
Acabamos de salir del bar, hace varios minutos que te veo devorándome con los ojos, no digo nada, me gustas, y eso hace que todo sea más fácil.
Cuando salimos del bar, me pides la mano, desde que nos conocemos, apenas te has atrevido a sonreírme o mirarme fijamente, sin embargo, en varias de las ocasiones te he pillado devorándome el escote. Accedo a darte la mano, y paseamos por las calles iluminadas por la navidad como otra pareja más.
Es tarde, y no nos apetece seguir con la marcha, no a mí, te invito a acompañarme al hotel, te digo que ahí puede ser la última copa, y accedes encantado, se que estás excitado, tus pantalones abultan algo más de lo normal.
Pido mi llave en recepción, y abro la puerta, te invito a pasar, y ahora, el que está nervioso eres tú. Me miras con ojos lascivos, pero noto que tus piernas te tiemblan, te invito a ese Jota B con hielo que has pedido, y lo terminas casi sin saborearlo.
Estoy reclinada en la cama, quitándome las botas que tanto daño me han hecho en la noche. Te acercas a mí, y me dices "me gustas", no puedo sino esbozar una sonrisa, me abrazas, y ahí, comienza el juego de nuestra pasión.
Comienzas a besarme, lentamente, muy lentamente, me besas en la boca, fogosamente pero sin prisas, noto tu respiración entrecortada, jadeante, y eso me excita más. Tus manos han cobrado vida propia, y están en mis pechos, que se excitan para ti. Me dices que me siente en la cama, y así lo hago, me siento, lentamente me desabrochas la camisa, botón a botón, tus dedos acarician mis senos lentamente, muy lentamente, apenas rozan mi piel, pero sin embargo, ésta se estremece como hace mucho que no hacía. Una vez me tienes con el torso desnudo, sigues acariciándome y besándome, ahora introduces un seno en tu boca, y lo chupas como el niño ansioso por mamar. Te miro la entrepierna, creo que te va a explotar....
Ahora soy yo quien se siente muy excitada, te quito la camisa, y dejo ver al descubierto ese torso depilado para mí. Me excita verte, tu pecho es atlético, y tus pezones me delatan que lo que va a pasar te gusta. Comienzo lentamente a chuparte los pezones, despacio, apenas los rozo con mi lengua, muy despacio, mientras tu, acaricias con tus manos mi trasero. Llego hasta tus vaqueros, te miro, a los ojos, y tus ojos me suplican que siga, con mi mano te toco el pecho y te reclino hacia atrás, has caído en la cama para mí, sigo lamiendo tu cintura, tu ombligo, poco a poco desabrocho el botón del pantalón, y consigo quitarlo. Tus gallumbos apenas tapan todo lo que debieran, son negros y ajustados, y me piden a gritos que te los quite, y que siga con lo que hay debajo, tu sexo, mi sexo, así lo hago, te los quito, tu sexo se reclina hacia mí, pidiéndome guerra, lentamente y comenzando desde los testículos comienzo a chuparte, sin introducirla en la boca, solamente dándote lametones.
Los lametones van cogiendo excitación, me agarras la cabeza y me suplicas que me introduzca todo tu sexo, pero te miro a los ojos y te digo que no. Me estás suplicando sexo, y eso me excita, me excita tenerte justo en el punto en el que harías cualquier cosa para mí.
Sigo con mi lengua recorriendo cada centímetro de tu sexo, lentamente, lascivamente, lo introduzco en mi boca, ahora todo, oigo tus gemidos de placer, tus manos recorren mi cintura, intentando acariciar mi sexo, pero no te dejo, éste, es tu momento, y quiero que lo disfrutes al máximo.
Estás muy excitado y me pides por favor que te deje penetrarme, pero sigo sin dejarte, ahora me tumbas tú, me dices que cierre los ojos, y que no los abra, hasta que tú me lo pidas. Te hago caso, cierro los ojos, y me relajo, pues el momento y la excitación, están más que caleados.
Noto tu lengua en mis pezones, jugueteas con ellos, mientras uno de tus dedos va introduciéndose en mi vagina. Tu lengua va recorriendo todo mi cuerpo, lentamente va bajando hasta mi sexo, completamente rasurado para ti. Una vez lo has encontrado, introduces en él tu lengua, sin sacar el dedo que anteriormente habías introducido, tu lengua va quemándome el sexo, a tientas agarro tu cabeza, y te suplico, ahora yo, que me llegues al orgasmo.
