viernes, 7 de mayo de 2010

El agente 6522



Iba conduciendo hacia Madrid, tenía un encuentro con unos cuantos amigos de la facultad, habíamos quedado en pasar un fin de semana tranquilo, y me había preparado para ello, como sabía que no me iba a dar tiempo a cambiarme, pues había quedado muy justa de tiempo, había salido de casa ya preparada, maquillada y con un vestido negro, para la ocasión.

La música de un grupo latino sonaba en mi transmisor en el coche, mientras canturreaba la letra sin parar, es cierto, creo que iba a mayor velocidad de la permitida, de repente, y sin saber muy bien como, me encontré a un guardia civil dándome el alto, el susto que me llevé fue de espanto, frené como pude para no abordarlo, e intenté estar lo más calmada posible, haciendo evidentemente, caso a la autoridad.

El guardia civil me dijo que bajase la ventanilla, me pidió los papeles, y me dijo:

- ¿Sabe usted señorita, que conducía su vehículo a una velocidad de 165 km por hora?

- Perdone señor agente, no me di cuenta, iba tan sumida con la música, pensando en mis cosas, creo que es imposible, que llevara esa velocidad, pero si usted lo dice ….

- No lo digo yo señorita, lo dice el velocímetro, ¿se ha dado cuenta que es usted un auténtico peligro?

En realidad, más que darme cuenta si era o no un verdadero peligro, lo que me di cuenta es que aquel agente que me tenía un poco "acojonada" estaba buenísimo. Debía tener alrededor de 32 años, moreno, tanto de pelo como de tez, llevaba unas gafas de sol, que le hacían muy interesante, la comisura de los labios gruesa, y un cuerpo atlético.

Mientras me hablaba y me explicaba el modo de poner recursos sobre la denuncia me lo imaginaba haciendo el amor conmigo, sus fuertes manos tocándome, acariciándome, sintiendo cada centímetro de su piel.

- La verdad señor agente, creo que habría un modo más humano de solucionar todo esto, mire voy a una reunión con unos amigos, ya llego tarde, y sinceramente, no era yo la única que llevaba esa velocidad, ¿debería tener usted un poco de piedad no le parece?

No sé si vio que estaba asustada, o excitada o que es lo que vio, me obligó a salir del coche, y me llevó hacia la furgoneta de atestados que tenía camuflada entre unos matorrales.

- Mira, querida, me has gustado, tienes un escote que me está poniendo a 200, tengo servicio hasta las diez de la noche, y estoy sólo, creo que bien podemos olvidarnos de este pequeño altercado si tú me ayudas a mí …

Todo sonaba brusco, tosco, sin embargo, sus palabras me aliviaron, hacía unos cuantos minutos que deseaba follarme a la "autoridad".

Así fue como me introducí dentro de la furgoneta, allí dentro había de todo, porras, esposas, y un asiento trasero no muy cómodo la verdad, mi minúsculo vestido estaba casi por las rodillas cuando quise darme cuenta …

- Has sido mala cariño, muy mala te voy a esposar, y vas a saber lo que es ser malo, vas a tener que pagar …

Me reía porque en su cara no tenía maldad, pero si se le veía muy excitado, hice un chiste sobre cual era la porra, pues su uniforme dejaba claro que tenía algo muy abultado en el pantalón …

Sin darme cuenta, mi agente de la autoridad me esposó a la furgoneta, de pies y manos, y me arrancó el vestido salvajemente. Mi tanga, minúsculo de color negro semi transparente, era lo único que me quedaba puesto, con la boca, y como si de un animal salvaje se tratase, mi agente, me arrancó de cuajo lo poco que llevaba, dejándome así completamente desnuda y aprisionada esposada de pies y manos al furgón.

Lejos de pensar que me molestaba, estaba excitadísima, mi flujo había dejado un olor más que evidente en toda la furgoneta.

- Dios … que buena estás cariño, que tetitas más sabrosas tienes … así comenzó a chuparme las tetas, retorciéndome de placer, quería sentirle en mi sexo excitado para él, pero no podía moverme, atada de pies y manos, estaba a la merced de la autoridad.

