lunes, 3 de mayo de 2010

El desconocido del acantilado



Había llegado a su destino. Aquel largo puente de Semana Santa le sería útil para aclarar sus ideas y descansar no sabía muy bien de qué, pero descansar al fin y al cabo, como decían hacer todos mientras en el país se desarrollaban procesiones, cánticos y representaciones que siempre le habían parecido muy pintorescas pero arraigadas a unas tradiciones que para nada compartía Virginia ...... pero le brindaban una oportunidad más de escapar de todo y de todos ......... Mentiras, verdades, verdades a medias ..... todo, nada, parte ......... ¡pamplinas¡. Por primera vez en su vida, la persona más importante iba a ser ella misma, nadie más. Por primera vez en su vida no pensaría en nadie más, sobre todo en ningún hombre más ....

Llegó al apartamento con la sensación de haber perdido un tiempo precioso ..... pero estaba equivocada, todo lo vivido le serviría para fortalecerse aún más .... le faltaba fortaleza y había tenido que aprenderla a fuerza de “golpes”, no físicos, pero hay golpes morales que duelen y calan más hondamente ....

Lo primero que iba a hacer era abrir todas las ventanas, olía a humedad, tanto tiempo cerrado aquel pisito .... era normal. Monísimo, por cierto, lo justo para vivir: su cocina con olor a mar .... dos habitaciones, una más grande que la otra, su cuarto de baño y su saloncito con quince metros cuadrados de terraza directa a primera línea de playa, un encanto para las noches de luna, sobre todo ....

Desde la habitación grande y la cocina también se veía el mar, pero no la playa, sino el mar abierto, en una especie de acantilado que por la noche hasta salpicaba de gotas las sábanas de Virginia ...... y al fondo, el faro, que relucía en las noches de luna amarillo como el Sol, y lleno de encanto, sobre todo para soñar .... plácidamente.

Eso fue lo que precisamente intentó hacer su primera noche en Mánderon, soñar, pero le soliviantó un sonido. En un principio parecía el viento, pero era extraño, todo estaba en calma .... Se deslizó de su cama y se asomó a la ventana, miró por todos lados, y, justo detrás del faro, le pareció vislumbrar una silueta, pero no tenía fuerzas para seguir mirando y volvió a acostarse, había mucho sueño, el viaje había sido largo, entretenido, parando por aquí y por allá también, visitando todas las placitas y parques de los pueblitos que iba encontrando a su paso .... Estaba cansada, muy cansada, de andar, de fotografiar, de recoger y plasmar toda esa información que sólo a ella le podía parecer interesante ... o tal vez no, una afición es así, uno cree que puede ser útil y, normalmente puede llegar a serlo, de modo que se quitó el camisón de seda para estar más a gusto y se enroló en la sábana, hacía fresco, sin ser aire, corría una brisa típica marina muy agradable pero que enfriaría su cuerpo si no se tapaba, y así lo hizo, enrollándose en la sábana pero sintiendo su cuerpo desnudo, fresco y desnudo .....

Cuando estaba a punto de quedarse dormida ..... escuchó una voz .... que la llamaba .... ”Virgiiiiiiiiinia ......”, en un tono melodioso, armónico ..... parecía de hombre, pero de hombre tierno, nada varonil, como si estuviera jugando a ser un niño ...... Lo escuchó claramente pero como gritado en voz bajita ..... No quería hacer caso, su cuerpo ya no se movía, su cuerpo quería dormir, descansar, pero su cerebrillo, curioso .... volvió a asomarse a la ventana y volvió a ver la silueta tras el faro. Esta vez le hacía señales ... parecía decir ..... ”Vennnnnnnn” .....

- ¡Tu padre va a ir ahora hasta allí, seas quien seas .... majo¡ .... pues si, hombres a mí, el mejor me mordió esta mañana -nunca mejor dicho-, ¡vete al cuerno¡

