
Era otro día más, uno cualquiera.
Tu sombra asomaba por la esquina de mi local, mientras yo, continuaba trabajando para poder vivir.
Algo en mi interior ya me decía que, este sería un día diferente, que tenía que pasar algo que no olvidaría.
No tenía ni idea, pero sentía que algo me ponía sobre aviso.
Mi corazón latía de forma diferente, mis ideas se apretaban en mi cabeza, haciendo que ésta pareciera totalmente una parte extraña de mi cuerpo.
Podía dibujar tu cuerpo, tras los cristales de mi bar.
Tu sombrero tipo vaquero, es lo que más resaltaba tu figura.
Abriste la puerta, como un cliente más, intentando saciar una necesidad.
Entraste, y con tu entrada la gente no tuvo más remedio que girarse para poder verte, eras diferente.
Tu andar, tu mirada, tu silueta, con aires de saber mucho de la vida.
Unos tejanos ajustados, una camiseta de tirantes sudada, tu cuerpo brillaba con el reflejo de la luz, ligeramente bronceado.
Tus bíceps, se mostraban en su plenitud.
Tus ojos, abiertos e insinuantes de mirada segura, color verde.
Era imposible que no se te mirara, hasta el aire era diferente en tu presencia.
Te acercaste a la barra, seguro al caminar, tu andar con los pies pisando fuerte, y una ligera inclinación en tus muslos dejaban insinuar el cuerpo musculoso, fibroso que escondía la ropa.
Una vez en ella, te sentaste frente a mí, en el taburete, me acerqué para preguntarte qué deseabas y al levantar tu mirada clavaste tus ojos verdes en mí, en ese momento tuve la sensación de que algo me estaba quemando.
No pude pronunciar palabra durante un instante, y por más que me esforzaba la fuerza de tu mirada me hacía sentir …………….. Una extraña en mi cuerpo.
Por fin, mi mente reaccionó dando forma a mis palabras.
- Hola, ¿quieres tomar algo?
- Hola, sí la verdad es que sí, ¿que me recomiendas?
- Depende de tu estado, veamos, ¿sed o hambre?
- Necesito un descanso y refrescarme, este Sol me está consumiendo, (una sonrisa se dibujo en tu rostro, ligeramente inclinada).
Pude notar como mi corazón saltaba.
- Está bien, espera, te prepararé algo que calma la sed y relaja un poco.
- ¡Hecho! Confío en tí, parece que sabes lo que haces.
Mi cuerpo se dio la vuelta par poder prepararte la bebida, noté tu mirada clavada en mí, me estremeció, pero me gustó que me miraras.
En unos minutos puse un vaso delante de tí, y mis ojos esperaban tu aprobación.
Sin apartar tú mirada y con un guiño de complicidad, me diste a entender que estaba bien.
Era una de las hora más tranquilas del día, por lo que pude secar los vasos de la pica mientras te preguntaba.
- ¿Tú no eres de por aquí no?
- No, más bien estoy de paso.
- No quiero parecer curiosa, pero este es un pueblo pequeño y los forasteros siempre llaman la atención.
- Pienso quedarme un par de días, no conozco a nadie, y me estaba preguntando ¿que te parecería enseñarme algo del pueblo cuando cierres?
- No sé, así de imprevisto.
- Sólo será una salida cultural. Prometo hacerla inolvidable.
Mi mente estallaba, tus brazos fuertes pero sin ser demasiado musculosos me atraían como un imán.
Tus ojos me penetraban como cuchillos, y mi cuerpo sentía la necesidad de acercarme a tí.
- Está bien, ¿quieres pasar por aquí a eso de las ...... 10?
- Seré puntual, ¿Cuánto te debo?
- Nada paga la casa.
- Por cierto me llamo Eric.
- Es un placer, yo soy Brenda. Hasta la 10.
Las horas tardaban en pasar, vi como tu sombra desaparecía entre las calles, en tu moto, una Harley, el espectáculo era digno de ver.
Imagine el sentir tus brazos rodeándome, sin decir palabra, el poder saciar mi sed de tus labios, pero no tarde en despertar.