Me dices que tenga así el orgasmo, que me vaya de placer dentro de tu boca, que es lo que más te excita, y tan sólo con oírlo, llego a complacerte. Sigo con los ojos cerrados, te pido un poco de relax, pues mi orgasmo ha sido muy intenso, pero eres malo, y no me lo das, me pones a cuatro patas, y me introduces tu sexo hasta que noto tus testículos golpeando mi culo, tus manos acarician mis pechos mientras tu sexo me da y más y más placer.
Dices que estás muy muy excitado y que vas a llegar al orgasmo, cuando lo oigo, te pido por favor que saques tu sexo de mí, y tu, no entiendes nada, pero obedeces como un perrito fiel a su amo.
Te digo que me gusta notar ese calor en otra parte de mi cuerpo, mi culito, pero no llegas a aguantar, y tu sexo expulsa todo tu semen en la entrada de mi culo, me has empapado si.....
Me limpias como puedes, y yo te llevo a la ducha, sigues empalmado, aunque ese estado dura poco, te dejo que te relajes en la ducha, y mientras lo hago yo también.
Una vez tu sexo vuelve a cobrar todo su poder, comienzan de nuevo los juegos, otra vez la excitación, me pides que te haga una cubana con mis pechos, y accedo, porque creo que ambos sabemos como disfrutar del sexo, pero ésta vez te paro a tiempo, y te pido, que te corras en el interior de mi vagina, procurando ser a la vez que lo haga yo, aunque estar en la bañera no es cómodo, hemos cogido postura, noto como entra tu sexo de nuevo en mí, y sigues haciéndome estremecer.
Gritas mi nombre, y me dices que me quieres, se que no es verdad, pues sólo hace unas horas que nos conocemos, pero no me importa, me excita, me excita cuando gritas mi nombre de placer. Te beso en la boca y te pido que termines, que te corras, que no puedo más, me abrazas por la cintura y gimes ohhhh siiiiiiii gritas mi nombre, me besas, me comes a besos, y me dices que ha sido uno de los mejores polvos de tu vida.
Quiero creérmelo y sino, lo mismo me da. No me importa, ha sido una de las mejores noches, y espero que a la mañana, cuando recuperemos fuerzas, sepas despertarme y volver a hacerme sentir lo que sentimos ahora.
Fin.
Rosarojak. Año 2003.
Cuando salimos del bar, me pides la mano, desde que nos conocemos, apenas te has atrevido a sonreírme o mirarme fijamente, sin embargo, en varias de las ocasiones te he pillado devorándome el escote. Accedo a darte la mano, y paseamos por las calles iluminadas por la navidad como otra pareja más.
Es tarde, y no nos apetece seguir con la marcha, no a mí, te invito a acompañarme al hotel, te digo que ahí puede ser la última copa, y accedes encantado, se que estás excitado, tus pantalones abultan algo más de lo normal.
Pido mi llave en recepción, y abro la puerta, te invito a pasar, y ahora, el que está nervioso eres tú. Me miras con ojos lascivos, pero noto que tus piernas te tiemblan, te invito a ese Jota B con hielo que has pedido, y lo terminas casi sin saborearlo.
Estoy reclinada en la cama, quitándome las botas que tanto daño me han hecho en la noche. Te acercas a mí, y me dices "me gustas", no puedo sino esbozar una sonrisa, me abrazas, y ahí, comienza el juego de nuestra pasión.
Comienzas a besarme, lentamente, muy lentamente, me besas en la boca, fogosamente pero sin prisas, noto tu respiración entrecortada, jadeante, y eso me excita más. Tus manos han cobrado vida propia, y están en mis pechos, que se excitan para ti. Me dices que me siente en la cama, y así lo hago, me siento, lentamente me desabrochas la camisa, botón a botón, tus dedos acarician mis senos lentamente, muy lentamente, apenas rozan mi piel, pero sin embargo, ésta se estremece como hace mucho que no hacía. Una vez me tienes con el torso desnudo, sigues acariciándome y besándome, ahora introduces un seno en tu boca, y lo chupas como el niño ansioso por mamar. Te miro la entrepierna, creo que te va a explotar....