Concentró todas sus energías en dormir y por fin lo consiguió, pero entró en un sueño extraño .... Su cuerpo permanecía inmóvil pero su cerebro era incapaz de desconectarse de aquella voz que decía ..... ”Virginia” ..... y que le resultaba tan familiar ..... Ella sabía a ciencia cierta que estaba en su cama, envuelta en su sábana .... pero algo no cuadraba del todo ..... De pronto se vio rodeada por una agradable niebla olorosa que no le dejaba ver nada. Tuvo que cerrar los ojos por temor a que atravesara sus iris y al volver a abrirlos porque la niebla parecía haberse hecho menos densa ..... descubrió que parecía no estar ya en su cama, sino desnuda, sin su sábana, justo al lado del faro ..... Podía alcanzarlo, tocarlo con su mano, aunque no era capaz de moverse para escapar de allí. Tampoco notaba frío, teniendo en cuenta que su cuerpo estaba desnudo, sus senos al aire y su monte de venus también .... lo que empezó a preocuparla un poco, la verdad ..... Sería muy raro que alguien pasara por allí, pero ... ¿y si ocurría..?, ¡qué vergüenza¡ .... Y antes de terminar este planteamiento notó un escalofrío y algo muy duro detrás de ella, que se agarró a la pared del faro invadida por un espanto dada la total anormalidad del caso ....... Tantas preguntas invadían su mente ...: ¿por qué no podía moverse, por qué no salía corriendo de allí, quien o qué se había acercado a ella por detrás ...., debía darse la vuelta o correr, que era lo más sensato ....., como correría si sus pies no le respondían, ...?, y más, y más, y más .....

Aquello seguía besando su cuello, aquello tenía aroma propio, respiración propia, voz propia que repetía una y otra vez: “Virginia, Virginia y Virginia .....”. Y tenía manos, unas manos grandes y calientes que empezaron a rodearla y abrazar sus pechos embargándola de una sensación extraña, mezcla de miedo y conocimiento .... sobre todo del poseedor de aquellas manos y aquel endurecimiento que estaba notando en sus glúteos .... Pero no podía ser, había unos ochocientos kilómetros de distancia entre su costa y la de ella ..... ¿o si podía ser ....?. Un “Virginia” más y lo averiguaría, pero no hubo ninguno más, sólo besos y más besos, caricias y más caricias, susurros incomprensibles y una intención que ella averiguó enseguida al plantar sus manos en la tierra. Aquello quería penetrarla por detrás .... o tal vez fuera simplemente la intención de que se tendiera para buscar cierta comodidad ...... No estaba segura .... de modo que en un principio, simplemente plantó las palmas de sus manos y las rodillas en tierra firme y decidió esperar a ver qué sucedía ..... Intentaba girar su cabeza para asegurarse de sus sospechas .... pero no pudo, algo se lo impedía .... como lo de mover los pies .... Tenía su gracia, su encanto, pero poco, claro ..... el justo para confiar que fuera él .... aquello ......

Y sus dudas se disiparon cuando el anónimo amante intercaló sus piernas entre las suyas buscando que Virginia se sentara sobre su miembro erecto y recibir la espalda de ella entre su pecho para seguir besando su pelo y a la par que le permitía estirar sus piernas, llenarla de caricias por todas partes, estimular su pasión y hacerla disfrutar como nunca nadie lo había hecho, con una ternura tan exquisita que sólo podía tener un dueño ........ Definitivamente era él ...........

Sus miedos se disiparon del todo, se relajó y le amó por última vez ..... Seguramente mañana, o después no desearía hacerlo, seguramente sólo estaba viviendo un sueño, seguramente lo único real de todo aquello era el faro que vio por su ventana y una silueta, pero aggggggggggggggh, aquel orgasmo parecía muy real, aquel vaivén amatorio parecía muy real y aquella voz saboreando entre dientes su nombre, “Virginia”, también lo parecía .... y es que ......... hay sueños que se viven intensamente .... shsssssssssss, a soñar, es hora ya ............

Una ola enfurecida despertó a Virginia. Había ... ¿olvidado? cerrar el cristal durante la noche y al abrir sus ojos se encontró salpicada de gotas de agua de aquella ola brava que se había estampado contra el arrecife cercano. También pudo escuchar a las gaviotas con su graznido extraño pero vespertino y típico de aquella zona.

Un poco atolondrada todavía empezó a pensar en que fue lo que pudo haber pasado aquella noche ... ¿se levantaría sonámbula a atender la llamada de aquella silueta junto al faro .... o ....... solo había sido un sueño?. El caso es que todavía conservaba marcas de tierra en sus rodillas ... pero, en cambio llevaba el camisón puesto ..... ¡qué raro¡ .... juraría que por la noche arropó su cuerpo desnudo con la sábana ...... En fin, se levantó para preparar café dirigiéndose a la cocina y preparando la cafetera con mezcla de descafeinado y oloroso de menta, su favorito ....

