
El día había sido duro, estaba cansada y sólo deseaba llegar a casa, darme una reconfortante ducha y pasar una velada tranquila frente al televisor, desconectar de todo el ajetreo de la jornada laboral y acostarse pronto.
Aceleró el paso para llegar cuanto antes a casa. Entró en el portal y esperó pacientemente el ascensor.
Subió a casa y abrió la puerta con cierta desgana, entró y fue directa al baño de la habitación. Dejó correr el agua de la ducha mientras buscaba el albornoz de rizo blanco y el gel con olor a lilas, era su preferido. Se desnudó deprisa, quitándose el pantalón y la camiseta que llevaba quedándose sólo con el pequeño tanguita de color blanco con encajes, aquella noche no esperaba que Sergio apareciera por casa, le había comentado que iba a salir con unos amigos del trabajo y como tenía el presentimiento de que la velada se alargaría más de lo normal iba a irse directo a su casa y pasar la noche allí. Al principio le había molestado el hecho de que Sergio saliese entre semana y no pasara la noche en casa de ella, pero ahora lo agradecía, estaba agotada. Salió del baño con la intención de poner algo de música suave para relajarse aún más, tomó el CD que había junto a la cadena y lo introdujo, era música ambiental, muy suave, justo lo que necesitaba.
Sergio había entrado en casa justo en el momento en que ella salía del baño para ir a poner la música, lo había hecho tan sigilosamente para sorprenderla que ella no había oído absolutamente nada, no se dio cuenta de su presencia hasta que notó un roce en sus pezones ... un tacto que le era familiar y sumamente agradable. No dijo nada, intuyó que los planes de Sergio habrían cambiado en el último momento. Dejó que Sergio le acariciara los pechos, mientras le besaba el cuello, echó la cabeza hacia atrás hasta apoyarla en el hombro de él, pasó las manos por la espalda del hombre y se dejó llevar ...
Sergio siguió jugando con los pechos de Eva, dulce, suavemente, acariciándolos en círculos de fuera hacia adentro hasta que sus dedos rozaban los pezones de ella arrancándole un leve gemido ... pasó su mano por la parte de delante del tanguita de Eva, buscando su sexo, mientras con la otra mano seguía acariciándole los pechos y le besaba el cuello suavemente. Eva había rodeado el cuello de Sergio por atrás y notaba el pene de él abultado, muy arrimado a su culo.
Le susurró al oído:
- Tengo la ducha preparada ...
Sergio la tomó suavemente de la mano, la miró sonriendo y la llevó hasta el baño, con ágiles movimientos ella le sacó la camiseta y le desabrochó los jeans, metiendo su mano a través del calzoncillo de Sergio para notar su pene duro, erecto ...
Sergio le arrancó el tanguita y acabó de desnudarse con movimientos rápidos, no había nada que le excitara más que pensar en él y Eva juntos bajo la ducha y ella lo sabía.
La cabina de ducha era amplia, Sergio se apoyó en la pared bajo el chorro de agua, dejando que ésta cayera encima suyo cual suave lluvia de agua caliente. Eva se había arrodillado frente a él y había empezado a lamerle el pene, de arriba a bajo, suavemente, pasando la punta de la lengua por la cabeza del pene, lo cual hacía que Sergio se retorciera de placer, las manos de Eva buscaban los testículos de su pareja, jugando con ellos, metiendo y sacándoselos de su boca, lamiéndolos ... Sergio estaba a punto de explotar, pero no quería, aún no ...
Ayudó a Eva a incorporarse y la apoyó contra la pared donde antes había estado él, ahora era él quien se arrodilla ante Eva, tomó la pierna de ella y colocó el pie en su hombro de manera que Eva tenía que asirse fuerte a las barras de la ducha para no perder el equilibrio, pero de manera que toda la vagina de Eva quedaba abierta ante Sergio quien empezó a acariciarla, suavemente, separándole los labios hasta encontrar el clítoris de Eva y empezar a jugar con él ... lo lamía suavemente, dando golpecitos con su lengua, mientras introducía dos de sus dedos en la vagina de ella ... Eva se retorcía y gemía a la vez que luchaba por no perder el equilibrio. Sergio dejó que llegara al orgasmo, que se corriera en su boca, lamiendo todos los jugos que ella desprendía. Se levantó y quedó frente a ella, quien le miraba extasiada. Empezó a acariciarle los pechos mojados a chuparlos suavemente, bebiéndose las gotas de agua que por ellos resbalaban, siguió lamiendo el vientre de Eva, mientras su mano buscaba de nuevo su sexo húmedo de agua y placer.
