
Siempre he tenido la curiosidad por saber que es la vida de una mujer de la calle, sí, parece mentira, pero una de las que se sitúan en los arcenes de las carreteras y logran robar las miradas de los conductores que a menudo frenan para contemplar el cuerpo semidesnudo de la mujer en concreto.
Por lo que como soy un poco bohemia, un buen día me decido a pararme en una carretera, durante una hora.
Mi vestimenta es sencilla, una faldilla corta, que insinúa pero no muestra ….
Una blusa desabrochada mostrando el nacimiento de mis pechos.
Puedo ver como se acercan los coches, disminuyen la velocidad al cerciorarse de mi presencia.
Alguno incluso, da la vuelta no muy lejos y pasa varias veces.
No tarda en pararse el primero.
Me acerco a la ventanilla.
- Hola.
- Hola, ¿cuánto?
- Depende, de lo que quieras.
- Estas muy buena, a ver …… enséñame algo más.
- Enseñar no tiene precio, no cobro, es como mostrar la mercancía.
Desabrocho parte de mi blusa y muestro uno de mis senos.
- ¿Te gustan?, tocarlos tiene un precio.
- ¿Cuánto pides?.
- ¿Qué es lo que quieres?
- Metértela toda.
- ¿Con o sin mamada?
- Con.
- Me caes bien, te haré un descuento.
Abre la puerta del coche ….. accedo a su interior.
No nos alejamos demasiado, cerca hay un descampado, frena y usa el freno de mano.
Poco después se desabrocha la bragueta, mostrando un pene erecto y pidiéndome que lo haga aún más duro con mi boca.
Sus manos se colocan por todas partes de mi cuerpo, es como un pulpo.
Mis pechos se mejen a su merced, de un lado a otro.
Yo acerco mi boca a ese pene desconocido, grande, y coloco mis labios en forma de O para intentar saciarlo.
Pero de pronto me doy cuenta y lo miro.
- Tienes que pagarme primero cielo, son mis normas.
- ¿Joder, ahora?
- Sí, ahora.
Frunce el ceño, pero lo hace.
Guardo mi dinero y continuo con lo que estaba haciendo ……
Succiono ese pene una y otra vez. Dejo mi culo al aire para que pueda tocarlo.
Mis rodillas dobladas en el asiento incómodo del coche.
Los huevos se le endurecen al ritmo de mis chupetones por su glande.
Emana líquido y me pide que me lo trague.
Los ojos se le salen de las órbitas.
No hay nombres, ni palabras, solo sonidos de succión entre algún jadeo que se le escapa.
- Así zorra así, más adentro, sé que te la puedes meter toda.
Intento acelerar para evitar la penetración que me había pedido, de todas forma ya he cobrado ………
Le digo lo mucho que me gusta, lo grande que la tiene.
La excitación crece aún más, y me toca el culo, mientras mi boca llena no para.
Me mete un dedo por él.
Veo que eso le gusta, sólo intento evitar esa penetración y me dedico de lleno a meterme y sacarme su pene de mi boca, paseo mi lengua y con mis dientes intento mordisquear el glande ………
Se agita, me mete más adentro el dedo mientras babea.
Mi lengua recorre toda la longitud de su pene, hasta chocar con sus testículos.
Descubro que me gusta, el contacto de sus dedos y me animo a continuar para que no deje de acariciarme el ano.
Su pene se contrae, creo que no tardará.
Siento la necesidad de correrme y sentir placer, por lo que agito mis caderas para buscar mi orgasmo.
Estalla en mi boca, no me avisa y la cara le cambia de color.
El placer que está sintiendo es intenso.
Con mi boca llena, me agito más, y estallo al calor de su dedo, ummmmmmmmmmmmmmmmmmm.
Lo miro mientras recojo todo el líquido que se escapa por mi boca.
Deja de meterme el dedo, no me importa, por que ya me he corrido.
Mi cuerpo también ha llegado al placer y además he cobrado por ello.
He ganado en 15 minutos lo mismo que en un día de trabajo, creo que mañana regresaré al mismo lugar y a la misma hora.
Deseo. Año 2003.
No hay comentarios:
Publicar un comentario