
Aquella iba a ser una noche especial, era el día de nuestro aniversario, hacía un año que habías entrado en mi vida para ya no salir de ella y quería agradecértelo de alguna manera, quería demostrarte lo feliz que durante ese tiempo me habías hecho sentir. Y sabía como hacerlo, iba, por fin, a acceder a lo que llevabas un año pidiéndome, aquello que tanto deseabas y que yo hasta el momento me había negado siempre.
Lo tenía todo planeado desde hacía muchos días, lo había ido preparando minuciosamente para que fuera una noche mágica en la que te haría entrega de tu regalo de aniversario. También tenía muy claro cuales iban a ser las reglas del juego, reglas que tú no conocerías hasta el momento de ponerlas en práctica.
Había comprado una docena de velas con olor a sándalo que había dispuesto por toda la habitación, dándole un aire íntimo y romántico, tenía una botella de cava enfriándose en el frigo y la cubitera dispuesta a recibirla, unas fresitas en un plato la acompañaban. El cajón de mi mesita escondía aquella pequeña caja de vaselina que tantas veces me habías pedido, cuatro pañuelos de seda y un vibrador. Lo necesario para nuestra noche, TÚ noche ...
Me puse la picardía negra transparente y aquel pequeño tanga que tanto te gustaba y me tumbé sobre los almohadones de la cama, tenía cronometrado cada segundo y aún no había tomado la posición más cómoda para mí cuando oí que tus llaves abrían la puerta del piso, imaginé tu cara de sorpresa cuando vieras aquello y sonreí, evidentemente no recordarías que día era hoy ...
Entraste tu cara de sorpresa cuando vieras aquello y sonreí, evidentemente no recordarías que día era hoy ...
- Pero ... ¿qué es todo esto? - preguntaste entre sorprendido y divertido.
- Tu sorpresa de aniversario, cariño, ¿has olvidado que día es hoy?
Ladeaste cómicamente la cabeza y admitiste tu despiste.
Te miré fijamente y ví como tu pene se marcaba a través del pantalón, verme así te había excitado mucho, te pedí que vinieras a la cama conmigo pues la sorpresa sólo había hecho que empezar, te desnudaste y tendiste a mi lado, acariciando mis pechos por debajo del picardía, acercando tus dedos a la entrada de mi sexo por encima del tanguita, te dejé acariciarme sin decirte nada, me quitaste la picardía y empezaste a lamer mis pezones, cuando reparaste en las fresitas y el cava servido en sendas copas, mojaste una fresita en una de las copas y la pasaste por mis pechos dejándolos mojados de cava que luego lamiste intensamente, bebiéndote hasta la última gota, me quitaste el tanguita y tus manos buscaron mis labios, primero los gruesos, que acariciaste lentamente, abriéndote paso a través de ellos para llegar a las delgados, acariciándolos hasta dar con mi clítoris, que masajeaste suavemente mientras seguías lamiendo mis pezones, mi mano había alcanzado tu pene y le acariciaba de arriba abajo, pasado suavemente uno de mis dedos por su punta, estaba muy duro.
Te dije que aquello sólo era el principio de la sorpresa, abrí la mesita y te dí la caja de vaselina al tiempo que me colocaba a cuatro patas encima de tí, de forma que mi boca alcanzaba tu pene y lo podía chupar, no preguntaste nada, abriste la cajita y te embadurnaste los dedos, lo habías entendido, con ellos empezaste a masajear mi ano, aquel que había sido objeto de tu deseo durante tanto tiempo, tu lengua alcanzo mi vagina y empezó a lamerla mientras tus dedos lubricaban mi agujero negro, penetró uno, después dos, gemía de placer, tu lengua seguía jugando con clítoris y tu otra mano apartaba mis nalgas para poder dar más paso a tus dedos ... de repente te colocaste detrás mío y era, ahora tu pene, mojado y endurecido por mi saliva, el que intentaba penetrar mi culo completamente lubricado y dilatado, una de tus manos seguía introducida en mi coño, te dije que esperaras un momento y te di el vibrador de la mesilla para que con él excitaras y penetraras mi sexo.
