viernes, 7 de mayo de 2010

Mi primera vez por teléfono



Es una lata vivir separados, eso lo sabemos muy bien tú y yo, por eso, nuestros encuentros, cuando suceden, son más intensos que los de cualquier otra pareja.

Acabábamos de tener uno de ellos, yo tenía que partir hacia mi ciudad, y tú, te quedabas como de costumbre, en casa, extasiado de tanto sexo como habíamos tenido.

Cuando llegué a casa, lo primero que hice, como siempre fue llamarte, para decirte que estaba bien, te noté jadeante y te pregunté que hacías. Estabas viendo una película porno.

- ¿Puedo ayudarte?

- No es que puedas cariño, es que me encantaría …

Así comenzó nuestro primer encuentro sexual telefónico, a éste le siguieron muchos más por supuesto, pero al ser el primero quizá lo guardé con mayor cariño.

- ¿Qué llevas puesto? Te pregunté …

- Unos vaqueros y el nicky cielo, estoy igual que cuando me dejaste.

- Me encantaría que te los quitases … le sugerí.

- Bien … lo haré sí tú haces lo mismo.

Así fuimos desnudándonos el uno al otro pese a la distancia que nos alejaba, me quité el tanga negro que llevaba y me quedé tumbada en el sofá con el inalámbrico completamente desnuda.

- ¿Lo estás también tú, cielo? Te pregunté.

- Sí cielo, lo estoy, y mi sexo ha comenzado a agrandarse, es como si estuvieras a mi lado, aquí tocándome, chupándome como esta mañana, te siento tan cerca …

- Cielo dame un segundo, me gustaría ayudarme del vibrador …

Aquellas palabras hicieron mella en Raúl, cuando volví podía oír sus gemidos a través del teléfono.

- Dime, exactamente lo que quieres que haga -le propuse nerviosa.

Raúl me dijo que fuera yo misma, que sintiera su sexo erecto como lo había sentido otras veces en directo, que cerrase los ojos y me lo fuera imaginando …

- Ahora paso tu lengua por tus tetas cariño, muy despacio, mientras tus pezones se ponen más y más duros, ¿los notas? Tócatelos, tócate los pezones, acarícialos con las yemas de los dedos, chúpate un dedo y pásalo haciendo círculos sobre un pezón, despacio, imaginándote que estoy allí a tu lado, imaginando mi sexo erecto para tí.

Aquellas palabras, me volvían loca de placer, nunca pude imaginar que pudiera excitarme con tan sólo unas palabras, sin apenas una mirada ni tenerlo cerca de mí.

- Quiero que sigas ahora con tu cintura, lentamente cariño, no hay prisa, hasta llegar a tu sexo, noto que lo tienes ardiendo, ahhh si, cielo me gusta, me encanta, lo noto todo húmedo para mí. Tu sexo está deseando ser penetrado.

- Si amor, quiero meterme el consolador y disfrutar, tócate tu también, hazlo para mí.

- Si cielo, hace rato que estoy masturbándome también, pero muy lentamente me gusta sentirte así, lentamente imaginándote a mi lado.

Raúl comenzó a explicarme como me haría el amor, me besaba el cuello, bajaba por mis tetas hasta llegar a mi sexo, y una vez allí metía su lengua, fuertemente en él, haciendo que ésta pareciese un pene, su pene, tan sólo con esas palabras mi sexo estaba ardiendo como nunca antes pensé que pudiera arder, y más en una circunstancia como la que estabamos viviendo, sin tan siquiera vernos.

- Raúl estoy muy excitada cariño, quiero meterme el vibrador … te lo suplico, me voy a correr …

Raúl era un caballero, me dijo que cerrase los ojos y que comenzase a introducir mi vibrador muy lentamente, sólo la puntita, despacio, hacia adentro y luego hacía fuera ... ahh que placer …

- Ahora sácalo, no te lo metas del todo vale?

- Haré lo que tu me ordenes Raúl, quiero sentirte.

- Chúpalo, imagina que es mi sexo, que es mi polla, métetela entera en la boca, mientras con la otra mano te acaricias el sexo …

Todo aquello me excitaba, no podía parar, cumplía las órdenes que él me daba, sentirme guiada me estaba dando la confianza que ambos teníamos en nuestros encuentros reales.

Me metía los dedos mientras con la otra mano chupaba mi vibrador como si fuese la polla de Raúl, con la cabeza ladeada para no perder el teléfono, la estampa se me imaginaba graciosa, pero estaba tan excitada que no podía negarme a las indicaciones de Raúl.

- Descríbe como me la chupaste, descríbeme como te metías los dedos cielo.

- Te la estaba chupando lentamente, muy suavemente, comencé por la punta, cielo, sólo con la lengua, rodeándola y fui bajando hasta lo que serían tus huevos, los lamía, chupaba con gusto, mientras mi mano introducía mis dedos en busca de mi clítoris, en busca de mi placer, ahhh cariño estoy tan excitada …

- Quiero que nos corramos juntos, ok cielo? Por eso, tienes que estar muy atenta a mis gemidos, no te diré cuando voy a correrme, quiero que lo deduzcas tú, y que me digas que te vas a correr …

- Vale amor, lo que tu digas, pero quiero oír tu sexo latir por mí.

Raúl bajó el teléfono hasta su sexo y pude oír perfectamente como se la meneaba, el movimiento era brusco y fuerte, arriba y abajo, arriba y abajo, tan sólo imaginármelo me ponía a 200.

- Métetela fuertemente, gritaba Raúl -quiero que la sientas hasta el fondo, que te haga daño, como a veces te hace la mía, y que no la vuelvas a sacar de tu sexo, déjala ahí, tócate fóllate, date el placer a tu gusto nena.

Así, comencé a relatarle a Raúl, como me masturbaba, como me estaba tocando, como mi vibrador estaba dentro de mí, como mi sexo ardía de placer con tan sólo oírle, esta experiencia me estaba excitando muchísimo.

Los gemidos de Raúl empezaron a tornarse más y más fuertes, más y más seguidos …

- Me corro le dije, no lo dudé, quería oír de su boca que él también, pero no oí nada.

- Me corro le volví a repetir …

Pero Raúl sólo gemía, de vez en cuando oía movimientos de de su sexo, lo que me hacía intuir que bajaba el teléfono hasta su pene para que pudiera oír el ritmo que llevaba, de repente oí unos golpecitos en el teléfono, y supuse que lo que era, era su pene golpeándolo y un suspiro muy fuerte.

- Me corroooooooo ahhhhhhhh siiiiiiiii me corro te quiero te quiero amorrrrrrrr ahhhh

Y me corrí, mi sexo había expulsado más flujo que nunca, estaba excitadísima, aún con el vibrador entre mis muslos y jadeando.

- Te quiero.

Es lo único que oí al otro lado del teléfono.

Supuse que se había corrido conmigo, no hacía falta preguntar más.

Os aseguro, que después de esta vez, han venido muchas más, y cada una de ellas más placenteras, pero eso, es ya otra historia.

Rosarojak. Año 2003.

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