
Ante todo necesito decirte que todo lo que vas a leer es cierto, y me gustaría que quedara entre nosotros.
Todo pasó hace tan solo un mes, estoy casado, no soy feo pero no se por que motivo mi mujer es muy reacia a mantener relaciones sexuales.
El principio de mi relato es éste.
De las vacaciones de verano siempre nos guardamos unos días, esperando la época en la que los precios bajan y elegimos a mitad de coste un suculento descanso que bienvenido sea de paso.
Este año, nos hemos decidido viajar hacia lugares cálidos con la idea de tomar el Sol y variar el clima.
Todo comenzó cuando Sonia la hermana de mi mujer enfermo por una depresión, ella me comentó que la doctora le había recomendado que se fuera lejos, que saliera de vacaciones pese a estar de baja laboral.
Cambio de aires y tal.
La razón de esa depresión, pues es que ella tiene un carácter muy difícil y su novio cansado de tanto altibajo la dejó antes de navidades.
Claro está a mi no me molestaba que viniera, siempre y cuando eso no afectara a los polvos que pensaba dedicarle a mi mujer.
Por las noches salíamos a bailar o a pasear.
Por el día, la playa, la piscina o mil cosas que hacer.
Una mañana, justo dos días antes de acabar el periodo de vacaciones Sonia, amaneció con un fuerte ataque de ansiedad, nos asustamos pero con el paso del tiempo se recuperó, mi mujer tenía planes de hacerse uno de esos autorretratos a lápiz y carboncillo, muy bonitos, pero costosos en tiempo para posar.
Una vez cuando vimos que Sonia se recuperaba, yo le dije a mi mujer que fuera a hacerse su retrato y yo me quedaba a cargo de Sonia, salió por la puerta pues o se lo hacía esa mañana o ya no se lo podría hacer.
Lo cierto es que durante los días en la playa o la piscina, miraba el cuerpo de Sonia con deseo ya que mi mujer no me dejaba ni tocarla.
Dejé que mi mirada se escapara hacia la habitación de mi cuñada mientras dormía y fantasee con poseerla, ya que la samarreta que ese día llevaba dejaba al descubierto parte de sus piernas, y mostraba un poco de su lencería.
Mi imaginación voló al mismo tiempo que mi vera crecía.
Viendo como ella descansaba no se me ocurrió otra cosa mejor que comenzar a saciar mi sed de sexo en solitario.
Saqué de mis pantalones mi sexo y comencé a agitarlo lentamente mientras mis ojos se cerraban imaginando que era la boca de una mujer, en concreto la de Sonia pues era la que tenía más cerca.
Estaba tranquilo, ella dormía y por otra parte me daría cuenta si se despertaba.
Pero no fue así, estaba tan absorto en mi paja que de pronto una presencia me asustó.
Y una voz que decía.
Pobre cuñadito, con lo bueno que estas y lo desaprovechado que te tiene mi hermanita, si es que no sabe lo que tiene, no se da cuanta de que mantenerte así es perderte lentamente.
Abrí los ojos ante esa voz conocida como la de Sonia.
Era ella, se acercaba a mi cuerpo, mirando mi polla, con los ojos bien abiertos y sin apenas darme tiempo a reaccionar, se agachó para mamarme bien el glande que por un momento había bajado de tamaño, pero que con el calor que desprendía su lengua pronto recuperó su tamaño.
El verla arrodillada delante de mí, el sentir una mamada después de tanto tempo me hizo aceptar ese reto, ella era mi cuñada, la hermana de mi mujer.
¿Pero acaso importa?
Éramos dos polos opuestos que se atraían.
Dejé que me lamiera, mientras yo suspiraba, disfruté con cada chapetón, con cada aspiración de su boca, mientras que mis manos buscaban un lugar por donde colarse y tocar unos pezones, necesitaba acariciar unos pechos.
Hacía tanto.
Ella lamía a conciencia, hasta que yo introduje mis dedos por su sexo, los acerqué hasta mi nariz para saborear el aroma a sexo eso me encendió, la aparté y me dediqué a comer de su raja todo lo que pude, la penetré con mi lengua, necesitaba hacerlo sentir el olor, imprégname con su esencia.
Meter y lamer.
Hacerla mía, sentir las palpitaciones de un coño en mis labios.
Así poco a poco la hice calentarse hasta el punto de gemirme que la penetrara.
Mi verga enorme se instaló entre sus piernas, mientras que mis manos la desnudaron de su poca ropa, la hice mía, la sacié bombeando hasta quedar exhaustos y saciados.
Mis labios comieron del manjar de sus pechos mientras ella me pedía más.
Notaba como su cintura se agitaba intentando que mi verga la perforara más, pero entonces cuando ya no podía aguantar, acerqué mis dedos hasta su clítoris y le provoqué a la vez que la penetraba su orgasmo, mezclando su vagina de semen y flujos.
De esa manera me follé a mi cuñada.
Necesitaba un conejo para hacerlo mío.
Es todo muy reciente como para acabar de reaccionar.
Amo a mi mujer, pero hace 5 meses que no me deja que la toque, creo que soy un buen amante.
Por lo que desde esas vacaciones he tenido dos encuentros con Sonia.
No me siento bien, pero si soy sincero tampoco mal.
Y la verdad quien avisa no es traidor, pero nunca pensé que lo hiciera con su propia hermana.
Así todo queda en familia.
Deseo. Año 2004.
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