martes, 25 de mayo de 2010

Toda mi vida esperándote



No sé como empezar a contarte esto, no quiero dejarme ni un pelo ni una sola señal, por que para mí, ha sido la experiencia más gratificante de toda mi vida.

Puedo decir que a fecha de hoy acabo de tocar el cielo con mis manos.

A ver todo sucedía anoche, tras una salida de compañeros, hacía años que no nos reuníamos tantos.

Por lo que en sí la noche ya fue muy especial.

No esperaba la presencia de Arturo, siempre ha sido alguien muy especial para mí, pero jamás hubo nada, no sé, no nos decidíamos o bien yo no le gustaba y sólo me ofrecía su amistad.

El caso es que el paso de estos 5 años no le han cambiado mucho, está estupendo y yo diría que inmejorable.

Sentí su presencia nada más entrar no le ví, pero el corazón saltó de mi pecho haciendo que intentara salir por mi boca, me resigno a no girar mi cuerpo, para no parecer una cotilla, y continué como si nada con mi copa en la mano conversando con mi grupo de gente.

En este tiempo he de reconocer que he cambiado mucho, he perdido unos 10 kilos que han estilizado mi figura hasta el punto de ser irresistible, soy modelo, con eso creo que lo digo todo.

Por extraño que parezca, continuo siendo virgen, he tenido relaciones, pero no he llegado a la penetración.

Siempre he soñado que mi primera vez sería con alguien muy especial, pero por eso no me he privado de mis placeres carnales, caricias, masajes y besos, con ellos he tenido mis orgasmos sin ser penetrada.

Arturo, saluda y me mira, puedo ver como sus pupilas verdes agrandan al mirarme, creo que no me reconoce, pero no deja de contemplarme con asombro.

Por fin se decide, se acerca por mi espalda y al oído me susurra:

- ¿Eres tú?

- Sí, hola Arturo, ¿Qué tal?

- ¡Madre mía!, May ……… cómo has cambiado, más de una vez he tenido ganas de llamarte, pero supongo que a tu pareja no le hubiera hecho gracia.

- No tengo pareja, Arturo (mientras mi mente me decía que lo estaba esperando a él), ¿y tú, tienes compañera?

- No, May. No la tengo. ¿Te apetece salir fuera?

- Sí, me gustaría, aquí hace calor.

Noto como su mano agarra mi cintura y mi piel se eriza, el contacto es el que hace años he estado esperando.

Salimos y una vez allí, su cara se acerca a la mía para besarme en la mejilla, como cuando nos veíamos en el instituto.

De pronto mis manos tiemblan …. mi cuerpo siente frío y calor y él me contempla, por fin una palabra rompe el silencio.

- May, nunca he dejado de pensar en tí, creo que por eso he sido incapaz de amar a nadie, ahora en esta noche, en este reencuentro, quizás no sea tarde para pedirte una oportunidad.

Mis ojos se agrandan atónitos.

Arturo, me he pasado toda la vida, esperando este momento, mi cuerpo cada vez que te veía temblaba como lo hace ahora, me acerco hacia su cara y le entrego mis labios sedientos por ser recorridos.

Los brazos se entrelazan, las manos se unen y se sueltan para acariciar la piel de cada cuerpo.

Salimos de allí, sin despedirnos, nos alejamos.

Somos dos personas con una sola intención, amarnos sin perder más el tiempo.

Entramos en un hotel, no importa la calidad ni el nombre, sólo queremos estar solos, amarnos y entregar lo que hemos callado tantos años.

Una vez en la habitación, no temo, no siento vergüenza, y dejo que mi vestido se deslice por mi cuerpo, cayendo al suelo es sólo una pieza de ropa que me impide entregarme a él.

Me muestro tal y como soy, sólo mi lencería cubre mis senos y mi sexo.

Me acerco, su mirada es confusa, excitada y acerco mis manos para deshacer y apartar de su cuerpo toda la ropa.

Cada movimiento con mis dedos enciende un poco más el juego del amor, el sexo se huele en la habitación.

Su cuerpo tiembla a mi contacto y cuando lo tengo desnudo, mi cuerpo se abraza al suyo haciendo uno solo.

Mis pezones duros, fuertes se hincan en tu torso firme.

Y noto como la parte más vulnerable de su cuerpo crece y endurece, situada en mi vientre.

Mi lengua pasea por el contorno de sus labios, la dejo descender a medida que mi cuerpo se flexiona para poder descender libremente.

Sus pezones, su estómago, el ombligo y por fin llego a la punta de su glande que mira y busca esa lengua con ansia.

Yo, juguetona, sólo la paso ligeramente por ella y continuo descendiendo hasta sus genitales, mientras mis manos agarran sus glúteos para aprisionarlos y apretarlos contra mi cabeza.

Asciendo un poco y ahora sí …….. Ahora mi boca está preparada para adentrarse por su sexo.

La coloco en forma de O y simulo una penetración con ella, al hacerlo mi lengua viperina lame el glande que esta ya en mi cabida.

La agito ágil y rápida, puedo notar como arquea su cuerpo y me pide más.

Hasta que me frena porque está justo al límite.

Ahora sus manos se dedican a mí, su lengua se detiene en mis pezones para estrujarlos mamando de ellos, mi respiración agitada le animan a continuar.

Desciende por mi estómago ……… y entonces me agarra en sus brazos, besándome, me sitúan en la cama y mis piernas se abren para él …..

Sus manos separan mis rodillas, me quitan el tanga y el sostén que dejaba libres mis pechos por la parte superior de éste.

Se adentra por mi sexo.

Su lengua endurecida, agita mi clítoris, sus dedos húmedos pasean por mi sexo, sin adentrarse en él, sólo lo masajean, hasta hacer que le pida más.

Mientras con la punta de su nariz no deja mi clítoris, su lengua se adentra por mi raja.

La agita en círculos entra y sale, y le pido más.

Es la hora, se coloca sobre mi cuerpo.

Mis piernas en su cuello …..

Y su glande incita a que mi sexo se abra para él.

Lo pasea por los labios de mis genitales una y otra vez, estallo le ido que entre, que me rompa, me mira y sin dejar de hacerlo, acomoda su pene en mi vagina …………

El calor es intenso …… sus ojos …

Llega el momento y se acerca a mi boca. Me besa, su lengua recorre mi garganta mientras sentimos el orgasmo.

Sudamos, agitados y felices.

Al salir una gota de sangre mancha la cama.

Atónito la mira.

Después me mira a mí.

- ¿Te he hecho daño?, me pregunta asustado.

- No mi vida, llevo toda mi vida esperándote.

Un abrazo, mil besos …….. y por fin eres mío.

Deseo. Año 2003.

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