
Tenemos que hablar, Desi.
Ya no puedo más, el silencio me está matando.
Sé, y soy consciente de que a pesar de huir, y no es la solución, no podremos, ni nos dejarán demostrar lo que somos.
Esta idea me hace pensar en nuestra razón de ser, te necesito como el agua que bebo, más que al aire que respiro.
Mi cuerpo desea estrecharte, y mezclar tu piel … rebuscar entre ella, para encontrar tu cuerpo tembloroso ante mis caricias.
Kati, a mi me daña tanto como a tí, no entiendo esta sociedad, no comprendo por qué la llamamos civilizada, cuando no nos dejan ser libres, cuando nos clasifican, nos cortan las alas y nos encadenan para acallar nuestros sentimientos.
He pensado mucho, quiero salir de esta cárcel, entregarme a tí sin prejuicios olvidar que somos dos mujeres, en cuerpos equivocados.
Poder pasear agarrada a tu mano sin temor, besarte como a cualquier pareja.
Sentir tu mano reposando en mi hombro sin miedos, entrar a un cine, y presentarte a mi familia diciendo que eres mi pareja.
Una parte de mí, la más intensa, la que llena mi mundo.
No quiero amarte en silencio, a escondidas, no tengo nada que esconder.
Quiero romper estas cadenas que me callan, que silencian algo tan importante como es nuestra libertad a escoger, a ser felices.
Quiero que llegue la noche y poder desnudarte en nuestras sábanas, amarte, acariciar tu cuerpo y hacerlo parte del mío.
Kati, quiero pedirte … que esta noche la pases en mi casa, y mañana, y pasado, cerrar de una vez por todas y admitir lo que somos.
Desi, esta noche la pasaré a tu lado.
Sé y tenemos que ser conscientes de lo que nos puede pasar, de las críticas, nos harán daño.
Pero hay algo que no cambiará y que me hace ser fuerte.
Es el amor que te tengo.
Déjame encender un cigarrillo, mientras pienso.
Desi, reposa sentada en el sofá …. el humo se difumina por toda la estancia, mientras Kati, contempla aquel cuerpo, perfecto, delicioso, la sede del placer que desea.
Desi le da más placer que cualquier hombre, imagina que por la condición de ser mujer, saber donde encontrar el placer de su frágil cuerpo, la contempla, mientras sus pechos se endurecen.
Desi. Mientras fumas, ¿por qué no te desabrochas algún botón de tu blusa? Quiero ver tus pechos emergiendo entre la ropa.
Quiero sentirlos y desearlos.
Desi, agarra el cigarrillo casi apurado con la otra mano.
No tarda en cumplir el deseo que acaba de comentarle Kati.
Poco a poco los pezones asoman, entre las oberturas, son perfectos.
Los ojos se cruzan, las miradas hablan solas, el espectáculo inicia una escala de sensaciones a distancia.
Desi, continua mostrando su cuerpo, se despoja de la blusa por completo, para un poco después desabrochar los corchetes de su falda.
Mostrándole todo el encanto de su cuerpo.
Apaga el cigarrillo con tranquilidad, estrujándolo contra el cenicero.
Es como una pausa en el camino.
Mira a Kati ……
No hacen falta más comentarios, se adentran en su mundo.
Inmundo de placer, de sensaciones entrecruzadas y calladas a cara de los demás.
Pero esta tarde será la última vez que se entregarán en silencio.
Desi, se acomoda cerca del cuerpo ardiente de Kati, con sus delicadas manos, desnuda poco a poco, ese cuerpo, emanando el deseo de ser consumido, besado y saciado.
Una vez desnudas, los besos se apoderan de la estancia, el sonido de las lenguas cruzándose, es lo único que interrumpe la escena.
Las manos son liberadas para acariciar cada parte del cuerpo de la otra.
Los pezones son succionados, mamados, estrujados.
Mientras dos sexos femeninos, se descubren sin temor.
La agitación, el placer dan rienda suelta a la lujuria.
Cada una se entre cruza para chupar el manjar que expulsa el sexo de la otra ……
Los labios son succionados por otros labios.
Mientras emana sudor, escalofríos y temblores.
Saben bien dónde, cómo y de qué manera acariciar. Sólo necesitan concentrarse, entre los muslos.
Ambas cabezas situadas entre ellos. Mientras los cuerpos son recorridos por manos incesantes, que no dejan ni una sola parte del cuerpo sin revisar.
Cuando los sexos están lo suficientemente lubricados, juntan los pechos.
Pezón contra pezón.
Las bocas se unen en muestra de amor, buscando más saliva que les haga sentir el calor y el deseo de que es real lo que está sucediendo.
En un dulce momento, las pupilas se clavan unas contra las otras.
Y los cuerpos se enroscan, intentando rozar, clítoris con clítoris.
Extendidas en el suelo de la habitación, los dos cuerpos forman uno solo unidos por los sexos.
La forma de unas tijeras les permite encontrar el placer de dos mujeres en su sexo …. el roce … las caricias.
Mientras no dejan de mirarse a los ojos.
Cada una masajea sus pechos, con la intención de encender aún más a su compañera, mostrando la voluptuosidad de éstos.
Insinuando los pezones, y haciendo llegar la lengua hasta éstos, mientras las caderas continúan sus frotamientos.
Los labios de la vagina están abiertos uno contra los otros.
Los clítoris masajeados por la piel del otro …
El placer escala etapas y llegan a gemir entregándose en cuerpo y alma.
Ya no callan los gritos y saben que ese placer será eterno.
Ya no hay cadenas, ni sentidos ….. sólo uno.
El de ser ellas, tal y como son, en un cuerpo equivocado en una época que no perdona.
Cada vez los cuerpos se agitan más ….
Estallan, sin dar tregua a la pausa …..
El hecho de ser mujeres les permite, continuar con su acto amoroso, disfrutar de su placer, sin descanso.
Una vez, encontrada la cima, se separan.
Para unirse en un abrazo muy íntimo.
Tórax contra tórax, desnudo, pecho con pecho.
Y las lenguas se encuentran, sellando el pacto, sellando el acto y rompiendo cadenas.
Desi y Kati, acaban de dar un gran paso, acaban de demostrar al mundo entero su condición de ser humano, sus preferencias y sus deseos.
En mi, hay una parte de cada una de ellas.
Desi y Kati, ya no esconden sus manos bajo el mantel, ni se encuentran a escondidas.
Ahora se aman cada noche.
Y lo más importante, descubren cada vez, nuevas formas de darse placer.
Quizás, tendríamos que aprender de ellas.
Dos cuerpos iguales, frotándose, para gozar del sexo.
Deseo. Año 2003.
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