- Hola Brenda, pon me uno de los míos ¿OK?
- Está bien Fil, ahora.
Sonaba el viejo campanario, las 10.
El día había sido muy duro, por lo que cuando apareciste por la puerta, aún estaba recogiendo mesas.
- Hola Eric, perdona unos minutos, recojo esto, barro y estoy por tí, ¿te apetece tomar algo mientras esperas?
- No te preocupes Brenda, esperaré, pero ayudándote. ¿Te parece bien?
- ¡Estupendo!
Tardamos unos 30 minutos en tenerlo todo listo, una vez limpio, nos sentamos, y bebimos una copa, estábamos solos, no teníamos ninguna prisa, por lo que nos reímos un montón, cuando te dio por explicarme la forma en que habías llegado al pueblo.
Mis ojos no dejaban escapar ni un solo detalle de tí, de tus palabras, de tus gestos, de tus ojos.
Me mirabas al hablar, me sentía hipnotizada por tu mirada ……….. Verde.
Mi cuerpo sudaba por el trabajo, por lo que mi cuerpo reaccionó de forma extraña, mostrando mis pezones que insinuantes, atravesaban mi blusa.
Tus manos en la mesa, gesticulabas.
Mientras yo miraba y escuchaba tus explicaciones.
Sé que algo pasó para que tú me atrajeras hacia tí, me agarraras con tus manos mi cabeza, y mientras que con tus ojos verdes, no dejabas de mirarme, tus labios se acercarán a los míos.
Nuestros cuerpos ardían en deseo, nuestras manos buscaban el cuerpo del otro.
Mis ojos, te pedían más mientras que tú con tus labios succionabas mis pechos, mamabas de ellos, los mordisqueabas, los oprimías ……………………………
Mis manos acariciaban tu cuerpo, deseosa por saciar mi sed, nuestros cuerpos sudorosos, se acercaban cada vez más, las ropas nos molestaban.
Tu cuerpo, me atraía con fuerza, mi excitación era evidente.
Mi mano penetró por tu pantalón, hasta atrapar lo que me hacía desearte.
Necesitaba ser tuya.
Mientras tus ojos me miraban, y tu boca era mía.
Estábamos detrás de la barra, estirados en el suelo, hacía calor, mucho calor. El ventilador de aspas, movía tu pelo, tengo esa imagen clavada en mis pupilas.
Me sentía deseosa, exaltada.
Mientras mis manos frotaban tu sexo.
Recorrían tu piel, buscando tu placer, tu deseo ………………..
Te despojé de tu pantalón vaquero, mi boca inició una escalada desde tus tobillos ascendiendo, húmeda hacia tus muslos …………………………………
Mis dedos jugueteaban en tu vientre, con tu ombligo.
Mi lengua se acercaba hacia tu sexo. Deseaba hacerlo mío, mientras tus manos buscaban el hueco que se podía ver entre mi falda y mis piernas.
Entreabrí mis labios, para introducir tu sexo entre mi boca, pero de forma que simularán una penetración, los abría a medida que te succionaba un poco más como si me penetraras, noté en ellos, el líquido que lubricaba y salía de tu pene. Me excitó aún más el sentirlo entre mi lengua y mi paladar, encendido, succionándote.
Sentí, como tu respiración se perdía entre los movimientos, y descontrolaba, entrecortándose para poco después espirar más fuerte.
Una de tus manos agarraba mi cabeza, y me indicaba el movimiento a seguir.
Tu mano hacía de las suyas por mi parte más íntima.
La notaba entrando y saliendo de mi interior, estábamos muy calientes, y no era precisamente por él.
Calor ...................
Mi boca …….. chupaba tu sexo, mientras mis dedos pellizcaban tus testículos, tus dedos en mi raja, humeante, lubricada de deseo por ser penetrada.
Una vez ví el estado de tu pene y mi excitación era muy intensa, me senté sobre la barra.
Abrí mis piernas ……… ofreciéndote mi sexo como esencia del deseo.
Con mi boca, te coloqué un preservativo de forma que no te diste ni cuenta.
