
Estuve dos años interna en un colegio, muy alejado de mi pueblo natal, en el cual había una norma, que era abandonar el colegio un fin de semana al mes, yo al ser de tan lejos, las monjas me dejaban quedar.
Pues un fin de semana nos quedamos dos, yo a la otra chica no la conocía, era bastante mayor que yo, y había oído hablar de ella, porque por lo visto le gustaban las chicas.
El sábado por la noche, me fui a la sala de televisión para entretenerme un rato, a la media hora llegó ella y se sentó 3 asientos después del mío, la miré de reojo y me di cuenta, que me miraba de arriba abajo, como si me desnudara con la vista, me empecé a poner nerviosa y me levanté y me dirijí hacia el ascensor, y ella me siguió y entró conmigo, se puso en marcha y al minuto ella dio al stop, y me miró con ojos de lujuria y me dijo no tengas miedo, te voy a hacer disfrutar como nunca lo han hecho.
Entonces me acarició el cuello, y arrimó sus labios hacia mi cuello, besándome y mordisqueándome el lóbulo de la oreja, poco a poco me fui relajando y me dejé llevar.
Sus manos empezaban a acariciarme los pechos y con su boca fue besándome y deslizando su lengua, por mi oreja y el cuello, me desabrochó la camisa y me quitó el sujetador y bajó su boca hasta mis pezones y empezó a chupármelos como un niño mama de su madre, entonces me pidió que la acompañara a su habitación y asentí con la cabeza, mi ropa interior, se iba mojando rápidamente.
Llegamos a su habitación y me desnudó entera, me empujó encima de su cama y empezó a lamerme las tetas y a la vez acariciaba mi coño metiéndome el dedo en mi vagina, dentro fuera, dentro fuera cada vez más rápido, luego deslizó su lengua por mi abdomen, haciendo una pequeña parada en mi ombligo, y siguió bajando, hasta llegar a entre mis piernas, me las separó y empezó a lamerme el coño, y yo me retorcía de placer y gemía, a su vez me introducía su dedo por el culo, cada vez me lo hacía más rápido y con más fuerza y me chupaba, más y más, el clítoris, los labios vaginales se me hinchaban y mi vagina no dejaba de echar líquido que ella se comía, hasta que consiguió que me corriera, y me retorciera de placer.
Cuando terminó ella no me dejó que yo la tocara ni que la hiciera disfrutar como ella hizo conmigo, sólo se levantó y me dijo esto no lo olvidarás jamás y así ha sido no lo he olvidado y el orgasmo que tuve con ella no he vuelto a sentirlo con nadie.
FIN.
Damanocturna. Año 2003.
Pues un fin de semana nos quedamos dos, yo a la otra chica no la conocía, era bastante mayor que yo, y había oído hablar de ella, porque por lo visto le gustaban las chicas.
El sábado por la noche, me fui a la sala de televisión para entretenerme un rato, a la media hora llegó ella y se sentó 3 asientos después del mío, la miré de reojo y me di cuenta, que me miraba de arriba abajo, como si me desnudara con la vista, me empecé a poner nerviosa y me levanté y me dirijí hacia el ascensor, y ella me siguió y entró conmigo, se puso en marcha y al minuto ella dio al stop, y me miró con ojos de lujuria y me dijo no tengas miedo, te voy a hacer disfrutar como nunca lo han hecho.
Entonces me acarició el cuello, y arrimó sus labios hacia mi cuello, besándome y mordisqueándome el lóbulo de la oreja, poco a poco me fui relajando y me dejé llevar.
Sus manos empezaban a acariciarme los pechos y con su boca fue besándome y deslizando su lengua, por mi oreja y el cuello, me desabrochó la camisa y me quitó el sujetador y bajó su boca hasta mis pezones y empezó a chupármelos como un niño mama de su madre, entonces me pidió que la acompañara a su habitación y asentí con la cabeza, mi ropa interior, se iba mojando rápidamente.
Llegamos a su habitación y me desnudó entera, me empujó encima de su cama y empezó a lamerme las tetas y a la vez acariciaba mi coño metiéndome el dedo en mi vagina, dentro fuera, dentro fuera cada vez más rápido, luego deslizó su lengua por mi abdomen, haciendo una pequeña parada en mi ombligo, y siguió bajando, hasta llegar a entre mis piernas, me las separó y empezó a lamerme el coño, y yo me retorcía de placer y gemía, a su vez me introducía su dedo por el culo, cada vez me lo hacía más rápido y con más fuerza y me chupaba, más y más, el clítoris, los labios vaginales se me hinchaban y mi vagina no dejaba de echar líquido que ella se comía, hasta que consiguió que me corriera, y me retorciera de placer.
Cuando terminó ella no me dejó que yo la tocara ni que la hiciera disfrutar como ella hizo conmigo, sólo se levantó y me dijo esto no lo olvidarás jamás y así ha sido no lo he olvidado y el orgasmo que tuve con ella no he vuelto a sentirlo con nadie.
FIN.
Damanocturna. Año 2003.
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