viernes, 28 de mayo de 2010

Son para tí



Cada vez que me desnudo, en cada roce que me proporciono, sea vistiéndome, duchándome, o bien simplemente por que me apetece rozarme la piel …… estás tú.

¿Dudas?

No las tengas, pues no puedo evitar estremecerme, al venir a mi memoria tu recuerdo.

Al sentir tus brazos en mis hombros, al rememorar el aliento que exhalas en mi oreja.

Siempre intento que cada resto del recuerdo avive en mi memoria.

Hasta el detalle más insignificante me hace temblar.

Tus caricias en mi piel, morena.

Mis pezones erizándose … para que los contemples.

El deseo que hace de mi recuerdo, que me excite al pensar en tí.

Mi cuerpo empieza una serie de temblores.

Y deseo sentirte una vez más, lejanos, ausentes, sin importarnos nada.

Sólo sintiendo a cada minuto, a cada segundo, el roce de nuestros cuerpos.

El inicio de una nueva relación, que nos indica que el sexo llama a nuestra puerta.

Te dejo entrar, el deseo se apodera de los sentidos que nos hacen perder parte de nuestra razón, parte de nuestra condición de humanos …..

Se agitan las manos, tiemblan nuestros miembros, saltan las caderas.

Mientras nos contemplamos mutuamente … desnudos.

Tu excitación es evidente.

Crece entre tus piernas.

Mis manos se reprimen esperando que el juego se inicie a base de besos y de caricias.

Esta vez, nuestro sexo y nuestro sexto sentido tiene que ser perfecto.

Descubro un mundo nuevo en cada mirada, con ella me hablas.

Y acerco mi boca a la tuya, para saciar y a la vez alimentar el deseo que nos inunda.

Una vez más, somos dos cuerpos desnudos con una sola intención.

Poseer y ser poseído.

Mi cuerpo se acerca más al tuyo.

Mis pechos anuncian mi estado.

Los pezones erectos … se hincan en tu piel.

Mis piernas se abren, para que una de las tuyas se acomode entre ellas, deseando sentir la furia, la fuerza y la rigidez de tu pene en mi vientre.

De pie, sintiendo el latido de los corazones, que nos anuncian a gritos … SEXO, SEXO, SEXO.

Poseídos por el deseo, dejamos libres las manos, que parecen cobrar vida propia, nada las retiene, nada las frena.

Se adentran por cada molécula de la piel, paseándose imitando el contacto de la seda, pero esta vez son impulsos electrizantes.

Cada vez, el cuerpo estalla, y algunas convulsiones deja escapar sin avisar.

Los instintos animales de posesión, de apareamiento, surgen ….

Y nos sumergimos en ellos ….

Una vez más abro mis piernas, dejándote mi sexo listo para recibir el contacto de tus dedos.

Sin separar mi pecho del tuyo.

Mis manos en tu nuca, aprisionándola contra mi boca, que no deja de mostrarte lo sensual de mi lengua al rozarte.

Desprendo una de ellas, y con un dedo, recorro el camino, pausadamente …. marcándote con mi yema su paso por tu piel.

Incitándote aún más al deseo.

Hasta localizar la parte más caliente de tu cuerpo.

Una vez más lo alejo para humedecerlo con mi saliva, mientras lo hago te miro y te lo muestro.

Tu respiración se acelera un 100 por 100.

Desciendo la yema una vez y otra … hasta situarla en tu glande.

Jugueteo con él ……..

Me gusta sentir la tersura del contacto, piel a piel.

Mi otra mano, continua apretando tu nuca contra mi boca ….

Esta vez mis piernas aún se abren más.

Mi dedo, no deja de agrandar tu glande, al descender por tu miembro la palma de mi mano, puedo rozar las venas, cada una de ellas y oprimo el nacimiento de tu sexo para contener tu excitación.

Alzo una de mis piernas, y te ayudo a penetrarme.

Mi mano te guía, y poco a poco te adentras en mi mar …. en mi zona más íntima, en mi sexo.

Está ardiente, muy mojada a causa de la excitación.

Entras en mí con facilidad.

Mi líquido se encarga de facilitar la penetración.

No puedo callar el grito de placer que sale por mi garganta.

Salto, mientras mi mano que antes acariciaba tu pene, ahora agarra una parte de tu trasero y lo oprime contra mi cuerpo ….

Sintiendo así el calor, la plenitud de tu miembro en mi interior.

Una vez más te marco el movimiento, mientras te hago mío.

Mi sexo te succiona, te inunda y te calienta.

Y estallas, lo siento por que las entrañas me arden, siento que estoy siendo invadida por una parte muy caliente de tí.

El chorro hace que me quemes, y eso provoca el ardor, de placer y amargura que me estremece.

Estallo en mi placer.

Mi orgasmo es latente ……

Agito más mi cuerpo, para no perder un sólo síntoma de sexo, de gusto.

Y respiro al ver tus ojos mirándome.

Mi espalda se arquea, de tal forma que mis pechos te miran de frente.

No puedes soltar mi cuerpo, por lo que acercas tu boca y mordisqueas uno de mis pezones.

Estallo una vez más.

El segundo orgasmo sin que tu pene salga mí.

Reacciono y veo que tiemblo.

Tú jadeas mientras me miras.

Tiemblas a tu vez.

Es el estado obvio, después de un buen orgasmo.

¿Y aún piensas que no estás en mi?

Cada uno de mis movimientos, tienen una inscripción.

Una dedicatoria.

SON PARA TÍ.

Deseo. Año 2003.

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