viernes, 14 de mayo de 2010

Imaginaciones



Estoy seguro de que no te imaginas lo que pasa por mi mente, cada vez que te veo sentada.

En silencio, frente a mí, concentrada, con tus piernas cruzadas bajo la mesa.

No puedes ni imaginarte lo que pasa por mi imaginación.

Cuando más te deseo es, cuando vistes con la falda gris.

Sí, la de la raja lateral, que deja al descubierto tus piernas, insinuantes.

Y lo que más me atrae de tí, es que ni tan solo te propones excitar de la forma que lo haces.

Todo en tí, es tan natural.

Son mis ojos, los que buscan un asomo en tu ropa, un botón que se desabrocha para deleitar mis más ocultos instintos.

Un corte en una falda, para poder imaginar lo que hay hoy, entre esas piernas que ocultas con medias.

Las medias me excitan, me excita verlas, rozarlas, sentirlas, tocarlas, olerlas.

Hoy vistes una falda estilo tejano, muy ceñida que deja dibujar tu silueta de mujer, tus medias, y una blusa que estimula mis ideas.

Quiero imaginar que estoy absorbiendo esos pechos, masajeando, chupando y que tú estas tendida, dejándote hacer, mostrando placer a cada caricia que te dedico.

Noto la excitación entre mis piernas, siento como crece y esta vez no intentaré ocultarla.

No es la primera vez que tengo que salir disparado para el lavabo, a desfogar todo el calor que mi cuerpo emana.

Mientras tú permaneces sentada, sin imaginar.

Puedo ver la forma de tus pezones, rosados, dulces, erectos.

Y decido lamerlos …………………. Me encanta el sabor.

Puedo ver el triángulo que forma tu sexo, cuando tienes las piernas cruzadas.

Aún recuerdo el día que nos adentramos en el despacho para hacer de nuestro calor, sexo vivo.

Estaba tan excitado, te deseaba tanto ……………………………

Tan solo una mirada tuya me consume.

Mis manos rozaban tu cintura, mientras mirabas mi torso desnudo, abrazados, en la oscuridad, mi miembro se apretaba contra el tuyo, insinuante haciendo muestra de presencia.

En tus ojos, adivinaba que me pedías más.

Mi boca buscó la tuya, y la besó hasta saciarme ……………….. Mi lengua entró en tu garganta.

Mis manos acariciaban tu cuerpo.

Pero tus manos estaban demasiado ocupadas con mi pene, como para darte cuenta.

Me masturbabas para crear así mi erección, de tal forma que pudiera estar estallando a la hora de penetrarte.

Tus bragas por las rodillas, mis dedos en tu sexo.

Entrando y saliendo de él …………………………………………………….

Te arrodillaste delante de mi cuerpo, e introdujiste mi pene en tu ardiente boca, primero jugaste con él, te deleitaste con mi glande, tu lengua no dejaba de jugar con él.

Después lentamente, me lo absorbías, poco a poco.

Cada vez más adentro de tu garganta.

Te gustaba.

Tu lengua no dejaba de acariciar mi glande mientras chupabas.

Mis manos te recorrían entera, parándose en tu culo, donde hallaron cobijo.

Continuabas succionándome, y con los dedos jugueteabas con mis testículos, el placer estaba apunto de estallar.

Te pedí penetrarte.

Y tus piernas se abrieron para mí, dejando a la vista un sexo húmedo, caliente, que me llamaba.

Lo acaricié, para comprobar si estabas excitada, me gustó el tacto.

Introduje mi miembro en tí, abriéndome paso entre el bello y el calor ……………………. Era demasiado.

Mi cuerpo no resistiría mucho más, te pellizqué los pezones mientras te pedía más movimiento.

Respiraba en tu oreja, con la intención de provocar en tí el estado máximo.

Y jadeando me dijiste, ……………………

Ya, ya ………….

Me suplicaste ……………………..

¡Háztelo!, ¡Ahora!, sí.

Um …………………….. Más, más.

Llegamos juntos a sentir el calor de nuestros sexos.

Nos humedecimos a la vez.

Y no cesamos hasta que el cuerpo no nos respondía.

Me miraste y sonriente dijiste.

Mañana más …………………………………………………………..

UHF, lástima que solo sean imaginaciones.

Deseo. Año 2003.

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