
Sálvame de está locura, de este pensamiento que no me deja ni vivir mi morir.
Necesito que entres en mí, que te apoderes de mis pensamientos, que te adentres por mis entrañas, que permanezcas a mi lado, ausente quizás distante, pero con la certeza de que andas cerca.
Mis dedos recorren tu piel mientras desnudo mi cuerpo para mostrártelo.
Me gusta hacerlo mientras sé que me estás mirando sintiendo cada parte de mi cuerpo en tu lejanía, enseñarte como lo hago mientras mi lengua se agita al son de mi boca, mis labios endurecen con la excitación que me supone desnudarme ante tus ojos.
Mi mirada refleja el estado de mi cuerpo midiéndote a gritos poseerte, robarte tu cuerpo, pedirte tu infidelidad para que la compartas conmigo.
Es tal mi deseo de tenerte, de amarte de dejar que me penetres que no me importa saber que al hacerlo puede significar tu pérdida.
No me importa más que el deseo de hacerte mío, entregarte mi cuerpo, abrir mis piernas dejando al descubierto mi sexo chorreante por la excitación de tenerte tan cerca.
Me gusta mostrarte mi cuerpo, disfruto al ver como tu miembro se eleva, se alza mirando fijamente hacia arriba, se endurece con mi presencia.
Quiero enseñarte todos mis rincones, mis secretos, coloco mis manos en los glúteos carnosos de mi trasero, haciendo el ademán de mostrarte el culo que tengo para tí.
Agitándolo sensualmente ante tu mirada atónita.
Mis dedos mojados por mi propia saliva se van haciendo un hueco por él, adentrándose mientras no puedes ni quieres apartar la mirada.
Uno de mis brazos se desliza lentamente por mi muslo, bajando …. puedes verlo, acariciando cada centímetro de mi pierna, llega hasta mi rodilla para continuar el descenso, ante tu mirada, sin dejar de acariciarme, en esa postura mi culo aún se abre más para tu mirada.
Te invito a penetrar por él.
Pero antes mi lengua viperina se acerca por tu glande, duro, de color morado por el estado comprimido del mismo, no lo lamo aún, sólo exhalo mi aliento.
Con ello consigo que se acelere tu sexo, tu sentido del placer, tu deseo de poseerme, de penetrar por mí, por mi ano, por mi sexo.
Esta vez mi boca se entreabre para chupar la cabeza de tu pene, que emana líquidos dulces, mi garganta se alimenta de ese líquido que me excita aún más.
Tu pene está tan erecto que temo me puedas hacer daño a la vez que deseo que me lo hagas.
No puedo dejar de agitar mis caderas mientras te succiono, al son de mi respiración mi saliva resbala por la longitud de tu sexo, mis manos lo lubrican dando masaje a su paso por su largura, mi lengua te lo recorre sin cesar.
Mi boca come y come, chupa y chupa, tu miembro que no tardará en estallar.
Cuando me percibo de que te cuesta aguantar la eyaculación, dejo que mi boca se desprenda de tu pene, para adentrarme entre tus muslos ….
Lamerlos, y a impregnarlos de saliva, tus testículos pasan a ser parte de mis labios, los pellizco y los beso, los succiono y los lamo.
Mis manos me ayudan a sujetarlos mientras continuo el ritmo.
La saliva se deja caer … chorrea por la piel, excitando y deslizándose por ella.
Hasta que mi boca se coloca una vez más en el cabezal de tanto sexo para chuparlo con sabiduría, lujuria y éxtasis.
No puedo más ……
Mis manos se apoyan en la mesa, mis piernas se abren para tí.
Mi culo se muestra humedecido, lubricado, ardiente.
Y el agitar de mis caderas te pide que me penetres.
Ummmmmmm.
Te acercas, con la mano agarrando tu propio miembro, me gusta la imagen mientras te agitas el pene caminando.
Lo paseas por mi ano, en círculos, de arriba abajo, inicias una penetración ... Lenta ... Escalonada.
Y poco a poco, te adentras por él, hasta que gimo ….
Por que es lo que estaba deseando.
Entras y sales, mientras yo me agito, grito y me arqueo, para buscar el placer de los dos cuerpos desnudos, unidos.
Así ….
Así.
Ummmmmmmmmmm.
No dejes de entrar a pesar de que te cueste hacerlo, poco a poco ese hueco se ensancha y oprime tu glande que cada vez se introduce un poco más por él.
Llego a mi placer con unos movimientos sin represión, ummmmmmmmmmmmm.
Nunca fue tan fuerte mi orgasmo.
Ni tan placentero.
Al ver mi agitación, espera a que yo me calme, paciente dándome todo de tí, y cuando yo te lo pido sales de mi cuerpo para dejar escapar todo tu semen sobre mi espalda.
Mientras mis manos exprimen mis pechos.
Te pido que esparza el oro blanco con tu pene por mi piel.
El placer es intenso.
La agita, comprimes, sacudes.
Me gusta y te lo digo.
Quiero más.
Mi sexo chorrea.
Mi espalda está llena de tu esencia.
Mi cuerpo complacido.
UMmmmmmmmmmm.
¿Cuando regresarás?
Deseo. Año 2004.
No hay comentarios:
Publicar un comentario