
No es la primera vez que entras a escondidas en mi habitación.
Yo me hago la dormida, por que tengo miedo a que mi deseo se asome entre las sábanas y lleguemos a hacer cosas que no estarían bien vistas entre primos.
Puedo escuchar tus pasos, noche tras noche, acercándose, el sonido silencioso de la puerta mientras la abres.
Mi mirada clavada en mi cuerpo y después te alejas.
Esta noche no lo haces, el sonido que me llega es el de una agitación, imagino que tu pene está erecto, que tus manos, lo conducen hacia tu placer masturbándote en mi presencia, mientras me imaginas dormida.
No creo que pueda aguantar las imágenes que mi cerebro manda sin cesar a mi mente.
El sonido de tu masturbación … el chapoteo de tu líquido, ummmmm.
No podré aguantar mucho más sin abrir mis ojos para contemplar tal escena.
Siento como una de tus manos, aparta un poco la sábana que cubre mi cuerpo.
Suelo dormir con una acopla camiseta y mis piernas una de ellas ligeramente flexionada, te permite ver, el triángulo de mi sexo.
Al instante, agitas aún más tu mano.
Tu respiración se acelera mientras compruebo que intentas apagarla.
Mi calor emerge por mi vagina.
Noto como se humedecen las braguitas, y abro uno de mis ojos, esperando que no te des cuenta.
La imagen queda grabada en mis pupilas, y no puedo cerrar el ojo.
Mi excitación es tal que no me reprimo.
Giro mi cuerpo …….
De tal forma que abro mis piernas para tí.
Insinúo …….. te muestro lo que quieres ver.
Y cesas ese movimiento para acercarte hasta mí, como un animal te apoderas de mi sexo abierto.
Tu lengua entra y sale de él, eres el amo y señor.
Con tus manos apartas la camiseta, que te impide ver mis pechos, con tanta furia que se rompe entre tus manos.
Me excita el ver lo ardiente que estás.
Y arqueo mi cuerpo para hacer que mis pechos se acerquen más a tu altura, te los entrego.
Tus manos separan los labios de mi sexo, para que tú lengua se adentre por él.
Escucho el sonido de la saliva, el olor a sexo de hombre mezclado con el mío.
Mis piernas se abren más aún.
Retuerzo parte de mi cuerpo de forma que mientras tú me chupas yo pueda agarrar tu pene.
Con la palma de mis manos impregnadas en saliva, lo agito.
Mis dedos, la yema de mis dedos, se dedican a agrandar tu glande.
Pero me cuesta, tu lengua domina mi sexo, y estallan mis entrañas electrizadas.
Mis manos están masturbándote, te lo pido.
Te pido que me dejes hacer con ellas lo que deseo.
Una se dedica a estirar la piel de tu pene, la otra, se adentra y pellizca tus genitales.
Tu también te agitas.
Como puedo arrastro mi cuerpo, como una serpiente, hasta apoderarme de tu sexo, lo introduzco en mi boca, está deseosa por chupar esa delicia.
Mis bragas acaban de ser hechas pedazos, la furia se confunde con la lujuria, creando un estado de excitación.
Sabiendo que no está bien pero no intentamos cesar.
Mi lengua se desliza por tu glande, para bajar estirando tu piel por tu pene.
Tú continuas entre mis piernas, te pido que la introduzcas por mi ano.
Por lo que doblo mis rodillas para dejar espacio, y ser penetrada por esa parte tan húmeda, caliente.
Ummmm.
Estallo.
Mi lengua posesa por el deseo se adentra entre tus muslos.
Mi garganta da cabida a tu pene.
Mis dedos continúan pellizcando cada parte de tus testículos, mientras gimes con la boca ocupada.
No tienes tiempo de penetrarme, tu esencia estalla en mi boca, me gusta y eso hace que yo llegue a mi orgasmo con tu lengua en mi sexo.
Tu semen se esparce por mi garganta, el chorro casi hace que me ahogue, pero el placer de sentirlo, de tragarlo es intenso.
Mientras alguna gota escapa por la comisura de mis labios.
No la dejo alejarse demasiado.
Mis dedos se encargan de atraparla, mientras mis ojos te miran fijamente.
Esa gota de líquido blanco, es esparcida por mis labios con la ayuda de la yema de mi dedo.
Respiras profundamente, y se nota tu excitación, el placer que te produce ver como paseo esa parte tan tuya.
Acabamos de cometer un pecado.
No me importa, sólo me importa que mañana entres otra vez en mi habitación, esta vez no me haré la dormida.
Te esperaré ansiosa, con mis piernas abiertas.
Mi boca húmeda.
Y mis ganas de chuparte el pene.
Deseo. Año 2003.
