jueves, 27 de mayo de 2010

¿Recuerdas?



Recuerdo mi primer beso …… estoy segura de que la saliva, nunca volverá a fluir como en ese primer beso con lengua.

Me entregué a tí, mi lengua electrizante hacía contacto entre tu boca abierta.

La sensualidad, hasta ese día alergatada en mi cuerpo, adquirió una nueva dimensión.

El roce de tu piel, cortocircuita mis sentidos.

Tengo tu imagen en mi memoria …. recuerdo verte en la discoteca, mirándome y mostrando tu móvil para que yo lo viera, como un símbolo sexual.

De mi cuerpo emergió la líbido que estallaba entre mis sentidos.

Puede ser consciente de la trasformación física de mi cuerpo y con ella el aumento de mi impulso sexual.

Nos adentramos en los cuerpos sin dejar de mirarnos.

Era el despertar de dos adolescentes.

Después de consumir una copa tras otra cuando yo ya ni quería ni podía controlar mis impulsos, nos alejamos del local.

Huyendo a las miradas, escapando de la compañía de los amigos.

No tardamos en alejarnos a lomos de tu moto, mis manos abrazaban tu cintura, mientras mis pechos ardientes se apretaban contra tu espalda.

Reconozco que cada curva me excitaba …. el temor a caer hacía que me estrechara con más fuerza a tu cuerpo.

La sensación de volar, el aire en mi cara.

El despertar de mis sentidos de adolescente.

Deseaba ser acariciada, y tú poseías la llave para abrir la puerta que durante tanto tiempo mantuve cerrada.

Ya era hora de dejarme amar.

Sentía el deseo y una pulsión erótica por llegar al lugar donde dar rienda suelta a mi cuerpo.

En la cima más lejana, ajenos a miradas, paramos.

Una vez allí, me costó tiempo soltar mis manos que te abrazaban y descendí de la moto.

Tú, ágil bajaste tras de mí, y amarrándome por la cintura, te apoderaste de mi cuello, fundiéndote en él.

Mis sentidos estallaban.

Mi cabeza giró en redondo para entregarte una vez más mis labios.

Las lenguas chapoteaban a sus anchas.

Las manos se enredaban entre las ropas.

La inexperiencia nos excitaba todavía más de lo que estábamos, hasta hacernos caer en el suelo, sin dejar de separar los labios unidos por el instinto de copular como dos animales.

Tus manos hábiles, se desenvolvían bien por mi cuerpo, mis pechos gritaban para ser libres.

Pero el cierre de mi sujetador era todo un misterio.

Jamás nadie había osado tocar aquella prenda, y menos entrar por ella.

Pero mi cuerpo, pedía ser saciado, despertar a tanto tiempo de soledad.

Esta vez, no sería mi dedo el que me mostrara el camino del placer ……..

Me costaba articular las palabras.

Tú sabías bien lo que hacías, eso me gustó a la vez que mi hoguera se encendía más …

Deseaba que no separaras el contacto ni un solo segundo.

Hasta que una de mis tímidas manos se atrevió a salir de entre tu pelo para descender por tu pecho.

Despojar uno a uno los botones de tu camisa y acercarte a mi piel ya desnuda.

Me apreté con tanta fuerza hacia tí que los cuerpos parecían uno solo, mis pezones me dolían del contacto tan animal.

Pero mis hormonas, despertaban y el deseo se olía en el aire.

Arranqué tú camisa como pude, y mis manos pasearon por tu piel hasta encontrarme con tu pantalón.

Se me resistía ……. excitados como estábamos me ayudaste a quitarlo.

Te tenía desnudo ante mí.

Mis ojos agrandaron al compás de tu pene.

Y como una loba sin darme apenas cuenta me encontré chupándotelo …. me gustaba sentir el contacto de tu miembro llenando mi boca.

Tus dedos se situaban en todas partes, tenia la impresión de estar siendo acariciada por más de una persona.

Mi cuerpo agitado se abrió ante tí para entregarte mi tesoro … húmedo, ardiente …

Te pedí que me penetraras, tenía necesidad de sentirte en mí ….

Tu mano llena de saliva marcó el camino del sexo.

Me penetraste, hiciste que mi cuerpo se retorciera entre dolor y placer.

Entrabas … salías …. con paciencia.

Hasta que noté como contraías el estómago y tu cara cambiaba.

Me di cuenta de que estabas disfrutando de tu orgasmo y eso hizo reaccionar a mi cuerpo estallando y gozando del momento.

Me corrí ……

El calor era intenso …..

Nos abrazamos sin mirarnos, acabábamos de tener nuestra primera relación sexual.

Un instante después, nos besábamos como locos, en la cima de la montaña.

Aquella experiencia, fue inolvidable, cada vez que la recordamos acabamos como locos en la cama, pero esta vez con mucha más experiencia.

Por eso hoy me vestiré con la misma ropa, y me peinaré del mismo modo.

Sé que cuando me veas estallarás y el placer nacerá una vez más de nuestros cuerpos.

Mi cuerpo ahora tiembla por que ya te está deseando.

Deseo. Año 2003.

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