sábado, 22 de mayo de 2010

Más normal de lo que parece



Estoy sentada delante de tí, en la disco hay tanta gente que a menudo no puedo ver tu figura sentada frente a mí.

No me importa, me insinuo porque desde hace unos minutos, al ver como bebías de tu vaso, mi cuerpo decide ir a por tí.

Acabas de encender la llama de mi deseo.

Y mi cuerpo tiene que poseerte sea como sea.

Abro una y otra vez mis piernas, cuando veo que miras mi presencia, mi intención es la de encender tu deseo.

Espero que seas tú el que se acerque a mí.

Mis ojos te piden algo más que una conversación de pupilas.

Mis manos hacen insinuaciones para que te acerques.

Acaricio mis labios una y otra vez pasando disimuladamente mi lengua por ellos, para que veas como los humedezco.

Desabrocho un botón más de mi blusa, con disimulo, intentando parecer que es por el calor, pero mi intención es otra.

Es normal que yo quiera que seas tú el que dé el paso, no deseo que pienses que soy fácil.

Y te miro desafiante.

Y una vez más entrecruzo mis piernas.

Puedo ver como tu mirada ya no se aleja de ellas, las resigue en cada movimiento.

Hasta que te acercas a mí, con tu vaso en la mano y la boca entreabierta.

Me miras fijamente y se desata la hoguera.

Me enseñas las llaves de tu coche, y sin más nos alejamos del barullo que nos molesta.

Salimos de la sala, mis pechos ya te marcan el deseo.

Y nos adentramos en el auto con sólo una idea.

Y una vez dentro, lo conduces hasta un motel.

Me gusta esa idea, libertad para agitarse y nadie nos conoce ….

En las escaleras que dan acceso a la habitación tenemos el primer contacto, tus manos pasan por mis pechos mientras me atrapas contra la pared, aprontándote contra mi cuerpo deseoso por tenerte.

Tu lengua se abre paso entre mis labios.

La saliva exclama por hacer un puzzle entre tu boca.

Y nos alimentamos el uno del otro.

Como podemos entramos en la estancia que nos espera.

No podemos casi ni cerrar la puerta, por que nuestros cuerpos ya están unidos en uno solo.

Las ropas quedan tendidas sin orden por todo el suelo.

Sin tregua, mi cuerpo se hace tuyo, el tuyo, se retuerce en el mío.

Mis manos se apoderan de tu sexo, gotea y no puedo esperar a beber de él, te entrego mi boca.

Apuro cada gota que escurre tu glande y lo succiono para ordeñarte aún más ….

Tu cuerpo se agita recostado en la cama.

El mío te pide ser invadido, y atrapo una de tus manos obligándola a penetrar en mi sexo ….

La ayudo a deslizarse por las partes que me dan más placer.

Mientas busco una salida por tu pene con mi lengua recorriendo tu glande, con suavidad.

Una vez más te agitas, e interrumpes mi mamada para detenerte, el estado de excitación es tal que llegas a tu límite.

Bajas por mi pecho y llegas a la cima de mi sexo, limpio de bello, de todo aquello que pueda molestar.

Entras por él, iniciando con tu lengua un masaje rotativo sobre mi clítoris, ya humedecido.

Mi botón crece entre tu aliento y tus lamidos …….

Bajas la lengua endurecida, hasta saciarte con mis labios más excitantes.

Me retuerzo.

Gimo y estallo en placer, mientras uno de tus dedos, a la par que me succionas, penetra por mi sexo …….

Las contracciones de mi sexo aprisionan tu dedo.

Te pido, te exijo ser penetrada.

Y rabioso como un animal.

Entras en mí, con furia con fuerza.

Te agitas de forma brusca y me gusta ……

Tus genitales al chocar contra mis muslos, están duros.

Me gusta y el calor llega a mis entrañas, he de decírtelo, he de gritarlo.

Ahora ……….. sí …… háztelo, te lo suplico, entra en mí y reviéntame las entrañas.

Por favor ……. ahora ….. sí ……………………..

Mi cuerpo bajo el tuyo hace y dibuja ochos, mientras tú entras y sales.

Llega mi orgasmo, y al sentir mi humedad … mi calor ….. estallas.

Me llenas de tí, de tu leche, la fuerza con la que sale disparada, me quema.

Ummmmmmmmmm.

Me siento saciada.

Te miro, y veo la sonrisa de un niño en tu cara.

El poema de un placer consumido en tus gestos.

Nos apartamos.

Por cierto mi nombre es, Mimi.

Yo soy Víctor.

Nos extendemos uno frente al otro, mirándolos, acariciándonos.

Y consumimos las horas ya pagadas en el motel.

Después de ducharnos, dormimos.

Abrazados ……… el amanecer traerá un día más.

Y quedamos en reencontrarnos por la noche.

El sexo contigo, es mágico.

Por lo que estoy segura de que habrá más.

Esta noche tenemos una cita.

Deseo que corra las horas, soy tuya, y quiero ser aún más tuya.

No tardes en llegar.

Deseo. Año 2003.

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