
Una reunión de amigos, estamos en el campo, cerca de la piscina, poco a poco mientras charlamos, los niños juegan entre ellos, tumbadas bajo el Sol, los cuerpos empiezan a coger calor, como si de esponjas se trataran.
Hace tiempo que somos amigas, hasta nuestras parejas lo son.
Pasamos muchos de nuestros días libres juntos, disfrutamos de nuestra amistad.
Nos envuelve el calor intenso, mientras ya no tenemos más ropa de la que despojarnos.
Los hombres a la sombra, hablan de sus cosas.
De pronto te ofreces a darme un masaje, sabes que mi cuerpo lo necesita y yo me dejo, no veo nada de malo en ello.
Coloco mi cuerpo tumbado en la toalla, mirando hacia el suelo.
Intento relajarme, mientras untas, la espalda con el aceite para que las manos se deslicen mejor por ella.
Me gusta que me des masajes.
Lo haces perfectamente, mi cuello se relaja con el contacto, incluso creo que son plumas las que me acarician.
Y disfruto con la sensación.
Te sientas sobre mi culo, ya que la posición es la más indicada para masajearme.
Y mi mente se adormece.
Alguien me acerca un cigarrillo, lo atrapo entre mis dedos con los ojos cerrados y al darle una calada descubro que no es simplemente tabaco.
Me dejo llevar y apuro cada calada, es la primera vez …….
Mi garganta extraña el sabor y tose, pero continuo exhalando el humo ….
Pronto pierdo la conciencia, y me río de todo, descubro que no soy la única.
Puedo ser consciente de que la situación es perpleja, descubro las miradas espiratorias de nuestros maridos, observando cada uno de nuestros movimientos.
En ese momento no me importa nada, me siento feliz y me relajo más al contacto de tus manos.
Sé que todos hemos fumado, como sé que también es la primera vez que tú lo haces, no importa, soy feliz, irradio tranquilidad, y me adormezco entre mis pensamientos.
Noto cada paso que dan tus dedos, cada caricia es como si naciera desde mi cuerpo.
Y se desliza por mi espalada, me bajas un poco la braga del bikini, para poder dedicarte a la zona lumbar …… me excita.
Me doy cuenta de que entre las miradas y tus manos mis braguitas se humedecen.
No me importa estoy demasiado feliz como para que me importe.
Los hombres excitados a pesar de disimularlo, no dejan escapar ni un solo movimiento.
Tus manos de mujer por mi cuerpo lleno de aceite, la observación de dos hombres, y empiezo a notar como tú te enciendes cada vez más.
Creo que por nuestras mentes pasa la misma idea.
Necesito tener un contacto sexual YA.
No importa, cómo, pero lo necesito.
Tus dedos se adentran con disimulo por la parte de mi vientre colocado boca abajo, la ventaja es que al estar sentada en mi trasero no se puede ver con claridad donde los sitúas, y masajeas esa zona aún inexplorada por otra mujer.
Yo intento no respirar, controlar al máximo mi cuerpo y no hacer ningún movimiento que nos delate.
El aceite que hay en tus dedos ayuda a que éstos entren por mi sexo, se deslicen separándome los labios vaginales y me acaricien el sexo ardiente.
Me gusta ….. y me extraña.
La protuberancia entre las piernas de ellos dos, delatan su estado.
No me importa.
Uno de tus dedos se adentra por mi sexo, hace círculos en él.
Tengo la sensación de que mis pechos han crecido unas tres tallas más por el peso y los pezones me duelen al estar duros y clavarse contra el suelo.
Pero a pesar de eso, te ayudo a que me penetres un poco más.
Con tanto secreto llego a correrme.
Muy intensamente, el intento de ocultarlo es casi la parte que más me excita.
Y el calor en mi sexo con tus dedos dentro mientras los mojo. Hacen que estalle, en silencio, en secreto, pero yo sé que tú lo has notado.
Me relajo, mientas tu separas tu mano de mi húmedo y ardiente pero ya saciado sexo, intento controlar mi respiración …..
Esta vez te toca tí, por lo que te miro y te digo que te coloques tú que ahora te masajeo yo.
Hago exactamente lo mismo con tu cuerpo, los mismos pasos, los mismos movimientos.
Hasta que me introduzco por tu sexo, desesperado, y se abre ante mis dedos, esperando encontrar el placer que yo experimenté antes.
No tardas, la sensación de estar dentro de tí me gusta, es algo extraño, parece rugoso, pero me gusta ver como agitas el cuello, en signo de aprobación.
Mis dedos se mojan, y a la vez, me arden. Es tu orgasmo, ante la mirada de nuestros maridos, excitados, ellos no saben lo que acabamos de hacer, sólo están excitados por ver como dos mujeres se masajean.
Mientras nosotras, en secreto, con complicidad.
Nos hemos acabado de dar placer.
El silencio, el secreto nos excita más, y sabemos que cuando podamos lo repetiremos.
Es excitante, saber y notar tu contacto, ….. sé que no será la última vez, hay mucho verano y mucha vida por delante.
Inocentes ellos, que se trempan sólo por ver, mientras nosotras disfrutábamos.
Deseo. Año 2003.
No hay comentarios:
Publicar un comentario