
Nunca creí que un libro me fuera tan útil, no soy persona de leer demasiado, pero cansada de que mi hermano trajera a casa a sus compañeros de facultad, y se apoderaran del ordenador con la excusa de estudiar, para pasarse la tarde jugado sin darse cuenta de que mi cuerpo deseaba a cada uno de ellos, me llevó a aumentar mi deseo.
Tras espiar las risas al margen de la puerta tenía que esconderme en mi habitación a acariciarme en solitario.
Me sentía impotente ante una pantalla, ciegos, la ira se apoderaba de mí, y con furia buscaba mi placer entre sus risas y sus voces.
Un día por casualidad mientras hacía fotocopias, me tropecé y nunca mejor dicho con un libro que en un principio no me llamó la atención, mientras esperaba a que estuvieran hechas, lo ojee.
Hablaba de experimentos mentales.
No era caro, por lo que lo acoplé a mi pago y salí rumbo a casa, para leer aquellas técnicas.
Me inundé de sus frases, aprendí muchas cosas, y las manejaba de forma que me fueran útiles en mis deseos sexuales.
No creo en esas cosas, pero necesitaba ser follada.
Una de las bases que te daba era la de grabar en una cinta, una serie de frases, en el libro trataba sobre la adicción al tabaco, como hacer para dejar de fumar.
Yo lo transformé en como hacer que me folles.
Sonaba mejor.
Total, no estando segura de los resultados hice lo que el libro decía, grabar toda una cinta con mi voz, diciendo cosas obscenas, como si fuera la mente de la persona que escuchaba la cinta, me costó llenar con mis palabras los minutos de cinta, pero después de varios días de trabajo, más el deseo sumado a mis instintos lo logré.
Pero no era tan sencillo, se tenía que manipular de forma que se escuchara constantemente pero sin ser oída.
¿Difícil verdad?
El libro explicaba como hacerlo.
Para que funcionara, el receptor tenía que escuchar esas palabras constantemente, sin darse cuenta de ello, una voz que habla muda, me costó de entender.
Bien, cogí el imán que me pedía el libro, y temiendo eliminar por completo todo el trabajo de grabación, lo pasé, con cuidado por toda la cinta, el resultado era que ni yo podía escuchar lo que antes había grabado.
Sin tenerlas todas conmigo, escondí el casete entre un de las estanterías de la habitación de mi hermano, de forma que no se viera, elegí el modo auto reversible, para que la grabación no cesara.
Con disimulo entré para poner el play y salí a esperar resutados.
Ese día la experiencia fue corta, ya que apenas estuvieron dos horas.
Al salir ni me miraron, la primera decepción, pero continué, con la experiencia.
Durante cinco días la cinta sonaba en su estantería.
Grabé otra pero esta vez incitaba a mirarme.
Tras un periodo prudencial noté las miradas de esos ojos masculinos atravesándome la piel, fue mi primer éxito visible.
Entonces con cualquier excusa, entraba en la habitación y para mi asombro ya no les molestaba mi presencia, incluso compartían conmigo sus juegos y comentarios.
Introduje una palabra nueva, la orden era que al contar hasta tres, me desearían, y entrarían en sueño, muy profundo, muy adentro de sus cuerpos.
Ese día se contó hasta tres, entré en la habitación, estaban con los mandos en la mano y dormidos.
Mi voz imitando la de la grabación le ordenó que me acataran de tal forma que al unísono respondieron sin abrir los ojos.
Me las estudié para que mi hermano saliera de mi habitación y se durmiera en mi cama.
Ariel, estas estudiando medicina, me duele el estómago, quiero que me digas de que se trata.
Me desnudó con sus manos, mientras lo hacía mi coño se mojaba, era lo que deseaba y estaba cobrando vida.
No podía más por lo que salté toda clase de juegos que me había imaginado.
Le ordené que me hiciera suya, que me amara, con dulzura, que me lamiera, hasta hacerme perder la cabeza.
Sacó su lengua, me hizo suya, chupó mis dedos, mis piernas, mis muslos, dedicando especial atención a mi sexo mojado.
Me sentí viva, llena de placer, y me corrí con aquel contacto caliente, suya, y su aliento.
Necesité más y le indiqué que mamara de mis pechos, y que esta vez entrara con sus dedos en mi conejo.
Cuando noté mi estremecimiento, le pedí que metiera su verga en mi sexo.
Es el momento, háztelo, le ordené.
Desde ese día disfruto con Ariel, me come, me ama, me folla y no se entera, lo bueno, es que hace justo lo que le ordeno, así mi placer está asegurado y como después no recuerda nada, no tengo que esforzarme en complacerle.
Estoy pensando en hacer partícipe a mi hermano también, esto funciona.
Deseo. Año 2004.
No hay comentarios:
Publicar un comentario