Mientras el café salía, Virginia fue al baño a lo que se va normalmente al cuarto de baño por las mañanas: una ducha rápida, los dientes, evacuación ... general, lavado de manos , cremita en la cara, eye liner, morrito en rosa y ... colocar un poco el pelo con el fijador .......... todo listo para vestirse .......

Cada vez le costaba más decidir lo que se pondría. Se había acostumbrando a la ropa deportiva pero ceñida, le gustaba, era cómoda ..... pero claro, hoy no correría precisamente, el terrero era demasiado abrupto para correr en aquel barrio marinero, con una casa clavada en el Cabo de ....... no estaba muy segura, pero aquello era un cabo geográfico con unos acantilados dignos de su reconocimiento, ya pisaba suficiente asfalto y llanura en otros tiempos, hoy disfrutaría de rocas, horizonte y su “gran cañón” al final del arrecife, calas paradisíacas ....... ummmmmmmmmmm. No, el vestidito no le iba a ser demasiado útil ..... ¿cómo bajaría hasta la cala chica con un vestidito minifaldero ....?, ¿cómo lo sujetaría cuando el aire -impetuoso- lo arrojara hacia el cielo ....? ¡imposible¡, si es que .... no quedaba otra: mallas grises, top negro, calcetines, deportivas y chaquetilla atada a la cintura por si notaba fresco, dado que el top era sin mangas y dejaba al descubierto su ombligo tatuado ..... lo único sensual de todo su atuendo, o tal vez no, según se miraba en el espejo .... el caso es que le parecía ver suficiente sexapil .... o .... ¿sería por los morretes en rosa?.

Lo más coqueto que se podía llevar puesto para explorar un acantilado era, desde luego el tatuaje ..... Bueno, se recogería el pelo y se plantaría aquella vieja sudadera de frente que le regalara Nuri hacía ya algún tiempo ..... Le tenía un cariño especial, como a todo lo que le llevaban sin previo aviso y le era práctico, cómodo y además entregado con cariño, como aquella cinta de toalla que sujetaba el sudor de su frente .... Podía parecer que no tenía valor, pero para ella sí lo tenía, se la había regalado su amiga el día que supo que podía volver a correr, y ya, solo aquel recuerdo lo hacía importante, aunque en realidad se tratara de un trozo de tela ....

Por un momento, abstraída en sus pensamientos, no estaba muy segura, pero le pareció volver a escuchar la voz de ........ la noche ....... anterior: ¡Virrrrrrgiiiiiiiiniaaaaaaa¡

Tenía que ser que no había desayunado todavía. Fue en busca de la cafetera y de una taza que pendía de una clavija chulísima sobre la pila. La llenó casi de café descafeinado con extracto de menta y con su taza en una mano, la cuchara y la caja de cereales en la otra, se dirigió a la terraza, a ver si en el otro lado de la casa no se oían aquellas voces y podía desayunar a gusto ....

En la terraza siempre esperaba visitas una mesa de piedra con varias sillas a su alrededor. Se quedó allí desde el primer día, dado que la piedra no era movible ni para trece forzudos mozos.

Le gustaba sentarse en la mesa, en vez de sobre la silla, así que .... como estaba sola, Virginia se subió a la mesa, cruzó sus piernas a modo de “india” y desayunó tranquila. La vista desde allí arriba era impresionante, el Golfo de Manderón en pleno, eso sí lo sabía bien, lo había visto en un mapa .... lo que no recordaba era el nombre del Cabo, aunque, seguramente llevaba el mismo nombre .....

Antes de terminar su última cucharada de cereales pudo oír otra vez aquella voz que la llamaba y ...... ¡en pleno día¡ .... ¿se estaría volviendo loca?. La verdad es que no le extrañaba nada, últimamente había vivido sensaciones demasiado fuertes para su frágil corazón, por eso huyó de todos y de todo, por eso se escudaba en la soledad de aquel cabo -no precisamente de Gata, el único que se le venía a la mente hablando de cabos, ¡jooooo¡- Dejó la taza en la mesa, se bajó y asomó todo lo que pudo el cuerpo hacia la barandilla ..... Sí, allí, en el cañón parecía vislumbrarse una figura masculina ¡desnuda¡. A simple vista no lo apreciaba bien, luego no podía distinguir si le resultaba familiar o no .... un hombre desnudo y de lejos ..... es un hombre desnudo y lejano, sin más .... pero en el salón tenía su cámara con tele-objetivo, muy útil para un caso como ese ..... Iría a por ella.

