
Hola, me llamo, Fran, hace días que entro y releo relatos que me ponen a mil y por fin hoy me he decidido a contarte mi fantasía.
Siempre es la misma, casi cada noche me despierto mojado con el mismo sueño.
Aturdido tengo que levantarme y acabar la faena, disfruto más así que manteniendo relaciones.
En el principio de mi fantasía, mis pasos se dirigen hacia mi coche por una calle oscura, desierta, escucho una voz que me pide algo y noto una mano que me acerca un pañuelo mientras que me duermo.
Despierto en un lugar desconocido, solo, aturdido, pero no me siento asustado, está todo muy limpio, la habitación es grande y clara, pero no puedo ni quiero escapar, algo en mi interior me hace esperar a que la puerta se abra.
Entonces entra el mismo personaje que me había dormido, me tranquiliza y me da instrucciones, me acompaña hasta otra habitación donde sólo hay una gran cama en medio, mucha luz, pero él la apaga bajando las persianas y cerrando los portales.
Me da órdenes de taparme los ojos me impide quitarme el vendaje, y me notifica que una mujer va a entrar por la puerta cuando él salga, no tengo que quitarme la venda, ella no quiere ser reconocida.
No te imaginas el grado de excitación que todo eso supone, mi verga ya está en pie.
Una mujer que no quiere ser reconocida, me explorará, me examinará, hasta decidir si doy la talla o no.
Um ….
Se cierra la puerta y sin apenas escucharla otra vez, una voz dulce me apaga mi miedo, tranquilizándome, me manda desnudarme, y yo que sólo tengo una bata puesta la desato y la dejo caer a mis pies.
No sé si ella está desnuda o vestida, sólo sé que se acerca a mí y tumbándome con su pie en la cama noto su desnuda piel sobre mi cuerpo.
Noto como sus dedos se arrastran por mi piel, sus uñas estiran el bello de mi torso, aprietan mis pezones, y después los humedece con su lengua.
Esas caricias ciegas, esas manos desconocidas, ella juega con ventaja, me ve, pero me gusta eso de la sorpresa, la mente trabaja hasta límites insospechados.
Su sexo se coloca directamente sobre el mío, yo con mi condición de macho con un gesto de caderas se lo clavo un poco más.
Pero no me deja tocarla.
Supongo que esa envestida mía la excita porque se coloca encima de mi cuerpo y a la vez que se clava mi estaca por su sexo, su cuerpo comienza a cabalgar.
Noto como atrae mis manos con las suyas y las coloca sobre sus grandes pechos, mis dedos los estrujan y aprietan, mi vendaje no me deja ver casi nada, sólo por una diminuta raja, logro esforzándome ver una parte de los dos sexos juntos y una minúscula de su piel, está tatuada, parece la cabeza de una serpiente, me enciende esa vista y la empujo con más fuerza hasta que la escucho gemir, perdiendo el control de los saltos.
Entonces mis manos la agarran, no la dejo escapar y le hinco con más ímpetu mi verga grande que aún está dentro.
La agarro por la espalda y ayudo a mantenerla sentada sobre mi polla, que bombardea su cuerpo.
Entonces saco mi lengua y rozo por milagro sus pezones, ella continúa gritando y saltando, con más fuerza y furia que antes.
Ahora domino yo.
Aún con los ojos vendados sé lo que hago, y la ayudo a sentarse encima de mi sin salir de su interior de manera que su culo mire mi cara, agarro sus pechos con mis manos, los acaricio, pero bajo una de ellas hasta encontrar su sexo.
Entonces comienzo a darle placer con el contacto de la yema de mi dedo en su clítoris, se agita, salta, gime, su cuerpo se inclina.
Y no tengo suficiente, con su segunda corrida, yo aún estoy entero, por lo que la bajo de mi cuerpo y la coloco en la cama, boca abajo, con mis manos abro sus piernas, y esta vez la penetro salvajemente.
Está tan mojada que no me cuesta encontrar su conejo, la empujo, una y otra vez, dejo un pequeño espacio para que se arquee y así ella con su mano se acaricie y se proporcione el roce de su clítoris, esta vez si que estoy a punto de estallar, y salgo, mientras que coloco mi pene entre los cachetes de su culo, agito mi polla en todas direcciones y mi leche se esparce por toda esa zona que no puedo ver, mientras que otra vez gime y grita.
Lentamente me apago, dejo que mi cuerpo cansado y sudoroso se recueste encima del de ella.
Y descanso, ella lo hace a mi lado.
Puedo sentir su respiración, sus latidos.
Acerco mi mano hasta mi vendaje y lo aparto, inclinando mi vista hasta el lado donde su cuerpo espera, pero, no hay nadie, no veo nada, solo la cama revuelta, destrozada, estoy solo, confundido.
Hasta me cuestiono la parte de real de mi fantasía.
Pero un largo pelo me llama la atención, un pelo en mi brazo, largo rubio, rizado.
No es mío, ese pelo, me atrapa en una fantasía, en un sueño, esa mujer sin rostro me tiene hipnotizado.
Mi vida rueda en su busca.
Deseo. Año 2004.
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