martes, 25 de mayo de 2010

Compañeras de piso



No sé qué me ocurre, no hay forma de conciliar el sueño, me despierto empapada en sudor, mi cuerpo me arde, las entrañas queman.

Voy a la ducha, descargaré las tensiones …

Abro el grifo y sólo con escuchar el sonido me relajo.

¿Puedes oírlo?

Las gotas, el chorro, me miro al espejo, parece que tengo mala cara, intento no hacer ruido, es de madrugada y duermes.

Poco a poco se empaña el cristal el espejo del aseo.

Preparo la toalla más grande, me adentro bajo el chorro refrescante y me inmerso en mis pensamientos.

Mi cuerpo agradece la sensación placentera, mis manos pasan una y otra vez por mi cuerpo, mi piel siente el contacto.

¿Puedes verme?

Creo que me excito sólo de pensar que podría estar siendo espiada.

Enjabono cada parte de mi cuerpo, mi cuello, lo estiro y lo acaricio, intentando apoderarme de cada gota de agua.

Mis manos bajan por mi cuerpo hasta llegar a los pies, aseo uno por uno, me doy cuenta de la postura y creo que tengo la necesidad de sentir esa zona que queda descubierta, llena, que sea ocupada.

Pero estoy sola bajo la ducha.

No puedo evitarlo, a pesar de tener el agua a temperatura ambiente, me siento arder.

Cierro el grifo …….. y estrujo mi melena para no gotear al salir.

Acaricio mi cuerpo con la suavidad de la toalla ……

Me gusta ese tacto.

Y salgo un poco más tranquila.

Paso por tu habitación y puedo ver como tu cuerpo reposa en paz.

Sigo sin poder coger el sueño.

Me acerco a la cocina, un vaso de leche con colacao fresquito y dejo que mi cuerpo repose estirado en el sofa.

Atrapo mi libro en mis manos con intención de acelerar la lectura para ver si consigo conciliar mi sueño.

Me adentro en el relato …… de tal forma que no me doy cuenta que estas tras de mí, mirándome.

Al creer que estaba sola, no me importo quitarme la toalla, hace calor.

Y mi cuerpo de mujer queda desnudo en el sofa.

Me asusto al darme cuenta de que estoy siendo observada.

Mi cuerpo reacciona con un salto, me giro y te veo a tí.

Creo que te he despertado y te pido perdón.

No me doy cuenta de mi desnudez y entablamos una conversación, una como tantas otras.

Te acercas, hay un lunar en mi hombro y lo examinas, al hacerlo tus pechos cubiertos por tu camisón rozan mi pie.

La sensación es extraña, paro no me aparto, me descubro a mi misma, empujando mi hombro aún más hacia tus pechos.

Miro tus ojos y leo lo mismo que mi mente me dice.

Mis manos sin pedir permiso te quitan el camisón, cae al suelo desplomado, tu desnudez es perfecta.

Tus curvas me excitan.

Y me adentro en tu piel de mujer para lamer todo tu cuerpo, tu vientre, tus pechos.

Noto mi sexo húmedo y te lo susurro al oído, respondes con un sí.

El mío también.

Acabamos de descubrir la belleza de los cuerpos iguales.

Compartimos caricias besos y lenguas que se adentran más allá de lo inimaginable.

Nuestras piernas se abren dejando a la vista el fruto de nuestro sexo.

Como posesas, las dos nos lanzamos una contra la otra para saciar esa parte escondida.

Las lenguas lamen los labios de las vaginas.

Los clítoris se convierten en botones duros pero sensibles, y los dedos forman uves entre ellos, sin apartar las lenguas del placer …..

Te siento mía.

Me siento llena.

Nuestros cuerpos tiemblan, las descargas se desprenden por el sexo, y las contracciones nos oprimen las lenguas que están introducidas por nuestros huecos del placer.

Los dedos oprimen los glúteos haciendo que cada culo se agite a un ritmo concreto.

Las lenguas se agilizan y aceleran al contacto.

Las caderas saltan y la descarga de convulsiones no se hace de esperar.

No podemos gritar, las bocas estan ocupadas, pero gemimos de placer, los pezones parecen estallar, la dureza de estos es impresionante.

Mi sexo se comprime con cada descarga de placer.

El tuyo se humedece y chorrea entre mis labios, me gusta y continuo.

Hasta que saciada, nos miramos y por fin unimos los labios para fundir las lenguas, mezclar salivas y acabar de ser conscientes de lo que acabamos de hacer.

Me gusta tu cuerpo, me llena el placer que me has dado.

Ya no hay por que pensar, está hecho y lo hemos disfrutado.

Tenemos todo un curso por delante.

Muchas horas, más noches.

Mi sexo te rozará hasta que estalles.

Serás mía, seré tuya.

Y la complicidad nos acompañará como a dos compañeras más de piso.

Deseo. Año 2003.

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