Entró, cogió la cámara, se la colgó al cuello y empezó a buscar en el viejo cañón la figura vista en la distancia. Fue como si el desconocido lo hubiera adivinado y se escondió en el cañón, una especie de tubo largo de piedra abandonado allí desde ..... que Virginia conociera Manderón .... Estaba más que claro que tenía que ir hacia allí en persona si quería averiguar las razones de aquellas llamaditas ..... Total, era de día, si de noche solo “formateó” un sueño -aparentemente ....- de día todavía podía ir más tranquila ..... y fue a indagar ....

Al llegar al cañón, sin embargo, no vio nada ni a nadie .... -“extraño”- Por fuera .... por dentro del cañón ..... sólo permanecía la arena fina, el viento y el sonido de las olas ... ¿dónde se podía haber metido aquel hombre ...?.

Cortando su respiración volvió a sentir aquella melodiosa voz muy adentro de sus oídos: “¡¡¡Virgiiiiiiiiiiiiniaaaaa¡¡¡¡”. La llamada parecía proceder de dentro del tubo, del cañón, pero ....... no podía ser, ... ¡¡¡ si había estado dentro .... ¡¡¡. Ahora tenía un poco de miedo de volverse a asomar, pero tenía que hacerlo, no podía dominar su curiosidad, así que, se agachó para ver mejor el interior del cañón y ...... sólo pudo ver el otro extremo, allí no había nadie ...... sólo que ....... detrás de ella, justo detrás sí .....

De nuevo unas manos suaves y masculinas recorrían su ropa ceñida al cuerpo y pegaban su piel contra la fina y cálida tela de su malla. Era como si aquella fuerza quisiera empujarla hacia dentro del cañón acariciando sus nalgas en cuclillas y perdiendo el equilibrio por completo ante la fuerza de aquel cuerpo, cayó dentro del cañón, pero de espaldas. Notaba el peso del desconocido sobre ella ..... pero ... ¿por qué no diría ni una palabra ....?. Y, aquello ya no era un sueño: ni estaba en su cama ni era de noche, o sea, que de sueño, nada .... Aquello era una realidad ...... ¿Un desconocido nudista intentaba violarla ......? No ...., en lo más profundo de su corazón Virginia sabía que no era así, que nudista, a juzgar por lo que había visto desde la terraza, sí que era, pero violador, para nada ..... Sus manos emanaban ternura, su cuerpo rebosaba ternura. Por poco que se hubiera esforzado ya hubiera podido darse la vuelta y ver la cara de su desconocido. Casi no se lo impedía, de hecho dejó su cuerpo libre para descolgarle la cámara y deslizar sus mallas hacia el exterior con una tranquilidad infinita, como protegiéndola de las miradas de curiosos para preservar su desnudez dentro de aquel cañón olvidado ..... Ya no se sentía presa, pero sí algo morbosa y pensó que al desconocido le podía suceder lo propio ..... Simplemente se dejó hacer ......

Liberada de sus deportivas y de las mallitas, sintió la brisa a borbotones que penetraba por el interior de su tanga, lo mismo que los dedos de aquel desconocido, que empezaban a buscar agujeros calientes y ...... desde luego allí estaban, húmedos ya y dispuestos para él ..... Los acariciaba con ternura, besaba su culo mientras ella ahuecaba su abdomen para dar facilidad al desconocido en acceder a todas sus zonas más .... calientes. De pronto notó como los labios y la respiración de su desconocido, se acercaban a su miembro provocando una total y nula gana de moverse para nada. Aquella lengua caliente, aquellos labios fríos, mmmmmmmmmmmm, se eternecería allí, qué calor extremo recorría todo su cuerpo ...... ¿calor?, ¿quién ha apagado la luz ...?, ¿qué luz ...?, en la playa, junto al gran cañón, sólo luce el Sol ..... y ya no se oyen gaviotas ..... no pueden oírse gaviotas porque al abrir sus ojos se ha dado cuenta de que es de noche ....... está en su dormitorio, con el más vaporoso de sus camisones puesto, muerta de calor y la ventana cerrada ............... ¡¡¡¡¡¡¡¡ayyyyyyyyyyyyyyyyyyy¡¡¡¡, lástima ........ sólo ha sido ¿otro sueño .....?

María Silvia Cano. Año 2003.

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