domingo, 23 de mayo de 2010

Hoy domino yo



Está claro que ver nuestra imagen reflejada en el espejo, mientras las manos nos estimulan mutuamente, hace que la excitación crezca.

Observar como aumenta la respiración.

Las agitaciones.

Los instintos más profundos cobran vida y se exteriorizan.

Esta vez quiero probar algo nuevo con mi cuerpo, quiero ver como reaccionas a diferentes pautas en el rito precedente al sexo.

Por lo que, ahora mismo me desnudo, mis manos se apoderan de mis ropas y las alejan de mi cuerpo, las lanzo lo más lejos posible.

Me miras, como cada vez que te insinuo mis ganas de ser poseída o según de poseerte.

Hoy quiero poseerte.

Por lo que después de desnudarme ante tu mirada, me miro en el espejo.

La imagen que veo, me excita, y es mi imagen, el duplicado de mi cuerpo.

Me acerco a tí, estás mirando cada paso que doy, lo acumulas en tu mente y es algo que te llena, lo sé, por el volumen de tu miembro.

Inicia una escalada que da paso a que tu glande asome entre tu vientre y la goma del calzoncillo.

Umm ……

Me animo.

Me gusta esa sensación de ser la única que te posee, de mandar yo sobre tu cuerpo, de dominar la situación.

Me arrodillo ante tí.

Desenfundo totalmente tu pene, agitado rebota, y emana calor.

Con mis manos agarro mis pechos, los uno pero antes he colocado tu pene entre ellos.

Masajeo esa parte de tu cuerpo que está en crecimiento y puedo notar como la piel se desprende, en mis subidas y bajadas.

Ante tu mirada, saco mi lengua ……. intento hacer que esté muy mojada, y además la endurezco, para que puedas sentir mejor el roce en la piel desnuda de tu glande.

Te miro y meneo la lengua como una serpiente, sin parar, cada vez que sale de entre mis pechos.

Y después se esconde una vez más …….

Tu cara comienza ha cambiar de color, los ojos pierden su rumbo e intentas dominar la mirada, pero no puedes.

Tus pupilas se confunden, entre tu glande, mis pechos, los pezones que acaricio mientas te masturbo con mis tetas y mi lengua viperina que se deja ver solo para pasearse por tu sexo excitado cada vez que asoma entre mis carnes.

Estas tan excitado que no sabes que hacer con las manos, has de sujetarte, y las colocas de forma que no puedas perder equilibrio.

Dejo uno de mis pechos para con esa mano ya libre, pellizcar tus testículos, mientras continuas siendo acariciado por mis pechos y lamido por mi lengua.

Tu cuerpo se arquea, intentado que mi boca se abra.

Pero yo domino y no es mi intención por ahora.

Las gotas emanan de tu glande, la pequeña rajita que culmina tu pene se abre para emanar las gotas, las mismas que me indican el estado de excitación.

Mi cuerpo se separa del tuyo, lentamente, y ahora alojo tu sexo entre mis muslos.

Los relajo para ascender una vez más por tu miembro.

Te masturbo con ellos …… la sensación es placentera, cada vez que asciendo tu cuerpo se contrae para intentar adentrarse entre mi cuerpo.

No te dejo, y continúo con mi juego de sensaciones.

Las manos te agarran el culo, y el contacto con él, me hacen notar como los músculos se contraen y se relajan.

Es la lucha de tu cuerpo por penetrarme.

Ante tu mirada …. me separo un poco.

Impregno de saliva la palma de mi mano, y me acaricio ante tu mirada.

Cada vez mis paseos por mi propio sexo se aceleran más.

Mientras tu mano no deja que tu miembro decaiga.

Mis dedos abren mi sexo, mis labios vaginales se llenan de saliva, mis yemas pasean por mi clítoris dando forma a mis deseos.

Una vez excitada, adentro mis dedos por él.

Continuo …. mientras me miras y te masturbas.

Es la hora..Quiero que entres, y dejo que mi cuerpo se relaje para que te adentres por él.

Una vez más, estamos en la cima del sexo.

Mi cuerpo se confunde con el tuyo dando paso al sentido y el placer que los dos deseamos y queremos.

Estallas por que el estado en el que te he dejado no es para menos ….

Tu líquido entra disparado entre mi cuerpo, el calor me llena y de mi garganta estallan, los sonidos propios, del momento culminante.

Estallamos, y nuestros cuerpos se relajan para dar paso, a la relajación de nuestros cuerpos, a pesar de que los latidos que comprimen los terminales de ellos.

Nos relajamos uno contra el otro mirándonos, sintiéndonos llenos.

Deseando reposar para reiniciar el juego que acabamos de sentir, una vez más estallamos y descansamos juntos, unidos.

Sólo sé que me gusta dominarte, y me gusta hacerte mío.

Deseo. Año 2003.

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