Tu pene, duro como una roca entraba y salía de mi culo al tiempo que acompasadamente hacías entrar y salir el vibrador de mi coño, noté como tu pene alcanzaba el fondo de mi culo y como con un movimiento brusco te corriste en su interior, seguías dándome placer con el consolador y también yo me corrí ...
Unté mis dedos en la vaselina, te coloqué a las plantas de los pies sobre la cama, de manera que tus caderas se alzaron un poco y frente a mí tenía tu culo, lo lubriqué con la vaselina, lo penetré con dos de mis dedos, mi otra mano seguía jugando con tu pene, gemías, casi gritabas de placer, tomé el vibrador y te lo metí por el culo, suavemente al principio, fuerte después, mientras me había colocado de manera que mi boca accedía a tu sexo, erecto y duro, lo lamí de arriba abajo, suavemente, jugué con tus testículos y te excité con el vibrador en el culo., pero no dejé que te corrieras, cuando estabas a punto de hacerlo Te desaté las manos y me senté encima de tu pene dándote la espalda, mis anos jugaban con tus testículos, alcanzaban tus pies aún atados al tiempo que te cabalgaba suavemente para prolongar al máximo el tiempo.
Te incorporaste un poco, tus manos buscaban mi culo, frente a tí, tus dedos entraron en él, apreté mi coño contra tu pene al notarlos, estaba muy excitada, tanto como tú, con una mano en tu culo y la otra masajeando mis pechos me dijiste que ibas a correrte, pegué un brinco y saqué tu pene de mi interior, desaté tus pies y te dije que te sentaras al borde de la cama, allí volvía sentarme encima de tí ahora dándote la cara y rodeando tu cuello con mis brazos, busqué tu boca y metí tu lengua en ella, salvajemente, mientras dejaba que tu marcaras el movimiento ... estaba al borde de tener otro orgasmo, no sabía cuantos iban aquella noche, nos corrimos juntos mientras nos besábamos frenéticamente con pasión desenfrenada.
Nos tumbamos en la cama rendidos, tomamos las copas de cava y brindamos por aquel primer aniversario ... bebimos unos sorbos del dorado líquido y nos dormimos abrazados como cada noche ...
Serezhade. Año 2003.
Lo tenía todo planeado desde hacía muchos días, lo había ido preparando minuciosamente para que fuera una noche mágica en la que te haría entrega de tu regalo de aniversario. También tenía muy claro cuales iban a ser las reglas del juego, reglas que tú no conocerías hasta el momento de ponerlas en práctica.
Había comprado una docena de velas con olor a sándalo que había dispuesto por toda la habitación, dándole un aire íntimo y romántico, tenía una botella de cava enfriándose en el frigo y la cubitera dispuesta a recibirla, unas fresitas en un plato la acompañaban. El cajón de mi mesita escondía aquella pequeña caja de vaselina que tantas veces me habías pedido, cuatro pañuelos de seda y un vibrador. Lo necesario para nuestra noche, TÚ noche ...
Me puse la picardía negra transparente y aquel pequeño tanga que tanto te gustaba y me tumbé sobre los almohadones de la cama, tenía cronometrado cada segundo y aún no había tomado la posición más cómoda para mí cuando oí que tus llaves abrían la puerta del piso, imaginé tu cara de sorpresa cuando vieras aquello y sonreí, evidentemente no recordarías que día era hoy ...
Entraste tu cara de sorpresa cuando vieras aquello y sonreí, evidentemente no recordarías que día era hoy ...
- Pero ... ¿qué es todo esto? - preguntaste entre sorprendido y divertido.
- Tu sorpresa de aniversario, cariño, ¿has olvidado que día es hoy?
Ladeaste cómicamente la cabeza y admitiste tu despiste.