Suave pero firme, succionándote poco a poco y con maestría.
Te ofrecí mi sexo para que lo llenaras con el tuyo.
La postura fue muy excitante y cómoda, yo en la barra, mis piernas abiertas, tú de pie y tu pene entrando y saliendo de mi sexo, mi cuerpo recostado hacia atrás ……………. dejando libres mis pechos, exaltados.
Tus testículos chocaban con mi trasero, sentía el placer arder en mis entrañas.
Hasta que mi cuerpo llegó al orgasmo, mientras miraba a tus ojos verdes ………… como perdían su mirada, como sudaba tu frente y tu movimiento de entrada y salida, se aceleraba, con el orgasmo.
Permanecimos así durante unos minutos, abrazados, sudorosos, esperando a que las respiraciones se controlaran.
Mi cuerpo ………………… estaba lleno de tí, tu sexo entre mis piernas, y tú sobre mi cuerpo recostado.
Nos miramos, y al separarnos, nos besamos con más fuerza que antes.
Tumbados en el suelo, uno al lado del otro, iniciamos una conversación, mientras nos fumábamos un cigarrillo.
Me sentí como en el infierno, llena de fuego en mi interior, y deseaba que no amaneciera nunca.
Mi cabeza recostada sobre tu pecho, mientras tus manos paseaban por mi espalda.
No dormimos esa noche, sólo hablamos hasta el amanecer, abrazados, sintiendo el calor en el cuerpo, y al salir el Sol, nos encaminamos hacia casa para darnos una ducha ......................
Salimos del local, unidos por las manos, caminábamos, mi casa no estaba lejos.
- Eric, no entiendo que acaba de pasar, sólo sé que te deseaba.
- Brenda, la verdad, me siento extraño, es normal que dos personas se deseen y quieran hacer el sexo, pero no, con la fuerza que me has dado.
- Lo cierto, es que me he sentido bien, y hay algo en tí que me hace ponerme a mil.
- Brenda, sólo puedo decirte que me gustas. Date tiempo para entender, es lo que haré yo y mientras tanto …… disfrutar de lo que hay.
Era cierto, tenías razón, nuestras manos unidas y nuestros labios se encontraron otra vez para hacer que fueran uno solo.
Ya en la puerta de casa, apoyados en la pared, no dejamos de besarnos y unir un cuerpo contra el otro.
Mi excitación, estaba otra vez en mi sexo.
Y podía notar, como tu miembro crecía entre mis piernas a la altura de mi barriga.
No éramos capaces de separarnos para llegar a la puerta …………….. El deseo era tal que nos impedía separarnos y dejar que nuestros cuerpos caminaran hacia ella.
Tus manos me quemaban, pero yo deseaba que lo hicieran, las mías, buscaban por dónde dar salida a el calor de tu cuerpo …………………………….
Abrazados, entre besos y cambios de saliva, conseguimos llegar a la puerta, la abrí y una vez dentro, no pasamos de el pasillo, enredados, ardientes, fuimos dejando las ropas tiradas, en un frenesí de deseo y pasión.
Las bocas unidas, tu cuerpo sin camisa, mis pechos chocando contra el tuyo, mis manos en tu espalda, mientras una de las tuyas sujetaba mi nuca.
Así, sin separar nuestras bocas ……………. nos desnudamos el uno al otro.
Llegamos al sofá, y extenuantes, sin respiración, mientras los flujos del deseo asomaban por nuestros sexos ………………………………….
Nos acariciamos ………………………
El contacto de la piel nos quemaba, los dedos inundaban nuestros sentidos, dejamos que hicieran lo que nuestro cuerpo quería.
Libres, ajenos a todo …………
Entraban y salían por nuestros orificios, las yemas se expandían por los sexos, lubricados por el líquido del deseo.
En mi mente una idea.
Como pude me levanté, dejándote por unos momentos sólo, deseaba saciar mi hambre, pero en tu cuerpo, quería que el momento fuera único, y a la vez especial.
Me acerqué a la cocina, y de la nevera saqué un bote de nata en spray.
