sábado, 5 de junio de 2010

Al principio toda una decepción .....



Harto de no comerme un rosco en varios años un día de esos depres me viene a la cabeza ir a una discoteca. Como se trataba de ir a ver si ligaba algo voy sólo. Es viernes de una semana cualquiera. Eso sí, es primavera que dicen que la sangre altera ... Al principio no es que hubiera mucho ambiente y mas bien estaba todo lleno de bollycaos. Al pasar las horas y cuando me estaba pensando seriamente el marchar la cosa parece que se anima. Me bebo algo que se me hace que me lo han cobrado muy caro y me voy a la pista a mover un poco el esqueleto. La música ha cambiado de estilo y la que ponen ahora me enrrolla más. Absorto en mis pensamientos no me apercato que se me ha puesto un cacho bombón enfrente mío. Pero la peazo tía está tan buena que no tardo mucho en fijarme en ella y mis ojos le lanzan una mirada de las que te desnudan. Ella parece que entiende bien el lenguaje corporal y se me acerca a una distancia de las que ya son consideradas cortas de verdad. No sé cuántas horas bailamos coqueteando y seduciéndonos el uno al otro sin hablarnos.

Cuando ya anuncian por los altavoces que van a cerrar ella me pregunta si podemos ir juntos a alguna parte. Está visto que quiere continuar la fiesta. Yo le propongo ir a mi casa. Tengo un jacuzzi y allí podemos refrescarnos algo después de haber hecho tanto ejercicio. Ella accede encantada y salimos del local. La nena se queda alucinada cuando en el párking le digo que mi bugga es el porsche descapoteibol que hay aparcado junto a un seiscientos. Convencida de que no la estaba alucinando subimos al bólido. Para flipar a la titi, en la autopista, aceleraba y ella, a cambio, se reía. Pero, en realidad, a cada acelerón su minifalda la cubría cada vez menos. Este detalle a mí me ponía de un txondo perdío. Total que cuando llegamos ya la tenía tiesa y comprimida dentro del pantalón. Ella como se había apercatado del asunto había colaborado con algún que otro masajeo juguetón para ir dando ambiente al asunto.

Entramos a mi casa y nos dirijimos directamente al jacuzzi. Ella está tan entusiasmada que se tira al agua vestida. Como la ocasión merece que sea festejada descorchamos una botella de cava. El numerito que me hace es de los que excitan hasta a los mismísimos muertos. La nena está genial.

Una vez se ha bañado a gusto, y ha aprovechado la situación para irse quitando algo de ropa, sale lentamente del jacuzzi ...

La cosa está en que el baño la ha entonado tanto que me regala a la vista un último espectáculo ... se masturba ante mí ... está ¡cañónaaaa! y yo tengo el misil que se me va a disparar de un momento a otro ...

Pero con el masturbeo, el cansancio y el alcohol que lleva la nena encima a la que le llega el clímax resulta que le entra una somnolencia profunda y se queda dormida en el mismo margen del jacuzzi. Esto sólo me puede pasar a mí ...

Más empalmado que un caracol la acabo secando suavemente con una toalla y la llevo en brazos a mi cama. Luego me pongo en el vídeo una peli porno para relajar y liberar de semen mi músculo varonil y me quedo dormido casi al instante.

Al cabo de muchas horas me despierto con un hormigueo en los huevos y super empalmado. El despertar es muy lento y resacoso pero a la vez muy placentero. Resulta que mi invitada, de una forma muy sutil, me está lamiendo el capullo formidablemente. Hace ya un rato que me lo está trabajando. No sabía que pudiera existir tan grato despertador. En realidad anoche había empezado la cosa muy bien y había acabado un poco mal. Ahora todo parecía que iba a encarrilarse por el buen camino.

Una vez vió que lo tenía a punto de caramelo paró y se me sentó encima mostrándome su bella espalda. El dibujo que hacía en su culo la marca del bikini era de lo más excitador. Cogió mi erecto pene con sus delicadas manos y empezó a frotarse el clítoris. Yo notaba que mi miembro ya desprendía líquido seminal a cada frote y ella daba pequeños espasmos una y otra vez. Se excitó con mi punta todo lo que quiso hasta que creí que ya llegaba el momento final. Pero no era así. Lo que sí hizo fue introducirse lentamente mi polla en su coño y a la que intenté follarla me indicó que no lo hiciera. La tenía penetrada y estábamos los dos inmóviles. Ella estaba toda recostada sobre mí mirando hacia arriba al igual que yo. Me parecía que no podía más pero, por lo visto, sí que podía aguantar un poco más. Ella para que no me corriera había parado de excitarme. Me tenía aprisionado y la tenía encañonada. En ese bello instante me coge con sus manos las mías y me empieza a lamer los dedos con su lengua. Una vez los tengo bien lubricados me los dirije directamente hacia su clítoris. Entiendo perfectamente su operación. Quiere que ahora le masturbe con mis dedos humedecidos el clítoris mientras le tengo penetrado con mi pene su coño. Moviendo ágilmente mis manos pronto ella entra en un orgasmo continuado. Por mucho que no quiera que me mueva para follarla es ella la que se mueve con sus sobresaltos. Es una situación que me excita tantísimo que no tardo en propinarle una corrida que aún hoy la recuerdo. Ella, a su vez, viendo que ha conseguido que me corra con su orgasmo da un brinco tal que creo que casi me arranca la polla de cuajo. Pero no. Aún la conservo en perfectas condiciones y siempre lista para cualquier otro menester ...

Miquel J. Pavón i Besalú. Año 2003.

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