domingo, 23 de mayo de 2010

Como dos mujeres más



Una morena, la otra rubia, melenas largas, cuerpos excitantes.

Labios carnosos, piernas largas.

Un secreto.

Parecen amigas, pero en su interior hay algo más que esa amistad que demuestran.

Un silencio callado, y mil placeres escondidos.

Ya a solas, sin miradas, los cuerpos de ambas se acercan buscando el contacto de las formas, el calor de la piel, mientras las manos proporcionan un inmenso placer.

Promesas cumplidas.

Te enseñaré el placer y todos los placeres que hay por conocer.

Son los secretos de dos cuerpos, de dos mujeres amándose, entregándose, la una a la otra sin ropas, desnudas, excitadas.

Manos paseándose por cada rincón del cuerpo, dedos entrando y saliendo.

Pecho contra pecho, de tal forma que los cuatro pezones sean sólo dos ...

Bocas unidas en una sola lengua, que más tarde recorrerá la piel sudorosa, el cuerpo excitado, adentrándose entre él, por él, hasta consumir cada molécula de placer.

Las melenas caídas sobre las espaldas, reposando sobre los hombros …..

La lujuria se huele en el aire.

Ahora somos libres, exclama una.

Ahora puedo tenerte.

Sé como darte placer.

Se adentra en el cuerpo de la otra, mientras deja fluir la saliva que arrastra la lengua, los pezones endurecen al contacto, los pechos se trasforman en rocas.

El estómago se contrae con cada exhalación, con cada respiración dedicada en su cuerpo.

Extendida sobre la cama, espera retorcerse de placer, y deja que su compañera la estimule.

Las piernas abiertas ….. y esa lengua que se acerca ….. se apodera de sus muslos duros, mientras los dedos agitan parte del botón que hay en su sexo.

Una vez más el olor a sexo se respira, son conscientes de el sexo que hay entre las dos.

La lengua viperina aletea en el clítoris, mientras un dedo descarriado se adentra por su sexo.

Inician el ritual del amor.

El fluido hace que la penetración sea más intensa.

Una mirada, ojo contra ojo.

Y la lengua continua, mientras el dedo entra y sale.

Las manos no pueden dejar de agitarse y se oprime los pechos, los aplasta y los estruja.

El calor le llega hasta el útero y entiende que está en su estado máximo, es hora de dejar de recibir para dar.

Alcanza la cabeza de su amante, la belleza de ésta hace que los latidos estallen y aceleren la respiración, la cara agrada por sus manos mientras escapa un mechón de pelo oscuro entre sus dedos.

Ayuda a ascender el cuerpo tirando ligeramente de su cabeza.

Se unen en un apasionado beso.

Labio contra labio, lengua con lengua, un río de saliva que no encuentra escapatoria se mezcla en las bocas.

Reposa el cuerpo contra el colchón y desciende.

Lentamente, respirando para que la piel note su presencia al descender.

Le abre las piernas y sopla entre ellas, el aire es cálido, pausado, ardiente.

Electriza el cuerpo y jadea.

Pero llega hasta los pies, introduciéndose por la boca, cada uno de los dedos, succionándolos con la lengua, sin dejar de mirarla.

La espalda se arquea.

El cuerpo tiembla.

Los labios ascienden ……. se detienen en las rodillas mientras las manos masajean los muslos, la parte interior de estos.

La vagina abierta, deja asomar uno de los labios del sexo ….

Continúa ascendiendo, hasta que con dos de sus dedos abre los labios para pasear la lengua húmeda entre ellos.

Besa el clítoris, lo retuerce con la boca, con mucha suavidad.

Se escucha la exclamación del placer en horma de gemido.

La punta de la lengua, dura, masajea el botón ya erecto ……

Las miradas se cruzan una vez más.

Las manos ayudan a colocarse, a encontrar la postura ideal para entregarse al sexo, al placer, para dar y para recibir.

Son dos cuerpos de mujer una sola cama.

Forman un 69, espléndido.

La una se adentra dentro del cuerpo de la otra, así mismo la otra hace la misma postura.

Dos lenguas, dos clítoris, un solo fin.

PLACER.

Continúan adentrándose, abriendo labios de sexo y chupando el manjar.

Los dedos de ambas entran y salen al compás de la agitación de los cuerpos.

El temblor antecedente al orgasmo, fluye …… son libres.

Liberadas de miradas.

Se poseen la una a la otra.

Mientras las lenguas descargan la saliva dentro de cada rincón.

Un escalofrío por la espina dorsal.

Las bocas se abren para gemir e inhalar aire.

Una vez más se adentran.

Hasta que el placer estalla.

La forma de los cuerpos perfectamente acomodados, es espectacular.

Las melenas reposadas y agitadas a medida que el placer crece, sobre las sábanas, serían la fantasía de cualquier hombre.

Pero están solas.

Amándose.

Llega el calor ….. las respiraciones agitadas, las contracciones del cuerpo.

Las manos buscando aún más placer si es posible.

Estallan.

Sonidos, susurros, aire, caderas hondeándose al placer.

El sudor resbala por las pieles.

Y el orgasmo llega a cada cuerpo, con fuerza, el orgasmo producido por otra mujer.

Insaciable y placentero.

Miradas de complicidad, palabras de amor.

Promesas …… deseos …. fantasías.

Ahora son dos cuerpos desnudos sobre una misma sábana, dos cuerpos de mujer.

Una morena y otra rubia.

Un abrazo hace que se unan una vez más, cierran los ojos y duermen.

Mientras en las sábanas los restos del deseo se hacen visibles.

La humedad, en forma de charcos.

Los cuerpos entrelazados reposan.

Mañana saldrán a la calle como dos mujeres más.

Deseo. Año 2003.

No hay comentarios:

Entradas más populares del blog