
Un lluvioso invierno en Londres, agua que no dejaba ver más de un metro delante mía, iba chorreando, la ropa empapada, cuando una puerta de una casa, se abrió en la cual asomaba un enanito, con cara de bueno y simpático, por favor, pase usted hasta que descampe, que tengo una hoguera encendida y podrá calentarse y secarse.
Ante el frío que tenía y la verdad no tenía donde ir, decidí entrar y dejar mi equipaje en la estación de autobuses y luego ir a recogerlo, cuando descampase.
El enanito se presentó se llamaba Pedro y era muy simpático, me ofreció una ducha de agua caliente y ropa seca, la verdad con el frío que tenía, acepté, me metí en el cuarto de baño y me trajo la ropa, como era de suponer una camiseta de él, a mí escasamente me tapaba los pechos, y bueno los pantalones sin comentario, me quedé la toalla liada alrededor de mi cintura como si fuera una falda, con una gran raja, pero por lo menos estaba seca y mi cuerpo entraba en calor; cuando salí del baño había preparado una sopa caliente, y me senté en la mesa.
Al sentarme la toalla se me abría y mi coño quedaba al aire a merced de cualquier ojos que quisieran mirar, a Pedro sólo se le caían cosas al suelo, al principio pensé, que sólo era coincidencia, pero luego me dí cuenta de que lo hacía a propósito, claro con las vistas que tenía normal, yo ya empecé a provocar y empecé a acariciarme suavemente el clítoris, y él se ponía rojo, rojo, parecía que iba a explotar, entonces comencé a masturbarme con el dedo, y notaba que él a la vez se acariciaba su pene.
Entonces se levantó sobresaltado y se fue corriendo a la cocina, y cuando regresó le acompañaba un pastor alemán, precioso esbelto y que atendía al nombre de King, me le presentó y el animal se vino corriendo y todo su afán era chuparme el coño, yo me resistía, pero él metía su cabeza, intentando separarme las piernas, y al final cedí.
Empezó a lamerme con fuerza, tenía la lengua rugosa pero ardiente, y Pedro se reía, cada vez separaba más las piernas para que el perro pudiera lamerme más adentro, qué placer, era algo que nunca había experimentado, entonces Pedro me aconsejó que me tirara al suelo y me pusiera a cuatro patas como un perro, como era tal el gusto que sentía le obedecí, sin saber que lo que Pedro estaba buscando era que el perro me follara mientras él se hacía una paja.
Me puse a cuatro patas y el perro se puso encima y me la metió a la primera me abrazaba fuertemente con sus patas y se movía como si estuviera poseido, pero lo peor de todo es que a mí me estaba gustando, y yo gemía de placer y le animaba que me apretara más, al rato sentí algo cálido dentro de mí, King se había corrido dentro de mí, sacó la verga y empezó a lamerme, y seguía hasta que me corrí.
Me quedé tirada en el suelo, sin poderme mover por el placer que había sentido, y Pedro me acompañó a una habitación para que me acostara y durmiera un poco.
No tardé mucho en dormirme, y cuando más profundamente estaba dormida, noté que alguien me andaba por el culo, cuando me desperté cual fue mi sorpresa, al ver a Pedro encima mía chupándome el ano, y metiéndome el dedo en el culo, y me dijo que él tenía una polla pequeña y por el único sitio que podía joderme para correrse era por el culo, y que la estancia tenía que pagársela de alguna manera, me le quise quitar de encima, pero me había atado las manos y no podía moverme, al final me penetró y la verdad tan pequeña no la tendría porque me hizo daño, empezó a moverse rápidamente y me decía toma puta con el perro sí, pues ahora me toca a mí, y gemía el muy cabrón de placer, hasta que se corrió y luego me metió la verga en la boca para que me tragara su semen y se la quedara limpia.
La verdad que yo ya empezaba a entrar en calor y a ponerme cachonda, y le pedí por favor que me chupara el coño, y me desató y empezó a mamar de mis tetas y bajo su lengua por todo mi abdomen hasta llegar a mi clítoris el cual empezó a chupar y chupar, succionaba de él y me metía los dedos por el coño y por el culo, me hizo estremecer de placer, y al final decidió follarme por delante y como era pequeño a la vez que me follaba me chupaba las tetas, me ponía los pezones duros y eso me excitaba mucho, y se movía encima mía como si fuera de juguete, pero la verga la tenía pequeña pero juguetona, y consiguió algo maravilloso, nos corrimos los dos a la vez, se quedó dormido encima mía como si fuera un gran muñeco de peluche.
