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Entre el barullo de gente en el cual estábamos ubicados, bailando, rozándonos, sin mirarnos, tomó mi mano y abrió su cremallera del pantalón, metió mi mano dentro. Estaba excitadísimo y consiguió ponerme a cien en un instante.
Estábamos en el bar donde siempre íbamos los fines de semana, había más gente de lo normal. Por tanto cabía la posibilidad de que, uno la gente no se diera cuenta de nada de lo que estaba pasando, o dos, que nos estuvieran contemplando sin decir nada y así excitarse a nuestra costa.
Opto más por la primera, ya que a esas horas de la madrugada y en el estado considerable de embriaguez que teníamos todos los que allí nos encontrábamos, cada uno iba a lo suyo sin darle más importancia a los demás.
Estábamos junto a la barra, yo con mi mano allí dentro y él acariciándome por debajo de la falda. Los dos sosteníamos nuestras copas en la otra mano, y así disimular de vez en cuando tomando pequeños sorbitos. Mis braguitas estaban cada vez más mojadas, las acariciaba lentamente de arriba abajo y apretándome el clítoris, proporcionándome espasmos de placer continuados. Notaba como su pene estaba cada vez más excitado, comenzando así a expulsar flujitos y dejando empapado el calzoncillo, aquello me hacía ponerme aun más cachonda.
Nos mantuvimos unos minutos mas allí, contemplando nuestro alrededor, la gente como hablaba, bebía, nos sonreía, bailaba, cómo nos empujaba contra la barra, y eso hacía que la situación fuera más excitante.
De repente nos miramos y nos besamos. Su lengua fría se introdujo en mi boca rápidamente invitando a la mía a entrar en un juego entre ambas.
Fuimos al baño de aquel lugar, era bastante pequeño pero nos daba igual, al menos podíamos tener algo más de intimad por mucho que nos excitase más estar allí fuera.
Nada mas entrar, subió mi falda mientras yo bajaba sus pantalones, tenía su miembro en erección total, puse un pie en el inodoro y con la otra le rodee la pelvis atrayéndole así hacia mí, nos besamos y me la metió bestialmente, provocándome oleadas de placer continuado, cogió mi pierna, la cual le rodeaba y lentamente la comenzó a subir hasta posarla en su hombro, aquello consiguió llevarme hasta un mini orgasmo, mientras él empujaba una y otra vez lentamente poniéndome tan cachonda cual perra en celo. Mis movimientos cada vez eran más rápidos y continuados, tenía ganas de correrme, me susurraba al oído cuando me deseaba y que estaba a punto de correrse, nos besamos mientras gemíamos los dos, su mano magreaba mi pecho jugando con mis pezones, los cuales parecían dos rocas, mientras seguíamos follando como posesos, hasta que llegamos a un estallido de placer conjunto.
Dentro de mí notaba su pene reblandecido, y el calentón de su corrida.
Nos volvimos a besar y nos abrazamos.
Sacó su miembro de mi vagina y nos limpiamos. Colocándonos la ropa y mirándonos sin decir palabra salimos del baño cogidos de la mano y volvimos a reunirnos con nuestros amigos, los cuales ni nos habían echado en falta. Durante toda la noche las miradas de complicidad provocaban excitación hasta tal punto que tuvimos que volver dos veces más al baño para saciar nuestro apetito sexual.
Reix. Año 2003.
Estábamos en el bar donde siempre íbamos los fines de semana, había más gente de lo normal. Por tanto cabía la posibilidad de que, uno la gente no se diera cuenta de nada de lo que estaba pasando, o dos, que nos estuvieran contemplando sin decir nada y así excitarse a nuestra costa.
Opto más por la primera, ya que a esas horas de la madrugada y en el estado considerable de embriaguez que teníamos todos los que allí nos encontrábamos, cada uno iba a lo suyo sin darle más importancia a los demás.
Estábamos junto a la barra, yo con mi mano allí dentro y él acariciándome por debajo de la falda. Los dos sosteníamos nuestras copas en la otra mano, y así disimular de vez en cuando tomando pequeños sorbitos. Mis braguitas estaban cada vez más mojadas, las acariciaba lentamente de arriba abajo y apretándome el clítoris, proporcionándome espasmos de placer continuados. Notaba como su pene estaba cada vez más excitado, comenzando así a expulsar flujitos y dejando empapado el calzoncillo, aquello me hacía ponerme aun más cachonda.
Nos mantuvimos unos minutos mas allí, contemplando nuestro alrededor, la gente como hablaba, bebía, nos sonreía, bailaba, cómo nos empujaba contra la barra, y eso hacía que la situación fuera más excitante.
De repente nos miramos y nos besamos. Su lengua fría se introdujo en mi boca rápidamente invitando a la mía a entrar en un juego entre ambas.
Fuimos al baño de aquel lugar, era bastante pequeño pero nos daba igual, al menos podíamos tener algo más de intimad por mucho que nos excitase más estar allí fuera.
Nada mas entrar, subió mi falda mientras yo bajaba sus pantalones, tenía su miembro en erección total, puse un pie en el inodoro y con la otra le rodee la pelvis atrayéndole así hacia mí, nos besamos y me la metió bestialmente, provocándome oleadas de placer continuado, cogió mi pierna, la cual le rodeaba y lentamente la comenzó a subir hasta posarla en su hombro, aquello consiguió llevarme hasta un mini orgasmo, mientras él empujaba una y otra vez lentamente poniéndome tan cachonda cual perra en celo. Mis movimientos cada vez eran más rápidos y continuados, tenía ganas de correrme, me susurraba al oído cuando me deseaba y que estaba a punto de correrse, nos besamos mientras gemíamos los dos, su mano magreaba mi pecho jugando con mis pezones, los cuales parecían dos rocas, mientras seguíamos follando como posesos, hasta que llegamos a un estallido de placer conjunto.
Dentro de mí notaba su pene reblandecido, y el calentón de su corrida.
Nos volvimos a besar y nos abrazamos.
Sacó su miembro de mi vagina y nos limpiamos. Colocándonos la ropa y mirándonos sin decir palabra salimos del baño cogidos de la mano y volvimos a reunirnos con nuestros amigos, los cuales ni nos habían echado en falta. Durante toda la noche las miradas de complicidad provocaban excitación hasta tal punto que tuvimos que volver dos veces más al baño para saciar nuestro apetito sexual.
Reix. Año 2003.
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