Ahora soy yo quien se siente muy excitada, te quito la camisa, y dejo ver al descubierto ese torso depilado para mí. Me excita verte, tu pecho es atlético, y tus pezones me delatan que lo que va a pasar te gusta. Comienzo lentamente a chuparte los pezones, despacio, apenas los rozo con mi lengua, muy despacio, mientras tu, acaricias con tus manos mi trasero. Llego hasta tus vaqueros, te miro, a los ojos, y tus ojos me suplican que siga, con mi mano te toco el pecho y te reclino hacia atrás, has caído en la cama para mí, sigo lamiendo tu cintura, tu ombligo, poco a poco desabrocho el botón del pantalón, y consigo quitarlo. Tus gallumbos apenas tapan todo lo que debieran, son negros y ajustados, y me piden a gritos que te los quite, y que siga con lo que hay debajo, tu sexo, mi sexo, así lo hago, te los quito, tu sexo se reclina hacia mí, pidiéndome guerra, lentamente y comenzando desde los testículos comienzo a chuparte, sin introducirla en la boca, solamente dándote lametones.
Los lametones van cogiendo excitación, me agarras la cabeza y me suplicas que me introduzca todo tu sexo, pero te miro a los ojos y te digo que no. Me estás suplicando sexo, y eso me excita, me excita tenerte justo en el punto en el que harías cualquier cosa para mí.
Sigo con mi lengua recorriendo cada centímetro de tu sexo, lentamente, lascivamente, lo introduzco en mi boca, ahora todo, oigo tus gemidos de placer, tus manos recorren mi cintura, intentando acariciar mi sexo, pero no te dejo, éste, es tu momento, y quiero que lo disfrutes al máximo.
Estás muy excitado y me pides por favor que te deje penetrarme, pero sigo sin dejarte, ahora me tumbas tú, me dices que cierre los ojos, y que no los abra, hasta que tú me lo pidas. Te hago caso, cierro los ojos, y me relajo, pues el momento y la excitación, están más que caleados.
Noto tu lengua en mis pezones, jugueteas con ellos, mientras uno de tus dedos va introduciéndose en mi vagina. Tu lengua va recorriendo todo mi cuerpo, lentamente va bajando hasta mi sexo, completamente rasurado para ti. Una vez lo has encontrado, introduces en él tu lengua, sin sacar el dedo que anteriormente habías introducido, tu lengua va quemándome el sexo, a tientas agarro tu cabeza, y te suplico, ahora yo, que me llegues al orgasmo.
Me dices que tenga así el orgasmo, que me vaya de placer dentro de tu boca, que es lo que más te excita, y tan sólo con oírlo, llego a complacerte. Sigo con los ojos cerrados, te pido un poco de relax, pues mi orgasmo ha sido muy intenso, pero eres malo, y no me lo das, me pones a cuatro patas, y me introduces tu sexo hasta que noto tus testículos golpeando mi culo, tus manos acarician mis pechos mientras tu sexo me da y más y más placer.
Dices que estás muy muy excitado y que vas a llegar al orgasmo, cuando lo oigo, te pido por favor que saques tu sexo de mí, y tu, no entiendes nada, pero obedeces como un perrito fiel a su amo.
Te digo que me gusta notar ese calor en otra parte de mi cuerpo, mi culito, pero no llegas a aguantar, y tu sexo expulsa todo tu semen en la entrada de mi culo, me has empapado si.....
Me limpias como puedes, y yo te llevo a la ducha, sigues empalmado, aunque ese estado dura poco, te dejo que te relajes en la ducha, y mientras lo hago yo también.
Una vez tu sexo vuelve a cobrar todo su poder, comienzan de nuevo los juegos, otra vez la excitación, me pides que te haga una cubana con mis pechos, y accedo, porque creo que ambos sabemos como disfrutar del sexo, pero ésta vez te paro a tiempo, y te pido, que te corras en el interior de mi vagina, procurando ser a la vez que lo haga yo, aunque estar en la bañera no es cómodo, hemos cogido postura, noto como entra tu sexo de nuevo en mí, y sigues haciéndome estremecer.
Gritas mi nombre, y me dices que me quieres, se que no es verdad, pues sólo hace unas horas que nos conocemos, pero no me importa, me excita, me excita cuando gritas mi nombre de placer. Te beso en la boca y te pido que termines, que te corras, que no puedo más, me abrazas por la cintura y gimes ohhhh siiiiiiii gritas mi nombre, me besas, me comes a besos, y me dices que ha sido uno de los mejores polvos de tu vida.
Quiero creérmelo y sino, lo mismo me da. No me importa, ha sido una de las mejores noches, y espero que a la mañana, cuando recuperemos fuerzas, sepas despertarme y volver a hacerme sentir lo que sentimos ahora.
Fin.
Rosarojak. Año 2003.
No hay comentarios:
Publicar un comentario