sábado, 22 de mayo de 2010

Algo más que una llamada



Nuestra relación es a distancia.

Eso hace que me duela el no tenerte.

No acabo de acostumbrarme a tenerte sólo una noche cada 15 días, te deseo tanto, añoro tus palabras, tu voz, tu mirada siempre comprensiva ……

Una vez más, decido acabar con el silencio que nos separa.

Marco tú número.

Sé que estarás, como cada noche esperando mi llamada.

Quizás tumbado en la cama, o tal vez leyendo.

Puedo escuchar el sonido de llamada, y no tardas en responder.

El sentir tu voz, hace que mi sexo se humedezca, deseo tanto ser tuya …

Quiero que estés junto a mi, cerca, sentir tus manos en mi cuerpo, desnudarte con la ayuda de mis dientes, sin usar las manos ….

Necesito tu sexo, necesito el sexo para sentirme viva.

Por lo que muy pausadamente te pido que coloques el auricular sobre tu pecho y que te deshagas los botones de nácar de tu camisa.

Puedo escuchar el sonido, mientras mi mente te imagina …….

Te pido que te deshagas de ella, lanzándola lejos, lo haces y te comunico que estoy excitada, que mi sexo pide sexo.

Mi voz comienza susurrar, te susurra palabras y se escapa algún gemido de mi garganta.

Mientras en silencio tu pecho late para mí ……

Continuo pidiéndote más … te pido que te quites el pantalón.

Al hacerlo yo hablo y no dejo de comunicarte cada paso que doy, cada movimiento de mis manos, sacando el fino vestido de mi cuerpo.

Puedo escuchar como se agita tu respiración.

Me siento caliente, y la humedad comienza a asomar por mis bragas …….

Te pido que te acaricies, que sientas en tu piel, tus manos como si de las mías se trataran.

Mientras, mi voz no calla.

Jamás habíamos hecho sexo por teléfono, jamás ni siquiera un precalentamiento que después nos condujera a una masturbación en solitario.

Pero está noche es diferente …. mi cuerpo necesita el tuyo, mis manos quieren rozarte, poseerte, darte mi ser y entregarme a tí.

Quiero tener un orgasmo y uso el teléfono para conseguirlo.

Por la forma en que jadeas, sé que te excita, y continuo dándote lecciones de qué hacer.

Mientras mi voz, te comunica a cada momento el estado de mi cuerpo, la posición de mis manos.

Y la desnudez a distancia, que hace arder, sudar y desear placer.

Quiero que bajes hasta tu pene.

Uses tus dedos humedecidos, en tu glande de tal forma que pienses que son los míos, que es mi boca la que está cerca de tu sexo …

Te explico que los míos se sitúan alrededor de mi clítoris, mojado, se deslizan por él ……. y respiras.

Te pido más mientras se me escapa un grito de placer y mi dedo entra en mi sexo ….

Quiero que imagines que mis yemas húmedas se pasean por la cima de tu pene.

Te pido que lo mojes con tu saliva para que resbalen por él.

Y gimes ….

Mi cuerpo se contrae haciendo casi imposible que pueda coordinar las palabras.

Pero consigo hacerte entender que me estás penetrando.

Mi cuerpo tiembla …….

Tu respiración cada vez más rápida me excita, hasta el punto de creer que es tu pene el que me penetra, que son tus dedos los que se pasean por mi piel.

Te pido que te masturbes …. que agites tu miembro al compás que te indico la salida y la entrada.

Un grito apagado. Me demuestra que me deseas.

Me excito más y te lo digo.

Quiero más y te lo pido.

Entra más …. más.

Respiras pero tu respiración se entrecorta.

Más rápido …….. así ………… ummmmm.

El calor está llenado mi interior …

Ya …. cielo ya ….. ahora ….

Puedo sentir como gemimos los dos …. mientras dices:

Ahora ……. ahora … sí …. sí …..

Mi cuerpo está estallando al sentir el tuyo.

Tiemblo.

Y llego a mi orgasmo ……..

Intentamos relajar la respiración para podernos hablar.

Nos cuesta.

Pero poco a poco, el estado de placer se desvanece y sólo queda el recuerdo del placer, en los latidos que emiten la parte más sensible de nuestros sexos.

Acabamos de mantener una relación de sexo por teléfono.

Ahora siento, que no estás tan lejos de mí.

Mientras en mi mente, tu imagen ….

Quizás te llame más tarde.

Deseo. Año 2003.

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