sábado, 5 de junio de 2010

La polla como una olla



Es verano. Suelo dormir desnudo siempre. Estoy durmiendo en un camping dentro de una autocaravana. He venido a este encantador sitio del Pirineo solo. Está a punto de amanecer. Se oye de fondo el canto del gallo anunciando la salida del Sol. Tengo la típica trampera matinera. Me revuelvo felinamente entre el alboroto que hay en mi cama. Me cuesta desperezarme. Tengo los ojos cerrados.

De repente noto en la punta de mi polla un suave roze húmedo. No la tengo muy descapullada. El casi imperceptible roce continua. No puede ser. Es imposible. La chupada cada vez es más activa. Mi pene cada vez se alza y endurece más y más. ¿Qué está pasando? Debe ser un sueño, pienso. Un muy bonito sueño, quizás. Pero la cosa es que me parece muy real. Por si acaso no quiero abrir los ojos. La mamada cotinua. Entre el placer y la duda me voy poniendo cada vez más y más cachondo.

Llega un momento en el que ya pienso que la cosa es imposible que sea un sueño. No tengo ninguna duda pero sigo sin atreverme a abrir los ojos. La mamada es impresionante. Creo que nunca he tenido la polla tan erecta como hoy. Y las sensaciones continuan. La mamada es suave y a la vez excitante.

La verdad es que llega el momento que ya no puedo más. Tengo que correrme ya. Trato de aguantar lo máximo que puedo. Pero puedo retrasarlo por muy poco tiempo más puesto que mi mamadora me la trabaja de una forma excelente. Voy a correrme ya. Ya es yaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa.

Sigo con los ojos cerrados. La corrida ha sido histórica. Estoy aplatanado en la cama. Deseo aprovechar los últimos minutos de placer que me brinda la ocasión. Al fin, poco a poco, me recupero. Finalmente abro los ojos y me palpo. ¡Qué raro! Estoy totalmente seco. Debería estar todo el cuerpo mojado de mi semen. Estoy como atontado. Pero al igual que los otros días cojo el albornoz y me voy a la ducha. Salgo de mi autocaravana. Veo en la caravana de enfrente a la vecina que está buenísima desayunando. ¿Habrá sido ella o un sueño? Con una sonrisa maliciosa, quizás, me da los buenos días. Yo también se lo deseo y a paso cansino y meditabundo me voy a duchar ...

Mique J. Pavón i Besalú. Año 2002.

No hay comentarios:

Entradas más populares del blog