Cuando me acerqué a tí, con el envase entre mis manos te pedí que cerraras los ojos.
Lo hiciste, al sentir el frío del producto en tu piel, pude ver como tus pezones de hombre se endurecían, mostrándome que podía saciarme de ellos.
Puse nata por todo tu cuerpo, cada movimiento y el verte con los ojos cerrados, me hacían arder, otra vez me sentía como en el infierno, deseosa por darte placer.
La nata bordeaba cada parte de tu cuerpo, mientras mi lengua caliente, insaciable se apoderaba del manjar de tu piel.
Lo absorbía, y tu excitación crecía ……………………… cada vez que te chupaba.
Te mostraba mi boca llena de la nata blanca, mi lengua chupaba la comisura de mis labios, para mostrarte que estaba viva, que era tuya ……………………………….
Poco después, mi cuerpo se colocó encima del tuyo, para que los dos se impregnaran de la sustancia fresca, pegajosa.
Dulce y blanca.
Tu pene estaba en todo su esplendor.
- Eric, ¿me deseas?
- Brenda, en mi cabeza sólo hay una cosa, besarte hasta que tu lengua sea mía y después penetrarte, hasta que me digas que no puedes más.
- Pues, entra en mí, y hazme sentir en el infierno, mi sexo te está esperando.
Antes de penetrarme, me quitaste el bote de nata, y me rociaste con él sobre mi sexo, tu lengua se hacía sabia al pasear por mi blanco hueco, lo lamías y succionabas, lo chupabas y retorcías, yo jadeaba de placer.
Tu lengua no dejó de entrar en mí, hasta que al borde de mi éxtasis, te pedí que me hicieras tuya.
Tu cuerpo se colocó encima del mío, una de mis piernas se situó en tu hombro mientras la otra estaba en el suelo.
Mientras tú con una mano sujetabas la pierna contra tu cuerpo …………… la otra me acariciaba el clítoris.
Sentía como tus testículos me golpeaban.
Mi cuerpo se retorcía, te deseaba, necesitaba que me dieras todo lo que había en tí.
Mientas tú ……… con tus ojos clavados en los míos de color verde, me decían que me deseabas.
Mientras me penetrabas noté una extraña presencia por el trasero, no sabía lo que podía ser, pero me excitaba.
Notaba, como entraba y salía de mi sexo y de mi ano, algo ardiente, sin cesar, dándome placer, haciendo de mi cuerpo un muñeco imposible de controlar.
Sólo sé, que adoré el calor del infierno ……………………………….
Sólo sé, que adoré tu dedo en mi ano ………………………………..
Sólo sé, que deseé que no acabara nunca ese momento de placer ……………………
Sentí como mis manos apretaban tu cuerpo hacia el mío con fuerza.
Y un calor, inundó mis entrañas, comprendí que acababas de limpiar tu pene en mí …… dentro de mí …….. me gustó la idea, que me ardía en mi interior, mi cuerpo sin que yo lo indicara, se aceleró, mi boca gemía, mis manos te apretaban con fuerza, mientras mi sexo llegó a sentir fuego en mi fuego, y tú estabas dentro de mí para apagarlo ........
Sudorosa, te miré ...............
Los jadeos frenaron, pero mi cuerpo temblaba de calor, era el estado de el placer.
Nos miramos y al separar los sexos un abrazo nos unió.
- Eric, voy a abrir la ducha.
- Está bien, yo mientras prepararé algo para desayunar.
- Busca por la cocina, (te dije alejándome hacia el baño).
Mientras una melodía apareció, y salía de la habitación .............
Era mi despertador.
Empezaba un nuevo día.
Sabía que estabas desnudo, en la cocina, yo mientras, me preparaba la ropa para el trabajo.
Pero mi mente, no dejaba que mis sentidos se relajaran, imaginaba las posiciones de tu cuerpo cuando estabas sobre el mío.
Tus músculos …………….. Contrayéndose.
Hasta el pronunciar tu nombre ………………….. Me excitaba.
Me miré en el espejo, desnuda, y guiñé uno de mis ojos, mientras mi boca pronunciaba tu nombre.