Le dio la vuelta con suavidad y la puso cara a la pared, separó sus piernas tanto como pudo e hizo que ella se inclinara hacia delante, los dedos de Sergio buscaron su ano ... lo acarició suavemente, lo mojó aún más, con el agua de la ducha, lo penetró con suavidad, primero con un dedo, luego con dos ... Eva no dejaba de gemir ... pidiendo más ... los dedos de Sergio entraban y salían frenéticamente. Su otra mano acariciaba la espalda mojada de Eva, desde la nuca hasta el final de la misma, rozando aquel ano que ya albergaba dos dedos de su otra mano ... Eva creía morir de placer.
Sergio la levantó suavemente y se apoyó en la pared contraria al chorro de agua, sentó a Eva en sus caderas y la penetró tan fuerte como pudo. Ella no recordaba que él jamás lo hubiese hecho con tanta fuerza, pero le gustó, se acopló como pudo al pene de Sergio mientras le rodeaba el cuello con sus brazos y le mordisqueaba la oreja, eso le volvía loco ... no podía más, embistió a Eva con todas sus fuerzas, una, dos ... varias veces hasta que no pudo más y se corrió al tiempo que exhalaba un alarido casi animal ... Eva se corrió con él ...
Salieron de la ducha, mojados y se tumbaron en la cama.
- No ibas a salir esta noche, amor?
- No, lo dije para pillarte desprevenida y creo que ha funcionado -contestó él pícaramente.
Eva se arrodilló en la cama, y como toda respuesta empezó a lamer de nuevo el miembro de Sergio ... éste no aguantó y se corrió en su boca, Eva pasó su lengua limpiando los restos de leche que quedaban en él, saboreándola como un exquisito manjar. Sergio estaba fuera de sí, habían sido dos orgasmos casi salvajes. Tomó a Eva por el cabello y la puso a cuatro patas en la cama, sin brusquedad, le abrió bien las piernas y empezó a lamer aquel ano donde antes habían penetrado sus dedos ... no lo pensó dos veces y la embistió con fuerza animal ... ella gimió de placer y dolor a la vez, pero él siguió embistiendo, estaba demasiado excitado para parar a pensar si le dolía y ella tampoco oponía resistencia ... podía más el placer que el dolor ... Sergio colocó sus manos en las nalgas de Eva para hacer aún más fuerza y se corrió salvajemente en su interior, quedaron desfallecidos ...
Sergio se tumbó a su lado y le besó suavemente en los labios, ella le mordió el labio inferior mientras susurraba.
- Me encanta tu lado salvaje ...
- Pues niña, aún no has visto nada .....
- Cuando quieras me lo enseñas -dijo pícaramente Eva ... no sabía que acababa de despertar la bestia que Sergio llevaba dentro.
Serezhade. Año 2003.
Aceleró el paso para llegar cuanto antes a casa. Entró en el portal y esperó pacientemente el ascensor.
Subió a casa y abrió la puerta con cierta desgana, entró y fue directa al baño de la habitación. Dejó correr el agua de la ducha mientras buscaba el albornoz de rizo blanco y el gel con olor a lilas, era su preferido. Se desnudó deprisa, quitándose el pantalón y la camiseta que llevaba quedándose sólo con el pequeño tanguita de color blanco con encajes, aquella noche no esperaba que Sergio apareciera por casa, le había comentado que iba a salir con unos amigos del trabajo y como tenía el presentimiento de que la velada se alargaría más de lo normal iba a irse directo a su casa y pasar la noche allí. Al principio le había molestado el hecho de que Sergio saliese entre semana y no pasara la noche en casa de ella, pero ahora lo agradecía, estaba agotada. Salió del baño con la intención de poner algo de música suave para relajarse aún más, tomó el CD que había junto a la cadena y lo introdujo, era música ambiental, muy suave, justo lo que necesitaba.
Sergio había entrado en casa justo en el momento en que ella salía del baño para ir a poner la música, lo había hecho tan sigilosamente para sorprenderla que ella no había oído absolutamente nada, no se dio cuenta de su presencia hasta que notó un roce en sus pezones ... un tacto que le era familiar y sumamente agradable. No dijo nada, intuyó que los planes de Sergio habrían cambiado en el último momento. Dejó que Sergio le acariciara los pechos, mientras le besaba el cuello, echó la cabeza hacia atrás hasta apoyarla en el hombro de él, pasó las manos por la espalda del hombre y se dejó llevar ...
Sergio siguió jugando con los pechos de Eva, dulce, suavemente, acariciándolos en círculos de fuera hacia adentro hasta que sus dedos rozaban los pezones de ella arrancándole un leve gemido ... pasó su mano por la parte de delante del tanguita de Eva, buscando su sexo, mientras con la otra mano seguía acariciándole los pechos y le besaba el cuello suavemente. Eva había rodeado el cuello de Sergio por atrás y notaba el pene de él abultado, muy arrimado a su culo.
Le susurró al oído:
- Tengo la ducha preparada ...
