sábado, 22 de mayo de 2010

Clases de placer



El punto G es algo así como el tesoro que todos persiguen en la búsqueda del placer sexual máximo.

Déjame que te lo explique:

Cada mujer tiene su punto G en una zona diferente de su vagina, una vez lo hayas encontrado, deléitate, entrégate a él, y coloca la punta de tu dedo sobre ese punto.

Suavemente masajea ese punto y varía la posición en el movimiento, sentirás la estimulación y la misma respiración de la mujer te indicará el estado.

Según la presión la estimularás, y sentirás la variación del grado de estimulación con cada uno de tus roces.

Piensa que no existe una sola forma de hacer el amor, está la placentera y la que se supera con el conocimiento del cuerpo que quieres amar.

No olvides nunca en sumar tu propia creatividad en cada acto, eso añadido al placer de la estimulación en el lugar adecuado te conducirá a ser uno de los más y perfectos amantes.

Una vez estimulados, damos paso al sexo oral.

Presta atención a sus gestos, a su respiración, a sus agitaciones, si lo haces serás consciente de qué es lo que más le excita en ese momento y saber dónde debes insistir con tus caricias masajes y lamidos.

Llega el momento de la “FELACIÓN”.

Ahora es ella la que se dedica a tu cuerpo.

La mujer abre la boca dando una forma por decirlo de alguna manera en forma de O, se acerca hasta el glande erecto y al hacerlo mueve su cabeza en diminutos círculos.

Introduce tu miembro apretando los labios y ajustándolos en todo él, anímala para que se expanda.

Ella tenderá a besar el glande y bordearlo con la lengua, si siente que te gusta, que la animas a continuar.

Al descender por tu miembro, estirará ligeramente tu piel hacia atras, provocando el placer de tu sexo.

Su lengua paseará demostrándote su magnitud por todo tu sexo, desde el glande hasta el nacimiento del pene.

Lo presiona …… lo chupa …. se deleita.

Si ella siente que te gusta, seguramente continuará descendiendo hasta encontrarse con tus testículos, por eso es muy importante que en todo momento sea consciente de tu estado, y que tú se lo comuniques.

Una vez en ellos, pasará la lengua, los estirará y los pellizcará con suavidad, provocándote el orgasmo.

Coloca la yema de tus dedos en su pubis …… pellízcalos …… únelos uno contra otro, estíralos, pero siempre con suavidad, son partes muy sensibles.

Tu lengua sobre su sexo, intenta endurecerla y pásala por cada rincón, sin tregua, exhala aire y suéltalo lentamente para que su sexo lo note.

Llegado este momento, es muy probable que ella quiera comer más de tu manjar.

Situaros en forma del 69, dos cuerpos perfectamente unidos, conjuntados para dar paso a una serie de pasiones y mutuamente realizarse la felación.

Se necesita mucha imaginación, y sobre todo ganas de gozar.

Después de escribir esto …… mi cuerpo necesita relajarse, necesita, sentir ese placer que te acabo de contar.

Mi mano se detiene ante mi pecho, me gusta tocármelo, mi pezón está sumamente duro.

Lo pellizco y lo rodeo, para dar sentido a mi cuerpo.

El sudor asoma por mis poros.

Mientras me agito en mi silla, bajo hasta apartar mis braguitas, ahora me molestan, y paseo por mi vello, acariciándolo.

Está muy mojado.

Mis dedos se adentran por mi sexo, mi clítoris tiene el tamaño de un botón, duro excitado lo masajeo poco a poco, hasta encontrar el punto de partida para mi propia masturbación.

Dejo que uno de mis dedos entre en mi vagina, ummmmmmmmmmmm.

Me excita saber que me estas leyendo ….

Y me adentro en ella, poco después penetro otro, ya son dos, mientras mi dedo más gordo, fuera, no deja de acariciar mi clítoris.

Siento el calor de mi cuerpo y me agito, mis caderas se ondean solas hasta llegar a mi placer.

Estallo …….. ahhhhhhhhh.

No puedo dejar de entrar y salir de mi cuerpo.

Y te imagino a tí, leyéndome y con tu mano en tu pene.

Mostrándomelo.

Me gusta y complace esa idea.

Mi sexo se humedece aún más y llego a mi orgasmo, mientras me miras, me lees.

Me siento bien, llena y saciada.

Quizás mañana escriba un poco más de cómo dar y recibir placer.

Me gusta hacerlo, por que acabo disfrutando del mismo.

¿Y tú?

Deseo. Año 2003.

No hay comentarios:

Entradas más populares del blog