- Eres mala -me repetía, has sido muy mala, cogió entonces su porra, y me separó con ella las piernas, mi sexo pedía guerra, y le dije que quería que me chupase mis partes más íntimas.

- Tú no quieres nada, cariño, yo soy el que manda, y harás todo lo que yo pida.

Hacer todo lo que él pidiera me sonaba gracioso puesto que atada como estaba, no veía como iba a poder complacerle, en cambio, el agente, parecía que lo tenía todo pensado, o por lo menos, lo hacía como si lo hiciese todos los días de su vida.

Me giró la cabeza, y me dijo que se la chupara.

Hacía tiempo que en realidad lo estaba deseando, quería chupársela, mamársela y hacer que se corriera dentro de mi boca, me agarró la cabeza e introdujo toda su sexo erecto en mi boca.

- Chupa, chupa, quiero correrme en tu boca cariño.

Estuve chupando un buen rato, sin poder tocarle, quizá eso excitaba mucho más, en otros encuentros sexuales que había tenido, había podido disfrutar de mis manos, de ser yo la que llevara la iniciativa, pero en esta ocasión, tan sólo estaba mi boca, así que chupé y chupé, cerré los ojos y seguí chupando …

- Ahhhhh si cariño me voy a correr en tu boca no dejes de chuparlaaa.

Dicho y echo, así fue como mi agente tuvo el primer orgasmo, dentro de mi boca, la verdad que el semen en otras ocasiones no me gustaba y evitaba tragarlo, sin embargo, no sé si por la excitación o por que, ésta vez me sabía delicioso.

Aquel agente cogió la porra, no sabía muy bien que iba a hacer con ella, hasta que le vi sus claras intenciones, quería penetrarme con aquel pedazo de instrumento, allí estaba yo, abierta de piernas, a su entera disposición, sin poder moverme, y super excitada, así fue como él me fue introduciendo poco a poco su instrumento de trabajo, su porra.

- Ahhh sí dios me voy a correr, que gusto …

No podía más, sólo pensar que estaba en un furgón, con un desconocido, atada de pies y manos y siendo penetrada por un "gran instrumento" hicieron el resto.

Al oír que me iba a correr, sacó rápidamente la porra de mi sexo, y comenzó a darme unas lametadas sorbiendo así todo mi jugo sexual … Que esta vez había sido en gran cantidad.

Me soltó las manos, y los pies, por un momento me sentí libre, le dije que quería sentir su sexo dentro de mí, y me dijo que no lo dudase, que él también lo quería.

Me puso contra la pared de la furgoneta, de espaldas a cuatro patas, y comenzó a darme lametadas en mi culo, había tenido alguna vez sexo anal, pero siempre ayudada por la vaselina, nunca sin ella, pero no sé que me daba, que mi agente no estaba muy dotado de estos instrumentos en su furgoneta.

No hizo falta vaselina, mi agente, comenzó a chuparme el culito de manera espléndida, suavemente, y después metiendo su lengua todo lo profundo que podía, como si fuera un pene, con los dedos, me estimulaba el clítoris, y con su lengua, mi culo.

- Te la voy a meter todita cariño, vas a sentir mi leche en tu culo.

- Me va a doler …

Pero no, estaba equivocada, estaba tan excitada, tan lubricada, que su sexo, alucinantemente, entró dentro de mi culito sin ningún tipo de problema, sus manos seguían en mi sexo, introduciendo dos de sus dedos, sus movimientos eran más y más acelerados …

- Me corro, cariño ahh siiiiiiii

- Yo también me voy a correr agente ….

Me di cuenta que ni siquiera sabía su nombre, pero no eran momentos para preguntárselo, inmediatamente, nos corrimos, conjuntamente, fue delicioso sentir su semen dentro de mi culo, a la vez que mi sexo chorreaba de placer.

Me miró a los ojos y me dijo:

Agente 6522 a su entera disposición bella dama.

Ni que decir tiene que la denuncia fue anulada.

Rosarojak. Año 2003.

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