domingo, 23 de mayo de 2010

Deja que fluya, está en tí



Como puedo decirte lo que hay en mi mente, como confesarte que te quiero, pero que no es precisamente el amor que me pides.

Me duele saber que mi clase de amor no es el que esperas de mí, por o que esta noche, seré clara, hablaremos una vez más pero no quiero perderte.

Estamos en la sala de casa, después de cenar una vez más, reposamos mirando la tele, no hay conversación, la rutina se ha apoderado de nosotros.

Yo romántica empedernida, esperaba otra cosa en una relación, pensaba que el amor era eterno, pero la vida se transforma, y nos cambia.

Hace tanto que nos conocimos, que ya no recuerdo las veces que he intentado cambiar.

Me siento frente a tí.

Desconecto con el mando la televisión.

Te miro a los ojos decidida, pero al hacerlo descubro que tengo que intentarlo una vez más.

No puedo dejarlo todo perder por la falta de interés.

Inconscientemente, frente a tí, mientras me miras sin entender, me suelto el pelo, lo agito y te arranco el mando a distancia de las manos, lo lanzo sobre el sofá.

No dejas de mirar mientras las pupilas de tus ojos se agrandan, y esa situación me gusta, te tengo a mi merced, no esperas nada de lo que haga.

Incluso para mí es una situación extraña.

Me gusta y me doy cuenta de que entre mis ingles la humedad se hace notar.

Me desnudo …. sólo desprendo de mi cuerpo la parte que tapa mis pechos ….

Y ante tu mirada me masajeo y aprieto, estrujo y acerco hasta mi boca para extender mi lengua y pasarla por los pezones duros, oscuros.

Jamás lo había hecho y aún me sorprende más el que mi lengua calida llegue hasta ellos.

Entre el pantalón de tu pijama se puede ver como tu sexo crece, el glande de color rojizo asoma, entre tu vientre y la goma del pantalón.

Continuo, por que siento un mundo nuevo de sensaciones, y hago que una de mis manos se deslice por mi vientre plano, los dedos circulan alrededor de mi ombligo en sentido de las agujas del reloj.

El color de tu cara cambia, palideces.

Y tu glande ya está completamente fuera del pantalón.

Es hora de darte más, quiero sentirme libre, gozar de mi sexo sin hacer de él la rutina de semana en semana.

Por lo que te miro, mis ojos te invitan a seguirme.

Mis andares son muy sensuales, estoy descubriendo toda otra persona muy distinta a mí …..

Inicio la escalada por las escaleras que conducen hasta nuestra habitación.

Pero una vez a mitad de trayecto mi cuerpo se para, es un Stop en el camino.

Mi cuerpo se acomoda en uno de sus peldaños.

Mis rodillas se abren ofreciéndote mi vulva completamente abierta, tú como caminas tras de mí, contemplas el espectáculo.

Jamás me habías visto así ….

Tan insinuante, tan abierta …….

Te acercas, mi sexo se beneficia de los lametazos que me ofreces.

La posición, la situación, la postura.

- Como continúes me lo voy ha hacer, creo que me correré incluso si paras.

Mi propia voz me suena extraña, pero aumenta mi deseo.

- OH, me muero de gusto me corro y es maravilloso.

Las contracciones impiden que mi cuerpo reaccione para levantarse y continuar el camino.

No puedo subir las escaleras por fin después de gemir y sudar me abalanzo sobre tu cuerpo y te exijo tu pene.

Te empujo hasta la cama, pero no te situó en ella, sólo cierro la puerta tras mi espalda y una vez allí, mis manos te despojan de los pantalones, acabo de arrancártelos del cuerpo con mis pies, me siento tan ardiente que no puedo dejar escapar un sólo segundo.

- Soy la esclava de tu sexo, ahora entra en mí, y córrete, introdúcela hasta el fondo.

Siento como me penetras, estás ardiendo, tu glande pide respiración entrando y saliendo, mientras mis caderas, no cesan de buscar el placer que te pido.

Siento los chorros de esperma y me corro al mismo tiempo que te siento.

Mis entrañas se llenan de tu leche, el chorro es intenso me siento llena, es maravilloso.

Los jadeos, el olor a sexo compartido y mezclado.

Tu cara es un poema.

Me siento bien por lo que acabo de hacer, y acabo de descubrir otro mundo, otra forma de hacer que la relación tome otro rumbo muy diferente.

Esta noche la pasamos abrazados, hacía mucho que no dormíamos así.

Mañana te daré más placer, por que he cambiado y mi cuerpo, mis manos, mi boca, mi lengua se dedicará a tí.

Seré tu esclava en lo que a sexo se refiere.

Hay un mundo dentro de cada uno de nosotros, sólo tenemos que ser capaces de aceptarlo y dejar que fluya.

Deseo. Año 2003.

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