
Me vasto sola, pero mi condición de niña rica me permite tener a mi servicio alguna mujer que haga mi vida más placentera, y no me refiero a lo que estas pensando, eso llegó sin planteármelo.
Un buen día, de los tantos que dedicaba unas horas a relajarme practicando yoga, vi cerca la sombra del cuerpo de Julia, me llamó la atención por que precisamente ese día sin motivo aparente no pude llegar a encontrar mi paz interna.
Entonces comencé a prestar más atención a lo que me rodeaba, dándome cuenta que cada vez que yo me duchaba, o relajaba de alguna forma y por ser más clara, cuando menos ropa me adornaba, siempre estaba su cuerpo cerca.
A menudo le pedía opinión sobre la ropa que ponerme para acudir a tal o cual cita.
Acababa colocándome bien el bordillo de mi falda, estrechándome el corsé o algo para hacer que su piel tocara la mía.
En una de esas ocasiones noté sus pechos en mi espalda, estaban duros me gustó la sensación, no era virgen, pues el sexo era una de mis mayores debilidades.
Y cuando no tenía compañía, me consolaba sola.
Pero esos pezones duros como piedras se clavaron en mi espalda dejando huella en mi mente.
Me fijé un poco más en ella, Ens. Cuerpo, en sus curvas, en sus piernas al subirse en la escalera para colgar las cortinas, e incluso me atreví a bromear con su ropa interior.
Tenía una chispa especial que me encendía, hasta que incluso preferí quedarme encasa mirando y espiándola, antes que salir con una cita que acabaría en polvo.
Llegué a masturbarme hasta tres veces seguidas imaginandome su cuerpo desnudo, era una obsesión.
Todo empezó el día que sin pedirle permiso y creyendo que no estaba en casa, entré en su cuarto y olí su ropa, miré todo lo que tenía, y husmee en sus cajones.
Sin darme cuenta de que me estaba mirando desde la puerta a una distancia prudencial.
Ver su cama, oler su ropa, mirar sus fotos, y tocar sus cosas encendió mi deseo, y comencé a tocar mi cuerpo, sin andarme con rodeos.
Mis piernas se abrieron mientras que miraba una de sus fotografías, su sonrisa pícara me excitaba.
Me introduje mi dedo en mi raja, mientras sentía el calor en la yema de mi dedo que me quemaba, pero adentré más ese contacto buscando más sensaciones.
Una mano se colocó en mi cuello, estaba tan metida en mis pensamientos que casino me sobresalté, creí que era parte de mi fantasía.
Después unos labios mientras me apartaba el pelo, se acomodaron en mi nuca, cerré los ojos.
Deseaba que ese contacto fuera el de ella, y me giré para que mi sueño se hiciera realidad.
Me miraba, mojada, acabada de salir de la ducha, su cuerpo goteaba mientras la cubría una toalla.
La quité el nudo y el trozo de prenda cayó al suelo haciendo un ruido un poco más sensual.
Estaba desnuda delante de mí, la atraje con mis manos hasta entrar por su boca, y unir mis labios con los suyos.
Bajé mis manos hasta sus pechos, y después los lamí.
Ella poco después hizo lo mismo con mi cuerpo, comiendo de él, arrastrando mis olores, mi piel a su paso con la lengua, a la vez que su mano estaba ya entre mis bragas y mi piel.
Sin esperármelo, me metió el dedo sin tantear, el placer me estalló a la vez que algo doloroso se clavaba en mí sin calentar el asunto.
Pero me gustó.
Al sacarlo de mi interior, lo acompañó un pequeño chorro de flujo.
Ambientando la habitación a sexo.
Sentí deseos de comerme su coño, pero no me dejó.
Me condujo a la cama y sin dejar que mirar, me bajo las bragas, reintrodujo algo muy grande y duro, frío, pero no tardó en calentarse.
Mis uñas rasgaron su espalda, ella lamía mi clítoris, mientras yo chillaba de dolor y placer.
Estallé mojando la cama.
En ese momento y sin dejar que me recobrara se sentó encima de mi cabeza.
Con sus dedos se abría su raja, y bajó hasta que mi lengua se introdujo por su sexo, recién lavado.
Sus manos tocaban los pechos en ese momento le introduje uno de mis dedos por el ano, que estaba totalmente dilatado.
Jugueteé con la punta de mi lengua, haciendo que me gritara, gimiera y pidiera más.
Cuando escuché lo que quería oír, aceleré mi paso, mis lamidas, mi penetración.
Ella cabalgaba casi ahogándome.
Me excitaba, saltó hasta parar en seco, y el calor de sus entrañas, me llenó la lengua y parte de mi garganta.
Continuó agitándose hasta que la tuve que apartar de mí, no podía respirar.
Esa tarde, caímos rendidas la una junto a la otra.
Dormimos hasta casi media noche, en la que nos permitimos el lujo de cenar un tentempié juntas, nada de ama y servicio.
Pero esos encuentros no cesaron, hacemos vida de pareja en silencio, mis padres me desheredarían y bueno, aquí lo tenemos todo.
Deseo. Año 2004.
No hay comentarios:
Publicar un comentario