A la mañana siguiente me levanté, ya no llovía, cogí mi ropa me vestí y me fui, y mientras caminaba hacia la parada de autobuses me di cuenta, que los buenos corazones se habían acabado y que nadie hacía nada por nada.
FIN.
Damanocturna. Año 2003.
Ante el frío que tenía y la verdad no tenía donde ir, decidí entrar y dejar mi equipaje en la estación de autobuses y luego ir a recogerlo, cuando descampase.
El enanito se presentó se llamaba Pedro y era muy simpático, me ofreció una ducha de agua caliente y ropa seca, la verdad con el frío que tenía, acepté, me metí en el cuarto de baño y me trajo la ropa, como era de suponer una camiseta de él, a mí escasamente me tapaba los pechos, y bueno los pantalones sin comentario, me quedé la toalla liada alrededor de mi cintura como si fuera una falda, con una gran raja, pero por lo menos estaba seca y mi cuerpo entraba en calor; cuando salí del baño había preparado una sopa caliente, y me senté en la mesa.
Al sentarme la toalla se me abría y mi coño quedaba al aire a merced de cualquier ojos que quisieran mirar, a Pedro sólo se le caían cosas al suelo, al principio pensé, que sólo era coincidencia, pero luego me dí cuenta de que lo hacía a propósito, claro con las vistas que tenía normal, yo ya empecé a provocar y empecé a acariciarme suavemente el clítoris, y él se ponía rojo, rojo, parecía que iba a explotar, entonces comencé a masturbarme con el dedo, y notaba que él a la vez se acariciaba su pene.
Entonces se levantó sobresaltado y se fue corriendo a la cocina, y cuando regresó le acompañaba un pastor alemán, precioso esbelto y que atendía al nombre de King, me le presentó y el animal se vino corriendo y todo su afán era chuparme el coño, yo me resistía, pero él metía su cabeza, intentando separarme las piernas, y al final cedí.
Empezó a lamerme con fuerza, tenía la lengua rugosa pero ardiente, y Pedro se reía, cada vez separaba más las piernas para que el perro pudiera lamerme más adentro, qué placer, era algo que nunca había experimentado, entonces Pedro me aconsejó que me tirara al suelo y me pusiera a cuatro patas como un perro, como era tal el gusto que sentía le obedecí, sin saber que lo que Pedro estaba buscando era que el perro me follara mientras él se hacía una paja.
Me puse a cuatro patas y el perro se puso encima y me la metió a la primera me abrazaba fuertemente con sus patas y se movía como si estuviera poseido, pero lo peor de todo es que a mí me estaba gustando, y yo gemía de placer y le animaba que me apretara más, al rato sentí algo cálido dentro de mí, King se había corrido dentro de mí, sacó la verga y empezó a lamerme, y seguía hasta que me corrí.
Me quedé tirada en el suelo, sin poderme mover por el placer que había sentido, y Pedro me acompañó a una habitación para que me acostara y durmiera un poco.
No tardé mucho en dormirme, y cuando más profundamente estaba dormida, noté que alguien me andaba por el culo, cuando me desperté cual fue mi sorpresa, al ver a Pedro encima mía chupándome el ano, y metiéndome el dedo en el culo, y me dijo que él tenía una polla pequeña y por el único sitio que podía joderme para correrse era por el culo, y que la estancia tenía que pagársela de alguna manera, me le quise quitar de encima, pero me había atado las manos y no podía moverme, al final me penetró y la verdad tan pequeña no la tendría porque me hizo daño, empezó a moverse rápidamente y me decía toma puta con el perro sí, pues ahora me toca a mí, y gemía el muy cabrón de placer, hasta que se corrió y luego me metió la verga en la boca para que me tragara su semen y se la quedara limpia.
La verdad que yo ya empezaba a entrar en calor y a ponerme cachonda, y le pedí por favor que me chupara el coño, y me desató y empezó a mamar de mis tetas y bajo su lengua por todo mi abdomen hasta llegar a mi clítoris el cual empezó a chupar y chupar, succionaba de él y me metía los dedos por el coño y por el culo, me hizo estremecer de placer, y al final decidió follarme por delante y como era pequeño a la vez que me follaba me chupaba las tetas, me ponía los pezones duros y eso me excitaba mucho, y se movía encima mía como si fuera de juguete, pero la verga la tenía pequeña pero juguetona, y consiguió algo maravilloso, nos corrimos los dos a la vez, se quedó dormido encima mía como si fuera un gran muñeco de peluche.
A la mañana siguiente me levanté, ya no llovía, cogí mi ropa me vestí y me fui, y mientras caminaba hacia la parada de autobuses me di cuenta, que los buenos corazones se habían acabado y que nadie hacía nada por nada.
FIN.
Damanocturna. Año 2003.
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