- Eric …………. Eric ……………….
Sonaba bien.
El agua de la ducha, sonaba de fondo y el despertador con una melodía en la habitación, me gusta la música, por lo que no lo apagué.
Ya lo tenía todo.
La ropa en la cama, la ducha en su punto.
Por lo que, agarré unas toallas del armario, y me dirigí hacia el agua que caía ………
El espejo del baño estaba empañado, no pude mirar mi cara, poco importaba.
Abrí las puertas de la ducha, graduando la temperatura del agua.
Y poco a poco entré en ella.
El contacto del fluido en mi piel, me hacía sentir bien, relajada, llena …………………..
Mientras el agua, chocaba contra mi cabeza, y mis manos removían mi pelo para lavarlo ………. mi mente estaba en tu cuerpo, no podía apartar tu imagen de ella.
Mis manos estiraban mi pelo, y apartaban el agua de mi cara.
La esponja, llena de espuma ……………………….. Comencé a paseármela por el cuerpo, con la intención de borrar las muestras de sudor de mi piel.
Poco a poco, mis caricias con la esponja y tu imagen en mi mente, hicieron que mi cuerpo te deseara.
Mis manos se paseaban por él, parándose en las zonas que más placer me producían.
Podía sentir como las gotas de agua resbalaban por mis pezones, mientras mi sexo me pedía que me lo acariciara.
Sabía que no estabas lejos.
Descubrí que mis manos se introducían por mi sexo.
Y que en él nacía placer ………………………….
Poco a poco, mis sentidos perdieron la razón, haciendo que mis manos se pasearán por mi cuerpo, dándome a mi misma lo que deseaba.
El agua caía sobre mi cuerpo, mis manos entre mis piernas, el jabón deslizándose por mi piel, y en mi mente tu presencia.
Supe que me mirabas, por que ví tu sombra reflejada en el espejo empañado, me asombré al darme cuenta de que no sentía vergüenza, muy al contrario, me excitó saber que me espiabas, eso hizo que mis manos no cesaran en su empeño.
Y que de mi boca saliera un gemido de placer.
Podía verte acariciándote, mientras tus ojos miraban la sombra de mi cuerpo.
Me sentía otra vez, en el infierno.
Yo bajo el agua, refrescándome, mis manos acariciando mis partes más intimas, tú frente al espejo, mientras te masturbabas con mi presencia.
La idea me ponía a mil.
Por lo que te invite a entrar ………………………….
Compartimos el agua, y mi cuerpo enjabonado se dejo arrastrar por el tuyo, mi piel resbalaba, y tu sexo se mostraba más potente en mi espalda, donde me lo clavabas.
Tus manos agarraban mis pechos, goteaban, mojados, resbaladizos.
Tu pene en mi espalda.
Tu boca en mi nuca.
El agua, caía chocando en nuestros cuerpos.
Mis manos …………………… apoyadas en la pared de la ducha.
Mis piernas ……………………. abiertas para dar entrada a tu pene.
La humedad nos facilitó el paso.
Una de tus manos me agarraba las caderas, mientras la otra se apoyaba en la pared sobre la mía.
Me penetraste por detrás.
No sentí daño, sólo placer.
Mi cuerpo estaba inclinado para facilitarte el paso.
Me ardían las entrañas.
El contacto del agua en la piel excitaba nuestras razones.
Mientras mi sexo, se agitaba cada vez que lo penetrabas ……………………………..
Ummmmmmmmmmmmm ……………..
Creo que llegué a perder el sentido ……………………………
Cuando me quemaste ……………………….
Mi boca, buscaba tus dedos para chuparlos.
Y los dos en esa posición nos corrimos. Bajo el agua.
Sin prisas, pero con una sensación de placer, que nos quemaba.
No dejamos de agitarnos, hasta que nuestros cuerpos dejaron de contorsionarse, una cadena de convulsiones recorrían el estado de nuestra excitación, los jadeos y respiraciones eran muy elevados.
Mientras el agua humedecía nuestra razón.
Decididamente, estaba en el infierno.
Deseo. Año 2003.
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