viernes, 14 de mayo de 2010

Instintos .....



Si hay algo que puede hacerme entrar en locura, eso es:

El brillo de unos ojos.
La cadencia de unos movimientos.
Una nuca.
Y unos pies femeninos, con o sin zapatos.

Cuando acaricio una de estas zonas, la beso o las huelo, tengo la impresión de que ella me pertenece todavía más, en profundidad.

Busco:

1. Suavidad.
2. Calor.
3. Energía.
4. Sensualidad.
5. Dulzura.
6. Erotismo.
7. Comodidad.

Un sinfín de cualidades, que despiertan en mis instintos animales.

Sólo el poder contemplar unos andares ligeros, sensuales, me hacen soñar, imaginar que es mía, que la poseo.

Imagino, que acaricio esos dedos, y mi sexo se excita, los chupo, y el triángulo de sus bragas es mío, esperándome.

El zarandeo de unas caderas, me proporcionan el deseo de agarrarlas, asirlas con fuerza, hasta arrancarle la ropa, para hacer de ese movimiento mi mejor momento de placer.

Una nuca, el pelo mostrándola, me hacer querer recorrer desafiante cada milímetro de ella con mi lengua.

Unos ojos brillantes, serenos, dulces, hablan por sí solos.

Con una mirada así, mi sexo estalla en placer.

Deseo hacerla mía, y rozar cada partícula de su piel.

Unos pies, femeninos.

Siento el roce de éstos por mi cuerpo, primero con medias, sensuales, después …………… despojados de ellas ……….. Por mi sexo, acariciándolo, con maestría ……. Dulzura ………. calor.

Cada una de estas cosas, hace que estallen en mi mente de hombre, las sensaciones de deseo, placer, amar y ser amado, arrancar cada prenda como un animal en celo, mientras ella, se retuerce bajo mi cuerpo, mirándome.

Mis manos en sus pechos, rojos por mis caricias insaciables, mi sexo húmedo, grande, excitado.

Sus ojos, mirando con brillo y aturdidos, pidiéndome más, mis dedos en todas partes, los suyos en su boca succionándolos, para mí.

Mis ojos, contemplan la escena, me siento deseoso de poseerla, se lo pido.

La manejo a mi antojo, como animal que soy ……… ella retorcida por espasmos de placer, yo excitado por ver como se excita, su sexo depilado, limpio, todo mío, insinuante.

Mi sexo, deseando estallar.

Unos labios entre abiertos, para succionar mi pene, una lengua ardiente y húmeda, para lubricar mi glande.

Unas manos tiernas, para masajear mi miembro, mi espalda, mis orejas, mi piel.

A cada momento, en cada rincón, por cada calle.

Puedo ver mis deseos y sueño con ellos.

Cuando encuentro las fuentes que proporcionan mis deseos las disfruto, y es a cada hora del día.

Cuando la tengo en mis brazos, las poseo introduciéndome en ellas, como un ladrón de cuerpos, disfrutando del sexo, disfrutando de sus cuerpos.

Haciéndolas deseosas de mi erección y dándoles todo lo que me piden.

Así hasta llegar a un orgasmo, placer máximo.

Quizás, mañana seas tú la que se cruce en mi camino.

Lo deseo.

Deseo. Año 2003.

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