
Existe de todo en la viña del señor, seguro que conoces este dicho, pues bien, a mi me quedó muy claro un día en el que en plenas fiestas de carnaval y bajo la incertidumbre de las máscaras no sabes con quien topas o la identidad de la persona que tienes al lado.
Después de la gran cabalgata, la gente con sus disfraces organizamos nuestra particular fiesta en la calle, con la bebida y la música, es un día lleno de lujuria, como manda la tradición, el encanto de ver cuerpos desnudos, insinuantes ocultos por una máscara, es impresionante, por lo que yo soy uno más de los que disfrutan del espectáculo.
Hace ya dos años de eso, y como ahora se acercan esas fechas y ya estoy preparando el disfraz de esta temporada no puedo evitar que ese recuerdo llene mi mente.
Las luces, de las carrozas, el colorido, las calles adornadas, el confeti lanzado y cayendo formando colores el aire, y una chica que caminaba bailando justo a mi lado, no sé si estaba acompañada, el caso es que en uno de sus pasos tropezando se cayó al suelo, yo la sujeté, y no pasó nada, pero aquel gesto hizo que comenzáramos una conversación y que ya no nos separaramos más en toda la noche de fiesta en las calles.
Un vaso y otro, nos animaban a charlas, reír y demas, llegó la hora de regresar a casa, éramos de los últimos, ella por lo visto vivía cerca pero el camino era muy oscuro y me pidió que la acompañara a casa, lo hice, una vez en su puerta, me agarró la mano y me condujo hacia la parte trasera de ésta, era muy oscura, no tenía iluminación.
Se las apañó para situarme entre la pared y su cuerpo, una vez así se levantó la gran falda creo recordar que su disfraz era de dama de la corte, y me pidió que me metiera bajo ella.
Estaba excitado me gustó la idea a la vez que me calentaba, mi polla necesitaba un desahogo, al meterme bajo aquella cantidad de tela abultada, vi que no usaba bragas, sus piernas se abrieron para mí, y con mi cuello levantado comencé a chupar ese sexo mojado, y escaso de pelo.
Me recordaba a una niña, ya que desde donde estaba era imposible mirarla a la cara.
Yo me encendía mientras ella se agitaba con las piernas muy abiertas, pronto comenzó a humedecerme la boca, mientras ella se agitaba su cuerpo su cintura y sus caderas al son de mis lamidas.
Me gustó, de esa forma ella se fue colocando sobre mí, yo no tenía alternativa, no podía hacer nada, hasta que su faldón me tapó por completo.
Imagino que la vista desde fuera era la de una mujer sentada, poco se imaginaba mi presencia bajo tanta ropa.
De esa manera, saqué mi funda de mis pantalones, y se la metí por la vagina, mientras que me ahogaba por la falta de respiración.
Pero esa fantasía merecía la pena, casi que no podía moverme, era lo más excitante, reconozco que me tenía a su merced, ella era la ama, la dominante, yo el sumiso que sólo colocaba mi verga tiesa donde ella me pedía.
Así crecía mi excitación, nunca imaginé que mi corrida durara tan poco, ella se quedó a medias.
Yo ya daba por finalizada mi actuación, pero por lo visto ella no.
De esa manera y sin dejar que me moviera ni que apartara la maldita piedra que me hacía daño en la espalda, colocó mi verga entre la raja de su culo, yo no estaba excitado, acababa de descargar mi semen en su vagina, y resbalaba desde su interior sobre mi vientre, pero ella continuaba obligándome a más.
El roce de su culo en la punta de mi verga, hicieron que una vez más endureciera, pedía más guerra, y no era necesario estimularle el ano ya que estaba completamente abierto para mí.
No me costó esfuerzo meterla, entró sola.
Era la primera vez en mi vida que la metía por el culo, la sensación era extraña, agradable, mucho más compleja la entrada, estrecha, se notaba cada pliegue de su interior, mientras ahora ella sí que gemía.
Comenzó a saltar sin preocuparse de mi estado, sin pensar si me hacía daño, era obvio que disfrutaba.
Y yo a mi vez, pero gracias a mi primera corrida, esta duró más.
Descubrí sus propios dedos dándose roces en su conejo, mientras yo la penetraba, mis huevos chocaban con su culo a la vez que la penetraba.
No veía nada y eso era lo más excitante.
De repente, cabalgó con más fuerza, temiendo que me la partiera, hasta que un chorro de agua me mojó, ardía, entonces dejé salir toda mi leche dentro de su culo caliente, disfruté, mientras ella no dejaba de saltar y masturbarse, de nuevo me mojó, supe que ya eran dos veces las que ella se corría, pero mi cuerpo no aguantaba más, ella continuaba saltando, y como pude salí de aquella trampa.
Entonces la miré, ya ni recordaba su cara.
Era bonita, pero sólo para una aventura, me despedí mientras ella me pedía que no la dejara así, mi cuerpo de hombre no podía más.
Mis pasos se alejaron, mientras veía como ella se continuaba masturbando.
Está claro que era ninfómana, pero eso se avisa y entonces hubiera estado a la altura, yo agotado de la caminata, con dos polvos sin sacarla prácticamente no estaba a la altura de aguantar tanto.
Ya me sentía servido.
Lo demás era y es su problema.
A menudo la recuerdo, y no sé si reír o asustarme.
Pero agua pasada, polla saciada.
No fue un gran polvo, pero a mí me alivió.
Deseo. Año 2004.
No hay comentarios:
Publicar un comentario