lunes, 17 de mayo de 2010

La bibliotecaria



Las 09:00 horas de la mañana, tengo que entrar de los primeros para poder elegir un buen lugar donde poder repasar los libros tranquilamente, ¡malditas oposiciones!

Bueno parece que ya están abriendo las puertas de la biblioteca.

Suerte que a estas horas no hay demasiada cola.

Aquel sitio me parece bueno, apartado y bastante solitario, justo lo que necesito para poder estudiar mejor.

Tengo la mesa de la bibliotecaria, justo en frente, total, no me importa, tiene más años que Tutancamon, tendría que estar disecada.

Voy a por mi libro, no hay demasiada gente, espero que esté en su lugar.

Me acerco a la estantería y lo veo, bueno ya eres mío preciosidad de tocho, vaya tostón me espera esta mañana, todo sea por las opos.

Regreso a mi mesa.

¡Madre mía! …………………………

¿Dónde esta la vieja bibliotecaria? .....................................

Mi mirada se clava en una joven de unos veintitantos años, esbelta, delgada con minifalda, y unos ojos de impresión.

Sus pechos apuntan hacia los libros sin necesidad de alzar sus dedos.

Mi mente se está excitando.

(Si yo te pillara) …………..

Me siento abriendo mi libro, con la intención de hincar los codos.

No puedo concentrarme, mi mirada se aleja de las líneas …… Se dirige a ella.

No puedo más necesito ir al baño.

Me levanto y al hacerlo, he de pasar por su lado, puedo ver perfectamente como se dibujan sus pechos bajo la blusa blanca.

Es preciosa, me mira y en silencio, me saluda.

Continuo caminando y sin querer me doy la vuelta para verla otra vez.

Por debajo de la gran mesa, sobresalen sus piernas cruzadas, se le ve el inicio de las bragas, estoy muy excitado.

Acelero el paso.

Me adentro en el lavabo.

Una vez allí solo, mi calentura es tal que necesito mojarme la cara, pero no puedo alejarla de mi mente, esas piernas …………………………… ese culo en forma perfecta, esos pezones mirando al cielo.

Mi sexo quiere estallar y decido que lo más sabio es darle rienda suelta a la sabia naturaleza.

Me introduzco en un WC, con puerta.

Y una vez dentro, dejo que sea mi mente la que no olvide la imagen, de esa mujer perfecta que esta desatando mis instintos sin saberlo.

Saco de mis pantalones mi pene que está muy erecto, demasiado como para reprimirlo.

E inicio con él, un masaje con la idea de llegar a un orgasmo.

La perfección de la chica no se aparta de mi mente y mientras me masturbo, imagino que es ella la que me succiona con su boca.

Que son sus pechos los que acarician mi pene.

Me siento muy excitado.

Demasiado como para reprimirme, y continuo mi masaje de placer, mi mente la ve, a cada movimiento.

Y noto como en mi pene, se amontona mi esperma pidiendo paso para salir sin espera, acelero mi masaje.

Llego al orgasmo, allí oculto, en un WC.

Sólo con mi bibliotecaria.

Despacio, me limpio, y me lavo las manos.

Mi cara dibuja una amplia sonrisa, salgo y la miro, con un guiño cómplice.

Me sonríe, baja su mirada.

La tengo justo en frente.

No creo que tarde en dar otro viaje al lavabo.

Deseo. Año 2003.

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