Yo me hago la dormida, por que tengo miedo a que mi deseo se asome entre las sábanas y lleguemos a hacer cosas que no estarían bien vistas entre primos.
Puedo escuchar tus pasos, noche tras noche, acercándose, el sonido silencioso de la puerta mientras la abres.
Mi mirada clavada en mi cuerpo y después te alejas.
Esta noche no lo haces, el sonido que me llega es el de una agitación, imagino que tu pene está erecto, que tus manos, lo conducen hacia tu placer masturbándote en mi presencia, mientras me imaginas dormida.
No creo que pueda aguantar las imágenes que mi cerebro manda sin cesar a mi mente.
El sonido de tu masturbación … el chapoteo de tu líquido, ummmmm.
No podré aguantar mucho más sin abrir mis ojos para contemplar tal escena.
Siento como una de tus manos, aparta un poco la sábana que cubre mi cuerpo.
Suelo dormir con una acopla camiseta y mis piernas una de ellas ligeramente flexionada, te permite ver, el triángulo de mi sexo.
Al instante, agitas aún más tu mano.
Tu respiración se acelera mientras compruebo que intentas apagarla.
Mi calor emerge por mi vagina.
Noto como se humedecen las braguitas, y abro uno de mis ojos, esperando que no te des cuenta.
La imagen queda grabada en mis pupilas, y no puedo cerrar el ojo.
Mi excitación es tal que no me reprimo.
Giro mi cuerpo …….
De tal forma que abro mis piernas para tí.
Insinúo …….. te muestro lo que quieres ver.
Y cesas ese movimiento para acercarte hasta mí, como un animal te apoderas de mi sexo abierto.
Tu lengua entra y sale de él, eres el amo y señor.
Con tus manos apartas la camiseta, que te impide ver mis pechos, con tanta furia que se rompe entre tus manos.
Me excita el ver lo ardiente que estás.
Y arqueo mi cuerpo para hacer que mis pechos se acerquen más a tu altura, te los entrego.
Tus manos separan los labios de mi sexo, para que tú lengua se adentre por él.
Escucho el sonido de la saliva, el olor a sexo de hombre mezclado con el mío.
Mis piernas se abren más aún.
Retuerzo parte de mi cuerpo de forma que mientras tú me chupas yo pueda agarrar tu pene.
Con la palma de mis manos impregnadas en saliva, lo agito.
Mis dedos, la yema de mis dedos, se dedican a agrandar tu glande.
Pero me cuesta, tu lengua domina mi sexo, y estallan mis entrañas electrizadas.
Mis manos están masturbándote, te lo pido.
Te pido que me dejes hacer con ellas lo que deseo.
Una se dedica a estirar la piel de tu pene, la otra, se adentra y pellizca tus genitales.
Tu también te agitas.
Como puedo arrastro mi cuerpo, como una serpiente, hasta apoderarme de tu sexo, lo introduzco en mi boca, está deseosa por chupar esa delicia.
Mis bragas acaban de ser hechas pedazos, la furia se confunde con la lujuria, creando un estado de excitación.
Sabiendo que no está bien pero no intentamos cesar.
Mi lengua se desliza por tu glande, para bajar estirando tu piel por tu pene.
Tú continuas entre mis piernas, te pido que la introduzcas por mi ano.
Por lo que doblo mis rodillas para dejar espacio, y ser penetrada por esa parte tan húmeda, caliente.
Ummmm.
Estallo.
Mi lengua posesa por el deseo se adentra entre tus muslos.
Mi garganta da cabida a tu pene.
Mis dedos continúan pellizcando cada parte de tus testículos, mientras gimes con la boca ocupada.
No tienes tiempo de penetrarme, tu esencia estalla en mi boca, me gusta y eso hace que yo llegue a mi orgasmo con tu lengua en mi sexo.
Tu semen se esparce por mi garganta, el chorro casi hace que me ahogue, pero el placer de sentirlo, de tragarlo es intenso.
Mientras alguna gota escapa por la comisura de mis labios.
No la dejo alejarse demasiado.
Mis dedos se encargan de atraparla, mientras mis ojos te miran fijamente.
Esa gota de líquido blanco, es esparcida por mis labios con la ayuda de la yema de mi dedo.
Respiras profundamente, y se nota tu excitación, el placer que te produce ver como paseo esa parte tan tuya.
Acabamos de cometer un pecado.
No me importa, sólo me importa que mañana entres otra vez en mi habitación, esta vez no me haré la dormida.
Te esperaré ansiosa, con mis piernas abiertas.
Mi boca húmeda.
Y mis ganas de chuparte el pene.
Deseo. Año 2003.
No hay comentarios:
Publicar un comentario