miércoles, 5 de mayo de 2010

Mi canción favorita



Ocho de la mañana, salíamos de la discoteca bastante animados aún. Caminábamos hacia nuestro piso, un 15º de un enorme edificio de Madrid. Estábamos en la entrada, cuando comenzó a sonar a un nivel bastante alto e irreal, mi canción favorita de Placebo.

Estalló mi locura, aún estando cansada. No sabíamos de dónde salía aquella música. La misma calle en la cual hacía dos minutos había tan solo un hombre paseando el perro, se estaba llenando de gente, salían de la nada, todos bastante pasados de todo. El cielo empezó a oscurecerse hasta hacerse totalmente de noche, todos bailaban, bebían, al ritmo de la música.

Él y yo intentábamos subir a nuestro piso, aunque mi estado de euforia se juntaba con el cansancio y las ganas de pillar la cama.

Esperando el ascensor, nos empezamos a besar, la canción cada vez se escuchaba más fuerte, una y otra vez, terminaba y volvía a empezar. Varios individuos totalmente drogados nos ofrecieron varios tipos de pastillas. Nosotros íbamos a lo nuestro, bailando de vez en cuando y esperando a que bajara el dichoso ascensor.

Cuando consiguió bajar, entramos. El ascensor tenía dos puertas y varias ventanas, las cuales daban a la calle, era un ascensor no muy corriente, era una especie de rail pero viajaba en vertical y no en horizontal.

Nos encontrábamos allí dentro, pero no solos. Había una pareja totalmente desnuda follando como posesos. La “chica” era un travestí ya que tenía tetas pero también polla, el chico le sobaba las tetas y a la vez le daba por el culo. Aquello no nos proporcionaba nada de morbo. Así que dejamos de mirarles y fuimos a lo nuestro. Comenzamos a tocarnos a saco, aprovechando los traqueteos del ascensor.

Llevaba puesto un vestido camisero negro y mis botas blancas, me levanté el vestido y abrí los botones del escote hasta la tripa, él se bajó los pantalones y agarrándome en la barra comenzamos a follar.

Mis tetas rozaban su cara de vez en cuando, su lengua recorría mis pechos, jugueteando con mis pezones duros como piedras.

En menos de 7 minutos nos corrimos, llevábamos con el calenton desde hacía cuatro horas. Después del polvo rápido que habíamos tenido en el baño de la discoteca. Parecíamos perros en celo, todo el DÍA follando.

El ascensor seguía su trayecto después de varias paradas. Una vez en nuestro piso volvimos a ponernos cachondos al desvestirnos para irnos a la cama, salimos a la cocina a buscar algo para beber y no pudimos aguantarnos, se subió a la mesa de la cocina y comencé a chuparsela, me moría de ganas, me encanta chuparsela! Después de trabajármela bastante bien, con esmero y placer, dura como el acero, me subí a la mesa y me senté encima, clavándomela sin darme tiempo a reaccionar y provocándome un placer inmenso, intenso, inexplicable ... volvimos a follar brutalmente, esta vez más desinhibidos que en el ascensor. Corriéndonos a la vez y dejándonos totalmente derrotados.

Volvimos a la cama, y una vez dentro, seguíamos escuchando la canción de Placebo ...

Reix. Año 2003.

No hay comentarios:

Entradas más populares del blog