viernes, 14 de mayo de 2010

Susurros ......



Tengo hora de consulta, como otro paciente más.

Espero en la sala, a que se pronuncie mi nombre y se me indique el número de la puerta a la que he de acudir.

No me gustan las salas de espera, la gente nos examinamos los unos a los otros por aburrimiento.

- Silvia López, pase a la consulta 19 por favor.

UHF, menos mal, el hombre que tenía enfrente me estaba desnudando con la mirada, me siento nerviosa, no me gusta que me miren así.

Acudo a mi puerta, llamo para avisar que estoy allí.

No me responde nadie, por lo que uso de nuevo mis nudillos, y espero una respuesta.

Nada …………………………….

Abro y decido entrar, no hay nadie, opto por sentarme ……….. Espero ……………

Una voz me deslumbra, tras mis espaldas, la escucho diciendo:

- Perdón salí un momento a por un café, espero que no esté molesta.

Su voz …………. Profunda, sensual, acariciante, no necesito verlo para sentirme bien, sé que es perfecto.

Se muestra ante mí para sentarse, me extiende su mano para saludarme.

- Hola soy el Dr. Luis.

Dígame ¿qué le sucede?

No tengo palabras, por lo que espero un momento respiro y respondo con la suavidad más sensual que sale de mi garganta.

- Hola Dr. Bueno mi presencia es por que hace una temporada que tengo pensado en cambiar de anticonceptivo, y creo que lo mejor es que me los recete UD. antes de comprarlos yo por mí cuenta.

- ¿Te molesta que te llame Silvia?, sin el UD., la verdad, no acabo de acostumbrarme.

- No, la verdad es que te estaré muy agradecida, no me gustan para nada los tratos de UD.

- Perfecto, creo que nos llevaremos bien.

Su voz, me hace estremecer, es perfecta.

- Bueno antes de nada tengo que explorarte, no te haré daño, lo prometo. Pasa detrás de la cortina y te quitas la ropa por favor.

Lo intento, creedme que intento estar tranquila, pero tras la cortina puedo escuchar su respiración, intento bloquear mi mente, pero me es imposible, bajo la cremallera de mi falda, la hago descender por mi cuerpo hasta que llega al suelo, la doblo y coloco en la silla. Deslizo las medias por mis piernas hasta mostrar mi cuerpo desnudo.

- Silvia, cuando estés, te tumbas en la camilla y me llamas, ¿vale?

Me miro antes de desprenderme del tanga, (si estoy bien) y lo deslizo poco a poco por mi piel, descendiéndolo al igual que el resto de mi ropa.

Suena el teléfono, Luis contesta.

Esa voz, me retuerce el pensamiento, me siento aturdida, y empiezo a sentir calor.

Intento incorporarme en la camilla, en silencio, necesito el sonido de esa voz como al aire que respiro.

Me arden las entrañas.

Espero a que acabe la conversación, para decirle que estoy preparada, pero antes de poder hacerlo, escucho su voz una vez más.

- Silvia, (abriendo la cortina, una mano perfecta y asoma su cabeza). Perdóname. Siento la espera.

- Mira, estoy pensando en recompensarte, ahora te exploro para ver que todo esta correcto y hablamos, he de ganarme tu perdón, (me sonríe).

Mi mente estalla, mis sentidos encienden una llama en mi interior que me quema, lo miro y respondo con otra sonrisa.

Me mira, cada vez que me habla, mira mis ojos, me siento excitada, intento controlarme.

- Tranquila Silvia, sólo será un momento.

Introduce un dedo en mi sexo, mi mente imagina otras cosas, creo que lo sabe, pues no deja de sonreírme.

Noto como me humedezco, y siento como sus dedos escarban en mi interior, (no es la primera vez que acudo a una de estas consultas, y noto la diferencia).

- Todo bien por aquí, ahora respira hondo, y tranquila.

Eso es lo que intento, pero imagino sus dedos en mi interior y no puedo contener un suspiro apagado en forma de gemido.

- Perdona, Silvia, ¿te he hecho daño?

- No, Luis tranquilo. No sé qué me sucede, estoy muy nerviosa.

- Parece estar todo bien, ahora si no te importa, revisaré tus pechos, ¿puedes desabrocharte el sujetador?

- Sí, un momento.

Mi nerviosismo es latente, me cuesta, no puedo, Luis lo nota y me ofrece ayuda, sus manos rozan mi espalda, me siento deseosa y no deseo que se alejen de mi piel.

Al darle las gracias y girar mi cabeza, mis labios quedan a la altura de los suyos.

Sin querer se rozan …………………..

Ese sabor, esas palabras, esa ternura y esa voz retumban en mí, sin darme cuenta, una de mis manos lo agarra por el cuello, lo atraigo hacia mí, y le doy a probar mis labios húmedos por mi saliva.

Luis, me corresponde, nuestras lenguas se enlazan, mi sexo se humedece y mis manos lo agarran con fuerza, desciendo mi boca, parándome en su nuez, es fuerte, sensual, la chupo, muy lentamente, él, se deja, mientras una de sus manos roza mis pechos.

Con la ayuda de mi cuerpo, lo situó entre mis piernas, abiertas en la camilla, alzadas en el potro, al quedar la parte inferior de mis rodillas libres, puedo apretar su cuerpo contra mi sexo.

- Luis, ¿tú también estás excitado?

- Sí, Silvia, más de lo que he estado nunca.

- No dejes de hablarme, por lo que más quieras, y hazme el amor, ahora, pero no calles, susúrrame ………………………………..

Deslizo una de mis manos bajo el blanco pantalón de goma, es sencillo, Luis me habla.

Le deseo, y su voz me excita, abro paso hasta colocar su miembro dentro del mío.

La camilla se desliza, hasta encontrar un tope contra la pared, está dentro de mí, ardiente, y no deja de hablarme.

Mis pechos en su boca, deleitándose con ellos, mi sexo ocupado, por su miembro, y ese movimiento de placer, buscando un escape.

Luis, no calla, mordisqueo el lóbulo de su oreja, mi cintura se zarandea, y veo sus ojos brillantes, perdiendo la mirada.

- Silvia ¿Qué me has dado?

- No pares Luis, no pares ……………………………….

Mis manos agarran su culo con fuerza, lo atraigo hasta mí, intento que me rompa, me gusta esa sensación, mientras me habla.

Callamos los gemidos de placer, y llegamos a un orgasmo en silencio, mirándonos a los ojos, una mirada fija pero a la vez perdida.

Nuestros cuerpos humedecidos, se despegan.

Sé, que estamos intentando entender lo que acaba de pasar.

Lo miro, me habla, esa voz ……… esas palabras ………….

- Silvia, acabo mi turno en 30 minutos, ¿me esperas?

- Estaré en la puerta.

Salgo aturdida de la consulta, no puede ser real.

Me siento llena, feliz, y sus susurros están en mi mente.

Acaba de empezar una nueva vida para mí.

Deseo. Año 2003.

No hay comentarios:

Entradas más populares del blog