lunes, 3 de mayo de 2010

La mujer perfecta



Sentimientos suaves de armonía, me conducen a tí, tu majestuoso movimiento de princesa de coral, hechiza mis sentidos, la luz de tu belleza paraliza mis actos ....

Recogido en tu regazo, inmovilizado por tu dulzura, soñando con no despertar de tu sueño, imaginando mi vida contigo .... refugiado en tí.

Posando mis labios tiernamente sobre tu piel, recorriendo dulcemente tu calor, sintiendo poco a poco la fuerza salvaje de tu pasión, enamorados de nuestros cuerpos.

Sentir tus labios en medio de la soledad, de tu soledad tan dichosa, de tu mirada enamorada, de tus caricias llenas de ternura, de tu mundo inmóvil por amor, de tu ternura generosa, de tu dulce despertar .... ámame.

En ese cielo dónde tu estás, en aquella noche sin Luna que te besé, en nuestros sentimientos que sólo miran la felicidad, en la hermosura de tu cuerpo, en la ternura de tu piel, en tus ojos de dulzura, allí miro tu amor.

Mis manos juegan con tu cuerpo de deseo intentando encontrar el centro de tu dulzura mientras calmas de deseo tu pasión, mientras gozas con el instinto de nuestro amor, mientras buscamos juntos la suma de nuestro placer.

Deseo sentir tu cuello con mis manos, recorrer tu piel desnuda, llegar con mis labios al infinito de tu pasión, gozar del movimiento de tu gozo, maravillarme con la armonía de tu belleza desnuda, llegar a tí, ... llegar al placer.

Cielo y tierra se reúnen para contemplar tu belleza, el mar se abre para ser merecedor de tocar tu maravillosa piel, el Sol huye al irradiar menos luz que tus ojos.

Tocar tu cuerpo sugerente con mis manos llenas de deseo hacia tí, sentir tus encantos entregados a mi placer, poder entregarte mi ser para tu disfrute, ... amarte con pasión.

Cantando con las suaves melodías de tu cuerpo, sintiendo tu piel en ebullición con el calor de nuestro fuego, besándonos hasta morir de placer, mátame o ámame ...

Me gustaría tocar de nuevo tu cuerpo de deseo, recorrer dulcemente cada rincón de tu piel, sentirnos con el calor del amor, acompañarte en tu fuerza del gozo.

Quiero quererte y sólo puedo amarte, quiero olvidarte pero vives en mi mente, quiero no oírte pero gritas en mi corazón, quiero alejarme pero estás en mí.

Toda mi esperanza en tí, soñar con amarte, morirme por tu ternura angelical, dar mi vida por tu dulzura infinita, cambiar mi vida por un instante de tu hermosura .... amarte.

Me muero por besarte, por rodearte con mis brazos llenos de deseo hacia tí, por acariciar tu cuerpo entero, por llegar a tu ternura y a tu pasión, por amarte.

En la inmensidad de tí, buscándolas sensaciones de tu deseo, en tu placer, mirando tus ojos de gozo, en la soledad de tu belleza, contemplando tu hermosura, en tí, llegando a tí.

La verdad que a toda mujer nos gustaría alguna vez que nos dijeran esto, o nos lo escribieran acompañado de un gran ramo de rosas.

FIN.

Damanocturna. Año 2003.

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