
No tengo ninguna intención de callar.
Es más, me gustaría que leyeras atentamente, deja que tu mente imagine, mis letras, ellas son mis palabras ….
Inúndate con ellas e imagina, sueña y si es posible, desea y siente …
En mis manos, un círculo, invisible, incoloro.
Se acercan a tí, en silencio, despacio, rozándote mientras tú estas leyendo, sentado …
Deja que te rocen, siéntelas, disfruta de la sensación del tacto, el roce, el escalofrío que aparece por tu nuca, y desciende por la columna ….
Un soplo de mi aliento, se deja escapar entre tu cabello …..
Lo aparta ligeramente de su base.
Mis ojos, clavados en tu cuello, mis pupilas cada vez más grandes, desprenden la magia del entendimiento.
Sabes que estoy tras de tí, eso te gusta y se eriza tu piel.
Un dedo se acerca un poco más a tu espalda, puedes notarlo …..
El contacto electriza el aire que respiras.
Mi cuerpo detrás del tuyo, continúa en silencio, mientras tus ojos leen y tu mente me imagina.
Cada vez me sientes más cerca … por que cada vez estoy más cerca.
Dejo que sueñes, que sientas como la mente escapa a la realidad y se envuelve en una nube de sensaciones …
Sé que no quieres despertar, por que tu respiración, se relaja, tus muslos también lo hacen, mientras mi respiración se acerca a tu oreja.
Mis manos no te piden permiso, para estrechar tu cintura.
Mis dedos insinúan caminar, para entrelazarse en el centro de tu cuerpo.
Mis labios se sitúan tras el lóbulo, y lo rozan.
Sé que puedes notar mi respiración.
No puedes verme, pero el contacto de la piel estalla, y tu mente reacciona como si me viera.
Mis manos bajan hasta tus pantalones y abren las ataduras que te impiden demostrarme lo hombre que eres.
En ese momento mi pecho desnudo acaricia tu piel … una vez más, dejando que mis pezones escarben por ella, mostrándote su exuberancia, su dureza, su sensibilidad.
Me aprovecho de que no puedas soltar el libro.
Y saco de su escondite tu tesoro.
Mis labios cada vez están un poco más abiertos, el aire que respiro es cálido.
Y te lo paseo por los hombros.
Mi mano se hace un hueco entre la pierna y el muslo, apartando la ropa que me impide acariciarte.
Dejo que mi boca se abra un poco más, para mordisquearte cerca del cuello.
Entro entre tus pantalones, tus piernas se abren para darme paso.
Y mis dedos acarician tus genitales, calientes, sólo para mí.
Esperando ser acariciados.
Mis dedos se pasean delicadamente por ellos, y mi otra mano desciende por el muslo.
Mi lengua sale de su escondite y recorre tu espalda.
Una vez estás estimulado ….. mi mano agarra tu sexo para encerrarlo entre mis dedos y mi puño, firme pero suave ……..
Mi lengua continúa humedeciéndote la columna.
Agito lentamente la mano, haciendo que ascienda y descienda por tu pene.
Mi dedo gordo, juguetea con tu glande, morado, hinchado …
Mientras mis pezones marcan el recorrido de mi mojada lengua, tras de tí.
El contacto de tu miembro en mi mano es tal que puedo notar cada vena hinchada entre mi mano.
Te imagino con los ojos cerrados disfrutando de mi masturbación.
Poco a poco acelero los movimientos.
Tu respiración se anima al compás de mis sacudidas.
No puedes dejar de leer, pero una de tus manos se escapa para comprobar el estado de tu pene, al hacerlo, rozas mi mano que esta situada en él.
Te excita el contacto, y aún crece más entre mi piel …….
Mis dedos llegan hasta el nacimiento de tu sexo, dejando que uno de ellos se escape y roce tus testículos.
Están hinchados … duros …. dejo que mi dedo continue en ellos.
Cada vez que asciendo y bajo los rozo, puedo notar como el corazón se te agita, y el pene tiene descargas compulsivas.
No tardaras en sentir el placer del orgasmo.
Mis pezones te llaman para que tu mente se centre en tu sexo.
Mis labios te rozan, para que sientas el placer y lo descargues mientras mis dedos te masturban.
Puedo notar como tu cuerpo se agita buscando una postura más cómoda.
Una vez más tu mano agarra la mía y ambas agitan tu sexo en busca del placer.
Me ayudas y animas la situación, los latidos el glande, escurridizo por el líquido, mis dedos estimulándotelo, y te pido con voz apagada, que continúes, no dejes de hacerlo, llega a sentir y a sentirme.
Estoy tras de tí, mi mano es la que sujeta la tuya, colocada en tu sexo sediento de latigazos.
Respiras agitadamente y estallas, estallan ante mi mirada, ante tu sorpresa, aún tienes el libro en la mano. Por suerte, el chorro de semen no lo ha mojado, una verdadera suerte, pues el impulso de tu oro salió despedido alzándose ante nuestros ojos.
Y ahora mi mano pasea por tu estómago, en un intento de agarrarlo y hacerlo mío.
¿Sabes?
Cada vez que abras este libro, estas hojas, yo estaré tras de tí, dándote mi cuerpo, entregándome al tuyo.
Sólo tienes que abrirlo, e imaginar mi figura.
Deseo que hayas disfrutado con mi presencia.
Deseo. Año 2003.
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