
Ayer en la playa ví a un chico que estaba buenísimo y que llevaba unos bonitos tatuajes por el cuerpo. Me acerqué a su toalla. Estuvimos charlando un rato y le invité a cenar a mi casa. Estaba sorprendido por mi atrevimiento. Pero aceptó mi invitación. Por lo visto esa misma noche no podía venir pero al día siguiente, o sea, hoy sí. Así que llama a mi puerta le abro y le indico el camino hacia mi sofá. Él, al principio, está un poco cortado.
Pero me pongo muy contenta cuando veo que ha tenido el detalle de traerme un regalito. Doy un brinco de alegría al ver lo que me ha regalado y me cae la cabeza en sus partes más íntimas. Al llegar a ellas noto, sin posibilidad de que haya ninguna duda, que está algo durilla la cosa por lo que no dudo en aprovechar la ocasión para restregarme lo suficiente para que entienda mis intenciones. Aunque ya sabes que, en esto, los chicos suelen ser bastante tontos en este aspecto y hay que acabar siendo bastante explícita.
Por lo que me acabo sentando en su falda y con una sonrisa meneo mis tetas en su cara hasta que entiende lo que quiero de él.
Con un tío tan bueno no estoy para intrigas así que me desnudo rápidamente y acto seguido le desnudo a él. Mi grata sorpresa es que me aparece de segundo regalo un pollón formidable, erecto y guapote a más no poder. Es tan formidable que me apetece darle unos lametones para ver qué tal sabe. Normalmente no es que me guste mucho hacerlo pero esta ocasión, de verdad, no hay que dejarla pasar. Tiene un gusto muy agradable y me explayo en trabajársela hasta que la veo a punto de rebentar. Tampoco quiero hacerle daño .... jejeje!
Y como lo que me gusta es ser muy juguetona empiezo a jugar con su polla con mis pies. No vaya a ser que a base de mamadas se me corra en la boca y acabe pronto esta tarde tan prometedora. Lo que quiero es tenerlo bien excitado para que en el momento del folleteo la cosa tenga su tiempo y el placer sea lo más largo posible.
Se ve que la cosa le ha gustado tanto que me quiere devolver el gustazo ...
Y a mí me está dando un gustazo que se me hace muy difícil describirlo por escrito. Lo mejor es que tengais casi una experiencia semejante ...
Sólo de ver el pollón tan tieso que me mete en mi coñito me entran unos escalfríos de gusto increíbles. Poco tardo en ponerme a cabalgarlo para notar sus huevos y darle tacto a mi clítoris con mis sobeos.
Él nene viendo mis intenciones colabora haciéndome cosquillas y abriéndome los labios de mi puerta secreta. Ello hace que su tranca me entre muy adentro y me la noto en toda su largura.
Es tal mi retorcimiento de placer el que me da que ya, al final, no me controlo. No sé hacia que lado giro.
Poco me tarda el orgasmo en venir y mi follador viéndome en mi punto máximo se libera de toda la presión pegando un bote y mandando una fantástica lechada por doquier.
Miquel J. Pavón i Besalú. Año 2003.
No hay comentarios:
Publicar un comentario