Te miré fijamente y ví como tu pene se marcaba a través del pantalón, verme así te había excitado mucho, te pedí que vinieras a la cama conmigo pues la sorpresa sólo había hecho que empezar, te desnudaste y tendiste a mi lado, acariciando mis pechos por debajo del picardía, acercando tus dedos a la entrada de mi sexo por encima del tanguita, te dejé acariciarme sin decirte nada, me quitaste la picardía y empezaste a lamer mis pezones, cuando reparaste en las fresitas y el cava servido en sendas copas, mojaste una fresita en una de las copas y la pasaste por mis pechos dejándolos mojados de cava que luego lamiste intensamente, bebiéndote hasta la última gota, me quitaste el tanguita y tus manos buscaron mis labios, primero los gruesos, que acariciaste lentamente, abriéndote paso a través de ellos para llegar a las delgados, acariciándolos hasta dar con mi clítoris, que masajeaste suavemente mientras seguías lamiendo mis pezones, mi mano había alcanzado tu pene y le acariciaba de arriba abajo, pasado suavemente uno de mis dedos por su punta, estaba muy duro.
Te dije que aquello sólo era el principio de la sorpresa, abrí la mesita y te dí la caja de vaselina al tiempo que me colocaba a cuatro patas encima de tí, de forma que mi boca alcanzaba tu pene y lo podía chupar, no preguntaste nada, abriste la cajita y te embadurnaste los dedos, lo habías entendido, con ellos empezaste a masajear mi ano, aquel que había sido objeto de tu deseo durante tanto tiempo, tu lengua alcanzo mi vagina y empezó a lamerla mientras tus dedos lubricaban mi agujero negro, penetró uno, después dos, gemía de placer, tu lengua seguía jugando con clítoris y tu otra mano apartaba mis nalgas para poder dar más paso a tus dedos ... de repente te colocaste detrás mío y era, ahora tu pene, mojado y endurecido por mi saliva, el que intentaba penetrar mi culo completamente lubricado y dilatado, una de tus manos seguía introducida en mi coño, te dije que esperaras un momento y te di el vibrador de la mesilla para que con él excitaras y penetraras mi sexo.
Tu pene, duro como una roca entraba y salía de mi culo al tiempo que acompasadamente hacías entrar y salir el vibrador de mi coño, noté como tu pene alcanzaba el fondo de mi culo y como con un movimiento brusco te corriste en su interior, seguías dándome placer con el consolador y también yo me corrí ...
Unté mis dedos en la vaselina, te coloqué a las plantas de los pies sobre la cama, de manera que tus caderas se alzaron un poco y frente a mí tenía tu culo, lo lubriqué con la vaselina, lo penetré con dos de mis dedos, mi otra mano seguía jugando con tu pene, gemías, casi gritabas de placer, tomé el vibrador y te lo metí por el culo, suavemente al principio, fuerte después, mientras me había colocado de manera que mi boca accedía a tu sexo, erecto y duro, lo lamí de arriba abajo, suavemente, jugué con tus testículos y te excité con el vibrador en el culo., pero no dejé que te corrieras, cuando estabas a punto de hacerlo Te desaté las manos y me senté encima de tu pene dándote la espalda, mis anos jugaban con tus testículos, alcanzaban tus pies aún atados al tiempo que te cabalgaba suavemente para prolongar al máximo el tiempo.
Te incorporaste un poco, tus manos buscaban mi culo, frente a tí, tus dedos entraron en él, apreté mi coño contra tu pene al notarlos, estaba muy excitada, tanto como tú, con una mano en tu culo y la otra masajeando mis pechos me dijiste que ibas a correrte, pegué un brinco y saqué tu pene de mi interior, desaté tus pies y te dije que te sentaras al borde de la cama, allí volvía sentarme encima de tí ahora dándote la cara y rodeando tu cuello con mis brazos, busqué tu boca y metí tu lengua en ella, salvajemente, mientras dejaba que tu marcaras el movimiento ... estaba al borde de tener otro orgasmo, no sabía cuantos iban aquella noche, nos corrimos juntos mientras nos besábamos frenéticamente con pasión desenfrenada.
Nos tumbamos en la cama rendidos, tomamos las copas de cava y brindamos por aquel primer aniversario ... bebimos unos sorbos del dorado líquido y nos dormimos abrazados como cada noche ...
Serezhade. Año 2003.
No hay comentarios:
Publicar un comentario