
Mónica me había llamado como de costumbre para ir de compras, somos muy buenas amigas, y es raro que no quedemos al menos tres veces por semana, pese a que ambas tenemos pareja.
Nos acercamos a un centro comercial, y nos dispusimos a entrar en todas y cada una de las tiendas, como solíamos hacer de costumbre.
Mónica comenzó a hablarme de su novio, últimamente lo estaba pasando muy mal, ya no era lo que ellos esperaban, en un probador, Mónica rompió a llorar, ya no podía más.
Me abracé a ella, le dije que se calmase, que nadie merecía sufrir.
- Un día de estos, me hago lesbiana …
Era nuestra frase preferida, cada vez que por algún motivo discutíamos con nuestros respectivos, siempre decíamos que las mujeres nos entendemos mucho mejor.
Mónica se abrazó a mí, le di un beso en la mejilla, y le acaricié la cara, estaba guapísima, con unos vaqueros ajustados y un top blanco cortísimo, luciendo su último pircing en el ombligo.
No sé muy bien que es lo que pasó exactamente, pero allí, metidas en aquel probador, sin quererlo, Mónica se acercó a mí, me abrazó y me dio un beso. Fue un beso en los labios tierno, no le di importancia, sabía que no lo hacía con ninguna maldad, sin embargo, aquel beso, para mí significó algo, le correspondí con otro, le besé tiernamente en los labios, pero ella, o ambas, nos fundimos en un beso pasional …
Nunca me había planteado hacer nada con una mujer y mucho menos con una amiga, sin embargo, aquellos besos me estaban gustando, quizá ambas necesitábamos sentirnos queridas.
Comenzó a tocarme las tetas por debajo de mi nicky, y yo, hice lo mismo, quizá al ser mujeres, sabíamos como darnos ese placer, quizá nos conocíamos tanto, que ambas sabíamos lo que nos gustaba, mil veces nos habíamos contado nuestras batallas sexuales ….
Miré a mi amiga, tan excitada como me sorprendí estándolo yo, le desabroché el pantalón, y allí mismo, en el probador, comencé a chuparle su sexo, lo tenía completamente rasurado, con un conejito de play boy en la ingle, nunca pensé que podría excitarme con un cuerpo de una mujer, pero estaba muy excitada, notaba mi flujo resbalando por mis nalgas.
Mientras le chupaba su sexo, ella comenzó a introducir dos dedos en mi sexo, y con la otra mano me tocaba los pezones, ambas estabamos excitadisímas, oíamos las voces pasar por los probadores, y eso quizá nos daba más morbo, saber que no podíamos gritar, que estabamos allí presas de una excitación que no sabíamos muy bien como había sucedido.
Senté a mi amiga en la silla, y me puse encima de ella, comencé a frotar mi coñito contra el suyo, ambos depilados, era extraño, no sentir un sexo masculino dentro, pero sin embargo, a ambas nos estaba gustando, nos tocábamos ambas las tetas, nos besábamos apasionadamente, todo ello sin meter ruido, nos mirábamos de manera cómplice.
Mónica introdujo un dedo en mi culito, sabía que me gustaba, porque mil veces le había contado que mi pareja lo hacía, hummm era delicioso sentir aquellas nuevas sensaciones …
La miré a los ojos, y le dije que estaba muy excitada que iba a correrme.
- Cállate loca, que nos van a pillar …
Mónica sabía que mis orgasmos eran grandísimos y que me encantaba gemir, pero en aquellas circunstancias no podíamos hacerlo, se levantó de la silla, y me dijo que me sentara yo, y me miró a los ojos con cara de afirmación.
- Hazlo en mi boca cielo.
No tardé en correrme, todas estas sensaciones eran nuevas para mí, ella se tragaba todo mi flujo, la veía disfrutar, para ser la primera vez que lo hacíamos, estabamos disfrutando muchísimo.
- Te toca, Mónica.
La puse a cuatro patas, apoyando sus manos en la silla, y comencé a chuparle el culito mientras le introducía un dedo en él, con la otra mano, introduje dos de mis dedos en su sexo, quería que se corriera sintiendo placer en ambas partes de su cuerpo. Cuando llegase el momento, también sorbería sus jugos.
Se retorcía de placer, supe que se iba a correr, la di la media vuelta dejando su sexo a mi merced y comencé a chupárselo rápidamente, sacando y metiendo la lengua una y otra vez, no tardé nada en sentir su cálido flujo sobre mi boca, lejos de no gustarme, me encantó, la miré a los ojos y la di un beso, esta vez tierno.
Nos vestimos, y salimos del probador con mirada cómplice y una sonrisa tonta que nos delataba.
De momento no hemos hablado del tema, pero estoy segura que tanto ella como yo, estamos deseando volver a repetir … quizás la próxima con un hombre que nos acompañe.
