miércoles, 5 de mayo de 2010

Siempre había soñado con el hecho de que me observara alguien conocido mientras fornico



Siempre había soñado con el hecho de que me observara alguien conocido mientras fornico.

Aquella mañana hablando con mi mejor amigo descubri que él tenía la misma fantasía pero al contrario, es decir, el observar a una amiga/o mientras folla como un animal.

Yo estaba hasta el próximo fin de semana sola en mi piso ya que mis compañeras se habían ido de viaje, y había planeado una velada con Mario, mi novio, pero Nico y yo tuvimos la brillante idea de proponerle aquella ilusión que ambos compartíamos, a lo que Mario no hizo ascos incluso le daba morbo. Y así fue.

Quedamos para cenar los tres con el propósito de cumplir aquella fantasía. Para la cena elegí un vestido semitransparente que me había regalado Mario para mi cumpleaños y debajo no me había puesto nada más que un minúsculo tanga negro de encaje.

Durante la cena bebimos varias botellas de vino y cava y seguidamente pasamos a tomar unas copas de whisky escocés del que habíamos traido la semana anterior de nuestro viaje a Escocia.

Llevábamos más de cuatro horas ingiriendo alcohol. Cosa que nos venía de perlas para desinhibirnos.

Nico estaba sentado frente a nosotros en el sillón de Marta, estaba bastante borracho y desde hacía ya un rato no quitaba ojo a mis enormes tetas, notaba que estaba impaciente porque iniciaramos nuestro particular show.

Mario y yo nos mirábamos y comenzamos a ponernos a tono, además que Nico estaba buscando algo para ver en la tv y encontró una película porno y la dejó, con el cachondeo la cosa se fue calentando. Mi novio fue a buscar hielo a la cocina para servirnos más copas, y mientras él no estaba , le miré penetrantemente a Nico, que lucía ya una erección acentuada. Dejé caer un tirante de mi vestido y chupándome los dedos empapándolos de saliva los comencé a pasar por mis labios bajando lentamente hasta mis pechos , bajando mi vestido hasta dejar mi pecho desnudo, tocando mi pezón y poniéndolo duro como una piedra.

Le miraba con cara de niña mala, como una colegiala de una película porno, y sus ojos se salían de su órbita. Creo que si me hubiera acercado a él se habría corrido instantáneamente.

Entreabrí las piernas dejando ver mis braquitas de encaje negro ... su paquete parecía que iba a estallar.

En ese momento entró Mario, que traía los hielos, al ver aquella escenita que habíamos iniciado se empezó a poner cachondo, cogió un hielo lo chupó y lo llevó a mis labios , dejándolo resbalar por mi cuello, bajando a mis grandes pechos, excitando mis pezones y logrando ponerlos duros como piedras. Nico seguía observando pero ya había pasado a acariciarse el pene por encima de la ropa.

Mario estaba bastante excitado tambien, le hice quitarse toda la ropa, yo estaba húmeda, caliente, mi coño resbalaba, derramaba chorros de excitación, llamaba a gritos a la polla de Mario. Tambien pedí a Nico que se desnudara por completo, allí se encontraban ellos dos desnudos con sus falos erectos apuntando al cielo, exclamando ser follados bestialmente.

Les pedí que se sentaran , yo aún estaba vestida y comencé a bailar lentamente, sensualmente, dejando caer poco a poco mi vestido , quedándome con mi mini tanga de encaje negro. Tocándome las enormes tetas y chupándome los dedos e introduciéndolos en mi vagina , gimiendo , mirándoles a los dos con cara de obsesa.

No aguantaba más, ver dos pollas duras como el mármol delante de mí y no meter una en mi coño rápidamente me estaba desquiciando y a la vez me ponía más cachonda.

Me acerqué a Mario y me senté encima de su pene , clavándolo en mi vagina brutalmente, provocándome un orgasmo hiper placentero, seguidamente, iniciamos un compas de empujones rápidos, bestiales, ultraorgásmicos, mientras Nico se masturbaba rápidamente y su cara transmitía un placer inexplicable, tanto que a los dos minutos ya se corrió, Mario y yo seguíamos empujando, yo saltaba encima suyo una y otra vez acompañada de sus continuadas embestidas que hacían que su polla dura como un mástil se clavara en el fondo de mi interior, proporcionándome un placer invitándome a gritar una y otra vez disfrutando de aquella morbosa situación.

Tras varias embestidas más Mario se corrió haciéndome llegar a un orgasmo inexplicable, una oleada caliente de placer en mi vagina. Descansamos uno dentro del otro y nos fuimos a la ducha los tres. Fue algo muy divertido, morboso y excitante.

Reix. Año 2003.

No hay comentarios:

Entradas más populares del blog