
NOTA: Cualquier parecido con la vida real, es una coincidencia.
Dicen que esta sola en la casa, que no tiene ninguna relación aparente con nadie, ni amigos ni conocidos y que no hablaba ni sale cuando hay gente cerca.
Alicia, (por llamarla con algún nombre) vive en sus maravillas.
Oculta, distante, escondida ………… es el cuchicheo de toda la calle.
Sólo escapa de su casa al caer la noche, por lo que eso la hace pasar desapercibida ante la mirada expiatoria de las vecinas.
- Mira ya sale, ¿la ves?
- Sí ……… y con ese abrigo largo.
- Me gustaría verle la cara, seguro que se esconde por lo fea que es.
- Ja, ja, o quizás, sea un travestido.
- No sé, algo oculta eso es seguro, no es normal la vida que lleva.
Alicia, acaba de salir de su portal, como siempre, escondida tras un manto, creando así un revuelo de suposiciones.
Lo cierto es que camina deprisa, como si ocultara algo.
No mira hacia atrás en su caminar seguro.
El abrigo, cubre toda su vestimenta.
Sólo se deshace de él, cuando se ve segura de no ser descubierta.
Es cuando se despoja de la lana que oculta su perfecto cuerpo, deja al descubierto sus largas piernas, y su minúscula falda hace que se imagine el nacimiento de su espalda.
Entra en otro portal, parece que es importante, hay portero.
Nadie la frena, y se dirige al ascensor.
Sube en él, hasta el piso 4º.
Y entra en una puerta, de la que tiene llave.
La estancia es muy grande, agradable, muy bien entonada, y al entrar conecta el hilo musical.
Una tenue luz de color malva, ambienta el espacio.
No tarda en sonar el timbre.
Mientras Alicia, abre la puerta con una copa en la mano, una gran sonrisa, y muy poca ropa.
Un beso, son todas la palabras que se usan.
Y no tarda en verse asomar el desenfrenado abrazo de dos amantes.
- Hola cielo, ¿Qué tal el día de trabajo?
- Uf, cansado como cada día, pero al finalizar la jornada, como sé que me estás esperando, se anima.
- Tengo algo para tí.
- ¿Sí?, a ver ………….
Alicia se desprende de su poca vestimenta, dejando a la vista y un cuerpo perfecto adornado por un picardías tipo corsé, que realza aún más su figura.
A Juan, se le escapa un silbido, y no puede reaccionar ante tan hermosa y excitante vista.
El picardías negro, con refinados toques de color rojo, marcando una silueta, que lo excita y unas ligas que sujetan unas medias de color negro, acompañan a unos zapatos de tacón muy fino rojos.
La sensualidad es latente, y el pene de Juan, asoma espectacularmente.
Alicia, se acerca a él, mostrándole sus pechos le agarra una mano y se la coloca sobre uno de ellos.
Juan, empieza a sudar.
- Alicia, nena, ¿ves?, por esto te quiero, y eres mía, hoy sabrás lo que es un hombre.
- Juan, ¿me deseas?
- ¿Qué si te deseo?, ¿no ves como me tienes?, nena, mi pito quiere marcha.
- Ya veo, ya, pero antes una cosa.
- Sí, dime.
Alicia, esta situada delante de los ojos de Juan, mientras que lo mira a la cara, y le habla, sus manos recorren su propio cuerpo, haciendo crecer la excitación de los ojos que la miran.
Su lengua, asoma para acariciar la punta de uno de sus dedos.
Y lo pasa cerca de su sexo.
Juan, suda ……………………………
- ¿Quieres esto?
- ¿Qué si lo quiero? Joder Alicia, no puedo más.
Alicia, ha dejado uno de sus pechos escapar por el corsé, el pezón está duro, y desafía a Juan.
Mientras, una de sus manos, está en su sexo, acariciándoselo, y ante la mirada de él, introduce uno de sus dedos por su sexo.
Juan estalla en sudor y le pide que se acerque.
- No, Juan, no. Si quieres esto, antes me has de decir que abandonas a tu mujer.
- ¡Alicia!, sabes que estoy en ello.
- Juan, estoy cansada de esconderme, de ser la otra.
- Ya, te prometo que pronto.
- No, Juan, si no se lo dices ahora, no me veras más, no quiero ser la amante del alcalde.
Juan, esta lleno de deseo, desea penetrarla, hundir su cara en los pechos y morderlos. Reventar el cuerpo de Alicia, para hacerlo suyo y tener una corrida en su interior, de las que marcan época.
- Está bien Alicia, después la llamaré.
- ¿Lo harás delante de mí?
- Sí, te lo prometo, pero ahora ven.
Alicia, continua con sus manos, no se acerca a él, sólo le muestra lo que es el deseo.
Tiene un vibrador cerca, lo pasa por sus pechos, se lo muestra a Juan, y lo chupa.
Juan estalla, intenta acercarse a ella.
Alicia, continúa por su cuerpo, y hace que el vibrador le entre por su raja, que está muy caliente y húmeda.
Juan, la llama, mientras ella se la introduce toda, la entra y la saca.
Alicia, está recostada en un sillón, con las piernas abiertas, con el corsé negro, con las ligas y los zapatos.
Su mano entra y saca el aparato de su sexo, mientras ella jadea, se retuerce buscando su placer.
Juan, se está masturbando ante la presencia de los hechos, está muy excitado y le gusta ver como ella busca el placer ante sus ojos.
No aguanta más, por lo que la agarra y le da la vuelta, colocándola de culo para él.
Alicia, continúa con su compañero a pilas, mientras Juan, la empuja con su pene por detrás.
El miembro entra y sale, con cuidado, le cuesta introducirlo ya que el conejo de Alicia, está ocupado, pero una vez toda dentro, la empuja con fuerza hasta tenerla toda en el interior del culo de ella.
Los cuerpos sudan, y llegan al placer, el semen de Juan sale a chorro, disparado y cae cerca de la nuca de Alicia.
Jadeantes, intentan respirar mientras el pene aún erecto se pasea por la espalda de ella.
Reposan un momento.
- ¿La llamas ahora?
- Alicia, ¿pero en serio has creído que la llamaría?
Alicia no se enfada.
Lo besa y le dice que se vista y se aleje.
- Juan, vete ya hablaremos.
- Está bien, mañana hablamos.
A solas, Alicia para la video cámara, hace una copia de lo que en ella hay y la introduce en un sobre que ya tenia escrito.
“A la atención de Maria Sánchez Pírela
C/ Del mirador. Nº 25
45800 Murcia “
Alicia desaparece, de la ciudad.
Deseo. Año 2003.
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