Rosarojak. Año 2003.
Nos acercamos a un centro comercial, y nos dispusimos a entrar en todas y cada una de las tiendas, como solíamos hacer de costumbre.
Mónica comenzó a hablarme de su novio, últimamente lo estaba pasando muy mal, ya no era lo que ellos esperaban, en un probador, Mónica rompió a llorar, ya no podía más.
Me abracé a ella, le dije que se calmase, que nadie merecía sufrir.
- Un día de estos, me hago lesbiana …
Era nuestra frase preferida, cada vez que por algún motivo discutíamos con nuestros respectivos, siempre decíamos que las mujeres nos entendemos mucho mejor.
Mónica se abrazó a mí, le di un beso en la mejilla, y le acaricié la cara, estaba guapísima, con unos vaqueros ajustados y un top blanco cortísimo, luciendo su último pircing en el ombligo.
No sé muy bien que es lo que pasó exactamente, pero allí, metidas en aquel probador, sin quererlo, Mónica se acercó a mí, me abrazó y me dio un beso. Fue un beso en los labios tierno, no le di importancia, sabía que no lo hacía con ninguna maldad, sin embargo, aquel beso, para mí significó algo, le correspondí con otro, le besé tiernamente en los labios, pero ella, o ambas, nos fundimos en un beso pasional …
Nunca me había planteado hacer nada con una mujer y mucho menos con una amiga, sin embargo, aquellos besos me estaban gustando, quizá ambas necesitábamos sentirnos queridas.
Comenzó a tocarme las tetas por debajo de mi nicky, y yo, hice lo mismo, quizá al ser mujeres, sabíamos como darnos ese placer, quizá nos conocíamos tanto, que ambas sabíamos lo que nos gustaba, mil veces nos habíamos contado nuestras batallas sexuales ….
Miré a mi amiga, tan excitada como me sorprendí estándolo yo, le desabroché el pantalón, y allí mismo, en el probador, comencé a chuparle su sexo, lo tenía completamente rasurado, con un conejito de play boy en la ingle, nunca pensé que podría excitarme con un cuerpo de una mujer, pero estaba muy excitada, notaba mi flujo resbalando por mis nalgas.
Mientras le chupaba su sexo, ella comenzó a introducir dos dedos en mi sexo, y con la otra mano me tocaba los pezones, ambas estabamos excitadisímas, oíamos las voces pasar por los probadores, y eso quizá nos daba más morbo, saber que no podíamos gritar, que estabamos allí presas de una excitación que no sabíamos muy bien como había sucedido.
Senté a mi amiga en la silla, y me puse encima de ella, comencé a frotar mi coñito contra el suyo, ambos depilados, era extraño, no sentir un sexo masculino dentro, pero sin embargo, a ambas nos estaba gustando, nos tocábamos ambas las tetas, nos besábamos apasionadamente, todo ello sin meter ruido, nos mirábamos de manera cómplice.
Mónica introdujo un dedo en mi culito, sabía que me gustaba, porque mil veces le había contado que mi pareja lo hacía, hummm era delicioso sentir aquellas nuevas sensaciones …
La miré a los ojos, y le dije que estaba muy excitada que iba a correrme.
- Cállate loca, que nos van a pillar …
Mónica sabía que mis orgasmos eran grandísimos y que me encantaba gemir, pero en aquellas circunstancias no podíamos hacerlo, se levantó de la silla, y me dijo que me sentara yo, y me miró a los ojos con cara de afirmación.
- Hazlo en mi boca cielo.
No tardé en correrme, todas estas sensaciones eran nuevas para mí, ella se tragaba todo mi flujo, la veía disfrutar, para ser la primera vez que lo hacíamos, estabamos disfrutando muchísimo.
- Te toca, Mónica.
La puse a cuatro patas, apoyando sus manos en la silla, y comencé a chuparle el culito mientras le introducía un dedo en él, con la otra mano, introduje dos de mis dedos en su sexo, quería que se corriera sintiendo placer en ambas partes de su cuerpo. Cuando llegase el momento, también sorbería sus jugos.
Se retorcía de placer, supe que se iba a correr, la di la media vuelta dejando su sexo a mi merced y comencé a chupárselo rápidamente, sacando y metiendo la lengua una y otra vez, no tardé nada en sentir su cálido flujo sobre mi boca, lejos de no gustarme, me encantó, la miré a los ojos y la di un beso, esta vez tierno.
Nos vestimos, y salimos del probador con mirada cómplice y una sonrisa tonta que nos delataba.
De momento no hemos hablado del tema, pero estoy segura que tanto ella como yo, estamos deseando volver a repetir … quizás la próxima con un hombre que nos acompañe.
Rosarojak. Año 2003.
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