
Ella era la dama de su castillo.
Por lo que en su mente solo había una obsesión.
Quería escapar, se sentía atrapada en sí misma, eso era como una idea amarilleándole los oídos.
No existía el príncipe de sus sueños ………………………………
Por más que intentaba que amaneciera a su lado, no era posible, los hombres recorrían noche tras noche su cama, pero no encontraba a la persona con la que pasar el resto de sus días.
Se sentía utilizada, desengañada.
¿Dónde estaba el príncipe prometido? .................
El pecho le palpitaba, cada noche esperando la relación satisfactoria.
No hay manchas de amor en el cuerpo de ella.
No hay rincones de pasión en sus recuerdos.
Sólo personajes que con sus cuerpos la mantenían viva, pero necesitaba escapar y sentir algo más que sólo sexo.
Una mano que la sacará de aquel infierno, un cuerpo al que amar de verdad sin pagos sin dolor, sin ascos.
Sus manos se cubrían cada noche de un velo, intentando hacer su trabajo lo mejor posible, esperando, a todas horas ………… esperando.
Sus labios acariciaban partes del cuerpo masculino, atrapando entre sus labios el sexo y succionándolo, demostrando que era la mejor.
Su lengua, recorría penes insaciablemente, dándoles forma dibujando con su lengua mil y una maneras de dar placer.
Sus piernas, abiertas, para entregarse y ser penetrada, dando demostración de hasta donde puede llegar un cuerpo femenino, lleno de encanto, de sensualidad.
En cada relación se entregaba en cuerpo y alma.
La pareja de la noche sentía el placer crecer en cada movimiento del cuerpo, cada vez que ella prestaba el servicio con uno de sus clientes, lo entregaba todo.
Sus pechos estaban acostumbrados a dar caricias, su lengua a juguetear, con los penes, entrando y saliendo de ellos.
Su sexo es un mundo de placer que dar.
Y así lo hacía noche tras noche, dar.
Su sexo, se humedecía esperando ser penetrado por el miembro de un cliente.
Haciendo de su cuerpo una fuente de placer, aceptaba todo lo que se le pedía, sin penetraciones anales, penetraciones vaginales.
Sexo oral.
Acariciaba el cuerpo extraño con su lengua, con sus pechos, con sus manos incluso con los dedos de los pies.
Notaba como el cuerpo se retorcía de placer y le pedían más, sentía como la excitación crecía y entonces sacaba todo de sí, para dar …. Dar …….. dar ……….
Hasta que su mente perdía la conciencia de la realidad y empezaba a imaginar, a soñar.
Imaginaba, que era una dama siendo amada por su príncipe.
Imaginaba, que las caricias recorrían su piel, cada partícula de su cuerpo, cada sensación.
Imaginaba, descender por un cuerpo, un torso firme, y hallar el nacimiento de un sexo, excitado, viril, sensual.
Imaginaba, adentrarse en él con su boca, hasta el punto de que no quedaba más pene que introducir en su garganta.
Imaginaba, que sus dedos masajeaban el ano y el nacimiento del sexo.
Imaginaba, unos dedos entrando y saliendo de su cuerpo, sin pedir nada a cambio, soñaba que era real, que al encender la luz la presencia no saldría por la puerta, que ese cuerpo se encendería un cigarro y permanecería a su lado hasta el amanecer.
Pedía que al llegar al orgasmo su cuerpo se llenara de la sustancia masculina, para sentirla de ella.
Le gustaba ser la mejor en su trabajo y así lo hacía.
Pero en su mente continuaba buscando a su príncipe, a su pareja.
Una persona especial que la sacará de aquel mundo y hacer de sus caricias otro diferente y amar, amar sin saciarse.
Cada noche sueña, desea e imagina, eso la hace ser la mejor.
Cada noche trabaja, es amante escondida, es mujer de deseo.
Cada noche busca …………………………………………………………..
Deseo. Año 2003.
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