi más detenidamente, era preciosa, con una samarreta que le tapaba sólo hasta el ombligo, pantalón corto ajustado de manera que a la altura de mis ojos se quedaba justamente su … su … conejo.
En ese momento mis palabras fueron otras.
Le pedí que me acompañara hasta el banco más cercano para sentarme, ella lo hizo y se quedó a mi lado hasta que por fin el dolor aminoró y me pude poner de pie.
Comenzamos a caminar, mientras hablábamos y la conversación me dio a entender que era una persona muy lista, me atrajo todo de ella, y la falta de sexo me hizo verla como una posible víctima de mi polla.
Me agarraba por la cintura, mientras que yo aumentaba mi dolor para que no me dejara, con ese roce, nadie me podía culpar si uno de mis brazos rozaba un pecho.
Caminamos hasta casa, intercambiamos teléfonos, y unas horas más tarde me llamó para ver como me encontraba.
Entonces aproveché para invitarla a cenar en casa claro, je je, no podía caminar mucho, pues me dolía.
Ella aceptó, eso me dejó claro que tenía mil posibilidades de follármela esa misma noche.
Mi verga al colgar el teléfono estaba empinada.
Preparé, un pica-pica, y algo de beber, pero lo más importante es que la casa estuviera acogedora, me limité a apagar y encender la luz hasta encontrar el toque ideal, esa chispita que enciende el deseo.
A uno, le gusta la ayuda de lo material es un toque romántico y creas o no funciona.
Se acercaba la hora, yo me había duchado y como no pensaba salir de casa, me puse cómodo.
Ligerito de ropa, sonó el timbre, tras la puerta ella Nora, impresionante pese a sólo llevar un vestido negro con un escote en el pecho que insinuaba su nacimiento, mi polla también la saludó. Je, je.
Nos sentamos a cenar y la conversación se calentaba cada vez más, éramos dos personas adultas hablando de sexo.
Nos centramos en el tema de los tamaños, y cuando nos dimos cuenta ya nos estábamos besando.
Primero eran sólo besos, después ya llegaron al punto de la desesperación y el intercambio de saliva nos parecía poco, entonces las manos comenzaron a trabajar.
Ella por su parte saludaba a mi polla y yo peleaba con su tanga.
Cuando por fin me abrí paso un conejo ardiente me esperaba y ante mi sorpresa no tenía pelo, eso me calentó aún más.
Tocara donde tocara era piel, lista para chupar y así lo hice, me calentó tanto el tacto que me vi arrodillado comiendo sus flujos sin esperar a más.
Ella se colocó de tal manera que comenzó a chupar mi polla, entraba y salía, mientras que mi verga escupía sus esencias.
Hasta que mi falta de sexo salió la luz, tuve que decirle que parara que no aguantaba más, ella por su parte, lo único que hizo fue acelerar el ritmo, y con él yo aumenté el mío, así reencontré escupiendo en su boca, mientras que ella con mi lengua metida por su conejo gemía de placer.
Verla llena de leche me excitó otra vez y entonces la acoplo por detrás mientras bombeaba y le acariciaba el clítoris.
Nora, agitaba sus caderas, mientras comprimía su sexo, haciendo que pareciera más estrecho, continué bombeando mientras que entraba y salía, y esta vez inundé sus entrañas.
Creo que bombeé como unos 15 minutos, estábamos agotados, nos tumbamos tras beber algo y abrazados esperamos hasta que mi polla nuevamente dio señales de estar viva.
Así pasamos aquella noche, entre paja y descanso, entre polvo y polvo, creo que fueron 5 pero muy intensos.
Mejor no te cuento como tenía el cuerpo a la mañana siguiente.
Lo cierto es que mereció la pena.
Bueno, perdóname tengo que dejarte, Nora, está apunto de llegar, hoy toca comida china, je, je.
Deseo. Año 2004.
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