Sergio la tomó suavemente de la mano, la miró sonriendo y la llevó hasta el baño, con ágiles movimientos ella le sacó la camiseta y le desabrochó los jeans, metiendo su mano a través del calzoncillo de Sergio para notar su pene duro, erecto ...
Sergio le arrancó el tanguita y acabó de desnudarse con movimientos rápidos, no había nada que le excitara más que pensar en él y Eva juntos bajo la ducha y ella lo sabía.
La cabina de ducha era amplia, Sergio se apoyó en la pared bajo el chorro de agua, dejando que ésta cayera encima suyo cual suave lluvia de agua caliente. Eva se había arrodillado frente a él y había empezado a lamerle el pene, de arriba a bajo, suavemente, pasando la punta de la lengua por la cabeza del pene, lo cual hacía que Sergio se retorciera de placer, las manos de Eva buscaban los testículos de su pareja, jugando con ellos, metiendo y sacándoselos de su boca, lamiéndolos ... Sergio estaba a punto de explotar, pero no quería, aún no ...
Ayudó a Eva a incorporarse y la apoyó contra la pared donde antes había estado él, ahora era él quien se arrodilla ante Eva, tomó la pierna de ella y colocó el pie en su hombro de manera que Eva tenía que asirse fuerte a las barras de la ducha para no perder el equilibrio, pero de manera que toda la vagina de Eva quedaba abierta ante Sergio quien empezó a acariciarla, suavemente, separándole los labios hasta encontrar el clítoris de Eva y empezar a jugar con él ... lo lamía suavemente, dando golpecitos con su lengua, mientras introducía dos de sus dedos en la vagina de ella ... Eva se retorcía y gemía a la vez que luchaba por no perder el equilibrio. Sergio dejó que llegara al orgasmo, que se corriera en su boca, lamiendo todos los jugos que ella desprendía. Se levantó y quedó frente a ella, quien le miraba extasiada. Empezó a acariciarle los pechos mojados a chuparlos suavemente, bebiéndose las gotas de agua que por ellos resbalaban, siguió lamiendo el vientre de Eva, mientras su mano buscaba de nuevo su sexo húmedo de agua y placer.
Le dio la vuelta con suavidad y la puso cara a la pared, separó sus piernas tanto como pudo e hizo que ella se inclinara hacia delante, los dedos de Sergio buscaron su ano ... lo acarició suavemente, lo mojó aún más, con el agua de la ducha, lo penetró con suavidad, primero con un dedo, luego con dos ... Eva no dejaba de gemir ... pidiendo más ... los dedos de Sergio entraban y salían frenéticamente. Su otra mano acariciaba la espalda mojada de Eva, desde la nuca hasta el final de la misma, rozando aquel ano que ya albergaba dos dedos de su otra mano ... Eva creía morir de placer.
Sergio la levantó suavemente y se apoyó en la pared contraria al chorro de agua, sentó a Eva en sus caderas y la penetró tan fuerte como pudo. Ella no recordaba que él jamás lo hubiese hecho con tanta fuerza, pero le gustó, se acopló como pudo al pene de Sergio mientras le rodeaba el cuello con sus brazos y le mordisqueaba la oreja, eso le volvía loco ... no podía más, embistió a Eva con todas sus fuerzas, una, dos ... varias veces hasta que no pudo más y se corrió al tiempo que exhalaba un alarido casi animal ... Eva se corrió con él ...
Salieron de la ducha, mojados y se tumbaron en la cama.
- No ibas a salir esta noche, amor?
- No, lo dije para pillarte desprevenida y creo que ha funcionado -contestó él pícaramente.
Eva se arrodilló en la cama, y como toda respuesta empezó a lamer de nuevo el miembro de Sergio ... éste no aguantó y se corrió en su boca, Eva pasó su lengua limpiando los restos de leche que quedaban en él, saboreándola como un exquisito manjar. Sergio estaba fuera de sí, habían sido dos orgasmos casi salvajes. Tomó a Eva por el cabello y la puso a cuatro patas en la cama, sin brusquedad, le abrió bien las piernas y empezó a lamer aquel ano donde antes habían penetrado sus dedos ... no lo pensó dos veces y la embistió con fuerza animal ... ella gimió de placer y dolor a la vez, pero él siguió embistiendo, estaba demasiado excitado para parar a pensar si le dolía y ella tampoco oponía resistencia ... podía más el placer que el dolor ... Sergio colocó sus manos en las nalgas de Eva para hacer aún más fuerza y se corrió salvajemente en su interior, quedaron desfallecidos ...
Sergio se tumbó a su lado y le besó suavemente en los labios, ella le mordió el labio inferior mientras susurraba.
- Me encanta tu lado salvaje ...
- Pues niña, aún no has visto nada .....
- Cuando quieras me lo enseñas -dijo pícaramente Eva ... no sabía que acababa de despertar la bestia que Sergio llevaba dentro.
Serezhade. Año 2003.
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